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DaneFals97♥
Me llamo Daneska Fals, vivo en venezuela, valencia, tengo 13 años, signo leo, cumplo en 8 de el 8 (agosto) soy muy loca y rara segun mis amigos (ojo no soy anti-social sino lo contrario) pues yo prefiero leer a ver tv, dormir en ves de salir y cosas así que no van dentro de lo comun! XD.. adoro pasar tiempo con mis amigos y familiares. estar en la compu, leer y escribir, me fascina sobremanera cuando me llega una rafaga de inspiracion (mucha de ella basada en Edward o Jake XD..) gracias por visitarme y estar un rato en mi loka compañia! =)
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miércoles, 7 de julio de 2010

Los Reyes Cullen

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Dayan Hale.




Capítulo 4




Era el día del gran baile, la cena ya se preparaba en las cocinas, las habitaciones ya estaban airadas y listas para recibir a los invitados, los pisos y ventanas estaban relucientes, las cortinas y las alfombras estaban libres de polvo. Todo estaba a punto para que ese día fuera una fiesta inolvidable.



Bella estaba ayudando a Alice para prepararse. La princesa había elegido un vestido de terciopelo vino. Bella no dijo nada, pero creía que ese vestido dejaba ver mucha piel de la princesa, pero no se atrevió a decirle nada el respecto.



Bella le abrochó en corsé, le colocó el vestido y le peinó el cabello en tirabuzones. Maquillo un poco su cara con polvo de arroz y le puso un poco de carmín en los labios.



- Bella esta noche será grandiosa – Alice se miraba al espejo extasiada, Bella la miraba confundida, la princesa esta más…no sabía como describirlo, pero no era ella.



Algo raro ocurría con ella y Bella no podía deducir que era lo que andaba mal. Fue en ese momento cuando la princesa Rosalie entró a la habitación, más hermosa que de costumbre, su vestido de brocado blanco dejaba la mitad de sus pechos al descubierto, su cabello estaba recogido en un moño y dejaba caer varios caireles por su espalda.



- Retírate – le ordenó a Bella y la chica obedeció.



Bella entró al corredor del servicio, pero quería oír lo que Rosalie tenía que decirle a la pequeña Alice. Bella no era tonta y sabía que Rosalie quería manipular a la pequeña princesa y eso era algo que Bella no iba a permitir.



- Alice te ves hermosa – elogió Rosalie.



- No más que tú Rosalie – respondió la otra princesa.



- Oh pero definitivamente atraerás varias miradas Alice – Rosalie estaba diciendo – además hoy habrá varios cortesanos dignos de atención, recuerda lo que te dije el otro día, diviértete y ábrete más al mundo.



A Bella no le gustaron esas palabras por parte de la princesa Rosalie, pero cuando entró nuevamente a la habitación, Alice ya se había ido con Rosalie.



- Por favor Alice, no vayas a hacer ninguna tontería – rogó Bella.



Lo que Bella no sabía era que los mellizos austriacos ya habían planeado todo. Antes de que Rosalie fuera por Alice, fue a la habitación de su hermano. Éste se estaba arreglando su túnica cuando ella entró.



- ¿Sabes cuál es el plan cierto? – preguntó Jasper mientras su hermana se sentaba en la cama.



- Al pie de la letra, no te preocupes, Alice es una tonta y cayó en mi trampa, esta noche me aseguraré de que tome más vino que de costumbre – Rosalie le dijo a su hermano



- Y yo encontraré al hombre que esté dispuesto a pasar la noche con la princesa – Jasper continuó.



- Y tú podrás repudiarla por no ser virgen y romperás el compromiso – terminó Rosalie por su hermano



Y no sólo era este plan el que se tramaba en los muros de ese castillo, sino que también los reyes tenían el suyo en mente. El rey Carlisle estaba en sus aposentos cuando su esposa entró silenciosamente y se acercó a él.



Los reyes, afortunadamente, habían sido comprometidos en matrimonio por tratados entre los padres de ambos y ellos se habían enamorado el uno del otro. No todos los matrimonios arreglados terminaban como el suyo.



Esme se colocó detrás de su esposo, le rodeó la cintura con los brazos y le dio un beso en el cuello. El rey se volteó y besó a su esposa con pasión en los labios. Cuando ambos se quedaron sin resuello la reina fue a sentarse a una silla mientras su esposo terminaba de arreglarse.



- ¿Tú crees que Emmett podrá enamorarse de una de las princesas españolas? – preguntó Esme.



- Eso espero



- Es que hemos traído a miles de princesas y ninguna de ellas ha podido enganchar a Emmett – replicó Esme un tanto frustrada – Ese chico tiene problemas.



- Amor, seamos pacientes, Emmett encontrará a la chica adecuada – Carlisle intentó tranquilizar a su mujer – tú lo conoces, sólo le importa la acción, la competencia.



- Pero es que si él no encuentra princesa tendremos que retrasar aún más la boda de Rosalie con Edward.



Si la reina tenía un defecto, era éste: su preferencia por Edward. No sólo porque era su primogénito, Esme quería a Edward más que a sus otros dos hijos, un defecto bien conocido por Edward…y por Emmett. Esme quería que Edward subiera al trono y le preocupaba que Emmett siguiera ahí, le asustaba la idea de que Emmett pudiera hacerle algo a su hermano para que él pudiera conseguir el trono y a Esme la quebraría perder a Edward.



Tenían que encontrar una princesa lo suficientemente hermosa y lo suficientemente valiente para casarse con su hijo menor. Y si era una princesa heredera que lo llevara a su país para ser rey, aún mejor.



Ambos reyes salieron de la habitación y se dirigieron al salón de baile, donde el maestro de ceremonias esperaba su llegada para empezar a presentar y pasar a todos los invitados.



Las primeras en pasar fueron las princesas españolas, Kate, Irina, Tanya y Carmen. Las cuatro eran princesas ciertamente atractivas y ciertamente sabían que había un príncipe soltero en esa habitación.



La reina Esme miró a Emmett disimuladamente, su hijo no veía siquiera al frente, estaba contemplando el anillo que tenía en el dedo. Esme suspiró y volvió su vista al frente, una de esas cuatro chicas podría ser la esposa de Emmett y Esme no dejaría que se fueran sin firmar un compromiso matrimonial. Lo mejor sería que se casara con Tanya, ella era la mayor y si se casara con Emmett, él sería el rey consorte de España.



La fiesta siguió, y siguió, y siguió. Sí fue muy aburrida. Edward estaba sentado en su trono esperando a ver a qué hora decidían irse todos a dormir, cuando fuera rey se aseguraría de que no hubiera fiestas tan aburridas.



Emmett no podía estar ni un minuto alejado de las molestas princesas españolas, lo tenían harto, tres de ellas eran bastante tontas y la cuarta era una princesa muy interesante, reservada y muy acomedida. De las cuatro ella era la más inteligente y la más hermosa.



Rosalie estaba sentada junto a Edward, miró al príncipe y él volteó a verla con una enorme sonrisa sólo para ella. Rosalie le sonrió de igual manera y Edward tomó su mano y la besó.



- Luces bellísima Rosalie – elogió el príncipe heredero.



- Gracias, Edward tú estás muy apuesto esta noche – le contestó ella.



- Eso esperaba, sólo pienso en arreglarme lo suficiente para complacer a mi prometida – Edward dijo.



- Siempre lo haces – Rosalie le sonrió y Edward la besó en la mejilla.



Jasper estaba en su trono junto a Alice, la pequeña princesa estaba más alegre que de costumbre y Jasper no pasó por desapercibido eso.



Cuando pasaron todos al gran comedor (N/A: sonó muy a Harry Potter ¿no creen?) para la cena, Alice se sentó junto a Rosalie, todos acomodados por sus títulos. Así fue cómo Alice bebió de más, gracias a la gran influencia que Rosalie ejerció sobre ella. Si estaba alegre, el vino la puso aún de mejor humor y como la princesa jamás había tomado tanto, pues su conciencia estaba ahogándose en alcohol.



Alice habló animadamente con los invitados cercanos a ella, rió con gran entusiasmo y se mostró muy coqueta.



Bella intentaba conciliar el sueño, pero los brazos de Morfeo se negaban a acogerla. Su preocupación por la princesa era enorme y no paraba de dar vueltas en la cama. Sólo deseaba que Alice no cometiera ningún error del cual pudiera arrepentirse después.



Finalizada la velada, Alice fue a su habitación y un hombre la esperaba ahí. Cuando el hombre abrió los brazos hacia ella, la princesa – llevada por la embriaguez – se lanzó a sus brazos. Fundiéndose en un beso ferviente con su visitante. A esos besos siguieron caricias que más que otra cosa, buscaban deshacer las lazadas del vestido de la princesa.



Edward acompañó a Rosalie a sus habitaciones, dentro de ellas, abrazó a su prometida y la besó en los labios con pasión. Rosalie respondió al beso rodeando el cuello del príncipe con sus brazos.



- Buenas noches, princesa mía – le deseó Edward a su prometida.



- También para ti – respondió Rosalie.



- Antes de irme hay algo que quiero darte – Edward sacó una cajita de su túnica y se la dio a Rosalie.



La chica tomó entre sus manos esa caja y la abrió, contenía un hermoso prendedor con diamantes incrustados, en el centro brillaba una enorme esmeralda. Rosalie lo miró extasiada, eso era algo bueno de Edward, las joyas que le regalaba. Se acercó a él y volvió a besarlo.



- Es hermoso, gracias – dijo la princesa.



- Es un placer – respondió Edward y salió de ahí.



A la mañana siguiente Rosalie despertó despeinada, con sus labios hinchados, con su cuerpo exquisitamente adolorido y con un hermoso, y un poco grande, anillo en su dedo; Alice se despertó con una horrible jaqueca y al sentarse en su cama notó que no sólo tenía jaqueca sino que estaba desnuda y entre sus muslos aún quedaban los vestigios de su virginidad.



Bella se despertó temprano, fue rápidamente a la habitación del príncipe Jasper, él ya no estaba así que hizo la habitación rápidamente. Se aseguró de que todo quedara bien antes de irse, le urgía subir para ver como estaba Alice.



Después fue a la habitación del príncipe Edward, la cama ya estaba vacía, empezó a tender la cama y luego recogió la ropa sucia. De nuevo salió un papelito de la ropa del príncipe.



Eres muy afortunada al no tener que soportar las enormes fiestas en las que, rodeado de tanta gente, te sientes solo.



E.



Bella sonrió y se atrevió a hacer algo que jamás se hubiera imaginado que haría, le contestó la nota al príncipe y se la dejó debajo de su jarra de agua, Bella sabía que esa jarra sólo la tomaba Edward así que no había riesgo de que nadie viera esa nota.



Acabadas las habitaciones del príncipe Edward, fue a las del príncipe Emmett, al entrar no vio a nadie así que comenzó a hacer la cama.



- Tú debes ser la chica nueva – el príncipe Emmett entró del vestidor y Bella se cayó del susto – lo lamento, no era mi intención asustarte.



- No…no se preocupe su alteza, creí que ya no estaría en su habitación, por eso entré – se disculpó Bella - ¿pasó buena noche, su alteza?



- Excelente – respondió el príncipe con una radiante sonrisa que confirmaba su respuesta - ¿Qué tal la tuya?



- No tan buena como la suya me temo, su alteza – respondió Bella volviendo a su trabajo.



El príncipe Emmett rió mientras se acomodaba la camisa.



- Eres graciosa – fue lo único que le dijo a la sirvienta antes de salir de su habitación.



Mientras recogía la ropa sucia del príncipe, Bella pudo percibir el olor de una mujer adherido a las prendas. Se preguntó a cual de las princesas españolas el príncipe Emmett habría visitado la noche anterior.



Una vez terminadas sus labores, subió lo más rápido que pudo – y sin caerse – las escaleras para ir a ver cómo había amanecido la princesa Alice. Entró a la habitación y desde ahí supo que nada iba bien, la princesa seguía en la cama llorando desconsoladamente mientras se abrazaba a sí misma.



- Alice, ¿qué te pasó? – Bella caminó hasta la cama. - ¿Qué ocurrió anoche?



- No…no lo sé… - la princesa respondió entre sollozos. – no recuerdo nada de lo que pasó anoche y …



Sus ojos se llenaron de más lágrimas. Bella se sentó en la cama y le acarició en cabello a la princesa.



- ¿y qué Alice?



- Me acosté con alguien y no puedo recordar con quien fue



Bella se quedó helada.



En los jardines del enorme palacio la reina Esme caminaba por los senderos seguida de la princesa Tanya y una pequeña escolta caminaba a varios metros lejos de ellas para poder protegerlas pero no para escucharlas.



- Me alegra que tú y tus hermanas hayan podido venir



- Es un placer para nosotras, su majestad – respondió Tanya – para nosotras es un gran honor poder estar aquí.



La reina se detuvo y lo mismo hicieron Tanya y la escolta. Esme acarició la mejilla de la princesa y le sonrió maternalmente.



- Eres una mujer muy hermosa Tanya, una verdadera joya de tu país



- Se lo agradezco mucho, majestad – respondió la chica humildemente y ambas siguieron con su caminata.



- Verás Tanya, me inquieta mucho la situación de mi hijo Emmett, antes era muy… no sé, le gustaba mirar a las mujeres y ahora ya no lo hace – la reina Esme comenzó a abordar el tema que quería tratar con Tanya – tú sin duda sabrás que Emmett es muy apasionado en cada sentido de su vida y pues a veces siento que necesita que alguien le ponga los pies en la tierra. Hablando claro, me encantaría que tú fueras su esposa.



Tanya gritó eufórica en sus adentros, eso era justamente a lo que quería llegar. Casarse con el príncipe Emmett. Sin embargo, la princesa sabía como actuar así que decidió no demostrar su entusiasmo por lo que la reina acababa de decirle, se lo tomaría con calma.



Desde que la había mandado a llamar la reina, Tanya sabía qué era lo que iba a decirle así que se había preparado para este momento.



- Su majestad, me siento muy halagada – respondió la princesa.



- Tanya tú eres muy hermosa y eres lo suficientemente inteligente como para casarte con él y yo me sentiría muy complacida – la reina comentó.



Y hablando del rey de Roma, Emmett apareció por ahí con un arco en las manos y su carcaj colgado al hombro. A Tanya casi se le cae la quijada al verlo tan…tan sexy.



- Hijo, buenos días – saludó Esme.



- Buenos días madre – Emmett le dio un beso a su madre en la mejilla – buenos días Tanya.



- Buenos días, Emmett – saludó Tanya al príncipe con una sonrisa seductora mientras él besaba su mano.



- ¿Hijo no nos acompañas?



- Lo siento madre, quedé con Edward para entrenar



Emmett se fue y Esme y Tanya siguieron caminando.



- no te preocupes, querida, ya encontraré la manera de dejarte sola con mi hijo – le dijo Esme a Tanya.



Y si la reina no podía, Tanya se encargaría de eso por sí misma.


________________________________

Como la vez pasada les dejo un pequeño adelanto del siguiente capítulo:



- Y sé lo que quieres Tanya – Emmett le dijo a la chica



- ¿y qué es lo que quiero Emmett?



- A mí.



Emmett se acercó a ella y la besó apasionadamente. Y luego se separó de ella, Tanya lo miró sorprendida

___________________________________

O.o! OK! OK! SIN COMENTARIOS ESO SE LOS DEJO A USTEDES! XD..
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAP! EHH.. NOS LEEMOS EN LA PROX.
BESOS! ♥

1 comentarios:

Ariusk dijo...

Ajaja que malvadas por dejarme asi jeje pero no tanto como Rosalie y Jasper me pregunto quien seria el hombre??? capaz y era el mismo jeje de verdad ya esod 2 me caen godos desearia sabeer q decia la nota de Bella, yyyyy myuchas cosas a las que solo voy a especular xq me va a hacer esperara verdad??? jajaja bueno nena saludos y nos estamos leyendo!! Cuidense!!

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