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DaneFals97♥
Me llamo Daneska Fals, vivo en venezuela, valencia, tengo 13 años, signo leo, cumplo en 8 de el 8 (agosto) soy muy loca y rara segun mis amigos (ojo no soy anti-social sino lo contrario) pues yo prefiero leer a ver tv, dormir en ves de salir y cosas así que no van dentro de lo comun! XD.. adoro pasar tiempo con mis amigos y familiares. estar en la compu, leer y escribir, me fascina sobremanera cuando me llega una rafaga de inspiracion (mucha de ella basada en Edward o Jake XD..) gracias por visitarme y estar un rato en mi loka compañia! =)
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miércoles, 30 de junio de 2010

Los Reyes Cullen

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Dayan Hale.




Capítulo 3




- Bella, hoy vino conmigo la princesa Alice – la señora Weber miró a Bella con algo de reproche.



- Yo…lo lamento…no volverá a ocurrir – se disculpó Bella nerviosa por que le quitaran su nuevo empleo en el castillo.



- De hecho, me pidió que te hablara de la posibilidad de servirla a ella también – la señora Weber le dijo a Bella – sus dos sirvientas se encargarían de su habitación, pero quiere que tú la ayudes a vestirse y a peinarse – continuó la señora Weber – claro que seguirías limpiando la habitación del príncipe Edward.



- Claro, me encantaría – respondió la chica – puedo encargarme de ambas cosas señora Weber, lo prometo



- Bien, ahora sube que la princesa te espera en sus aposentos.



Bella subió las escaleras a toda prisa y, como siempre que corría, se cayó. Llegó a la habitación de la princesa e hizo una reverencia.



Alice estaba feliz de que Bella hubiera aceptado servirla a ella también, conocía a Edward y sabía que no perdonaría ninguna imperfección en sus aposentos. La chica debía ser lo suficientemente buena para mantener a Edward contento y aparte servirla a ella, aunque en realidad no la quisiera como sirvienta, quería que fuera su amiga.



- Bella me alegra que hayas aceptado



- Es un placer para mí servirle su alteza – la chica replicó.



- Y lo primero que quiero que hagas es que dejes de llamarme "su alteza" – le pidió Alice y Bella la miró con los ojos muy abiertos – Bella si hay una razón por la que pedí que fueras mi sirvienta es porque quiero una amiga.



Bella no podía creerlo ¿una princesa quería ser su amiga? Debía de estar soñando, pero vio en los ojos que Alice no mentía. La princesa era muy inocente y en realidad necesitaba a alguien que la escuchara y la comprendiera. Pero Bella sabía que estaba mal, no podía ser amiga de una princesa, ella era solamente una sirvienta.



- Bella no sabes como me hace falta una amiga, es lo único que yo te pido, que me escuches, sólo eso – dijo la princesa al ver la vacilación en los ojos de la chica – nadie me escucha y en serio necesito a alguien que me apoye – sus ojos se llenaron de lágrimas – no tengo quien me escuche y esta soledad me está poniendo muy mal.



Si algo podía conmover a Bella, eran las lágrimas. Y se notaba que la princesa se estaba ahogando en tristeza, así que Bella decidió que si podía hacer algo por aquella princesita, lo haría.



- Claro que sí, su…



- Sólo Alice, por favor Bella



Eso iba a estar más difícil para Bella, decirle Alice a la princesa.



- Bien…Alice – dijo Bella vacilante y la princesa sonrió.



- Gracias Bella, no sabes cuanto necesito desahogarme



- Puedo darme cuenta, pero me pregunto que la pone tan triste si tiene todo en este mundo – Bella le dijo.



- Es que a veces siento que todo mundo me ignora y más el príncipe Jasper – Alice le contó y a Bella se le encogió el corazón.



La princesa sufría porque el príncipe Jasper no le hablaba y Bella sabía que el príncipe se divertía con una de las sirvientas. Bella no sabía que hacer, si decirle o no, de por sí Alice ya estaba muy triste así que decidió que lo mejor sería no decírselo. Quizá se lo diría cuando Alice se sintiera mejor.



Así fue como Alice le abrió su corazón a Bella, le contó lo mucho que le dolía sentirse alejada de todo, pero sobretodo, le contó lo mal que la ponía la indiferencia del príncipe Jasper.



- No sé que hacer Bella, Jasper me mira como si fuera una cucaracha – Alice le confesó a la chica



- Pero no lo es, Alice no eres ninguna cucaracha y no puedes creer que lo seas – Bella se enfadó, no con la chica sino con lo que había dicho – créeme después de estar ocho años trabajando aquí ni yo me considero una cucaracha, tú menos tienes que sentirte así. – Bella se inspiró tanto que comenzó a tutear a la princesa sin siquiera notarlo – No puedes dejar que las personas crean que eres una cucaracha porque sí las dejas, te conviertes en una.



Alice se le quedó mirando a Bella, la chica sí que tenía razón, cuando Bella hablaba, hablaba con su corazón. No estaba equivocada, Bella iba se iba a convertir en su mejor amiga con mucha facilidad.



Cuando acabó su discurso, Bella se dio cuenta de que había comenzado a tutear a la princesa y que le había gritado. Se comenzó a poner roja y bajó la vista avergonzada.



- Lo lamento su alteza no quería…



- Creo que quedamos en que no ibas a decirme "su alteza" – le recriminó Alice – además lo que me dijiste es muy cierto y te agradezco que me hayas dicho lo que me dijiste, eso es justamente lo que yo quería y esperaba de ti Bella, gracias.



- Pues de nada – respondió la chica sonrojada.



Por la noche Bella regresó a su pequeño cuarto, se acostó en la cama y se quedó dormida casi al instante.



Los días pasaban con calma en el castillo. Alice había mejorado mucho su estado de ánimo y ya no se molestaba tanto cuando Jasper le era indiferente, la amistad de Bella estaba ayudándole mucho.



La mañana de un sábado Bella estaba haciendo la cama del príncipe Edward. Se le había hecho tarde por haberse quedado dormida así que se apresuró lo más que pudo, sin embargo, no lo suficientemente rápido como para que el príncipe no lo notara.



Edward había ido a cazar temprano por la mañana, ahora sólo deseaba acostarse unos momentos en su cama. Al entrar a sus habitaciones vio a la chica haciendo su enorme cama.



- ¿Hasta ahora empiezas a hacer mi cama?



- Lo lamento su alteza pero me levanté tarde y…



- Claro, ahora resulta que los sirvientes se pueden levantar tarde y no atender a sus obligaciones – Edward le dijo a la chica.



- Lo lamento su alteza no volverá a ocurrir – se disculpó la chica.



- Más te vale, sino te vas del castillo – la amenazó Edward y salió de su habitación.



Bella terminó la habitación de Edward lo más rápido y bien que pudo, luego fue rápidamente a la habitación de Alice, pero la princesa ya no estaba ahí.



Alice había ido a buscar a Rosalie unos días antes y la chica la había ignorado monumentalmente… otra vez. Alice sólo quería que Rosalie le ayudara a conquistar a su mellizo, pero ella no le dijo nada.



Ahora Alice se disponía a conquistar al príncipe por sus propios medios. Caminó hasta la habitación de su prometido y no escuchó nada, tal vez sólo estuviera leyendo o no haciendo nada. Alice abrió la puerta un poco y eso bastó para romperle el corazón. Jasper estaba con una chica, por el uniforme tirado en el piso notó que era una de las del servicio.



- ¡Jasper!



- Ay Jessica, ojalá mi prometida fuera como tú, y no tan tonta e ingenua – Alice oyó a Jasper decir.



Alice salió corriendo a su habitación. Al llegar ni siquiera notó que Bella estaba ahí, se tiró a la cama y comenzó a llorar. Bella no sabía que hacer, se asustó mucho al ver a Alice así. Temerosa se acercó a la princesa, se sentó junto a ella y comenzó a acariciarle el cabello suavemente intentando consolarla.



- ¿Bella tú crees que soy tonta e ingenua?



- Claro que no Alice, eres la persona más dulce y tierna que he conocido – le dijo Bella dulcemente – no eres tonta ni ingenua, lo que pasa es que eres inocente Alice y muchas personas creen que ser inocente es ser ingenua ¿por qué dices eso Alice?



- Jasper…Jasper estaba con una chica del servicio y le dijo que ojalá yo fuera como ella, y no tan tonta e ingenua.



Así que Alice ya había visto a Jasper con Jessica. Bella no dijo nada y se limitó a acariciar el cabello de la princesa suavemente. Alice tenía un gran problema, ella veía el mundo desde una burbuja de inocencia y ternura, por eso el mundo real la desgastaba tanto.



Bella se quedó acariciándola hasta que se calmó, deseaba decirle que no se preocupara ni llorara por ese imbécil, pero daba la casualidad que ese imbécil iba a ser su esposo y no había manera de evitarlo. Esa era una de las cosas que a Bella más le molestaba del mundo de la realeza. No poder escoger con quien vivir el resto de su vida.



- Alice, no eres ingenua y no eres tonta, solamente eres una niña, tus sentimientos están cambiando para convertirte en una mujer y créeme que cuando seas una mujer completa, Jasper no volverá a decir que eres una tonta.



- ¿tú crees?



- Claro



Y Alice escuchó y le creyó a Bella. Esa misma tarde Alice fue a la biblioteca y encontró ahí a Rosalie. Alice decidió ignorarla e ir a buscar un libro con el que pasar el rato. Cuando se sentó en una mesa, Rosalie se sentó frente a ella.



- ¿Alice quieres que te dé un consejo? Olvídate de mi hermano, deja de ser tan niña y madura, diviértete, acuéstate con cuantos hombres quieras, has lo que quieras, sé libre – Rosalie le dijo – créeme no hay cosa que te haga sentir mejor que eso.



Alice tenía 16 años, una edad difícil en la que puedes cometer los mayores errores de tu vida y te dejas influenciar por las otras personas. Alice no era la excepción a la regla. Pero mientras Rosalie le decía todo esto, Alice notó que Emmett estaba por ahí. Era raro ver a Emmett en la biblioteca, Alice se preguntó si su hermano sabría leer.



Al llegar a su habitación por la noche, Bella ayudó a Alice a deshacerse los nudos de su vestido, del corsé y la despeinó. Cuando le puso el camisón y la arropó en la cama, se fue.



En la habitación de Rosalie todo estaba iluminado por una simple vela. Rosalie estaba sentada en su silla frente al tocador cepillándose el cabello.



Una sombra cruzó la habitación y la vela se apagó. Rosalie sonrió al sentir aquellas manos sobre su cuerpo y esos labios sobre los suyos.



Al día siguiente Bella se levantó temprano y fue a hacer la habitación de Edward rápidamente, sabía que el príncipe cumpliría con su palabra de correrla si no lo hacía. Bajó a desayunar con Jessica y Angela y subió a atender a Alice.



- Buenos días Alice ¿cómo estás esta mañana? – preguntó Bella mientras sacaba el vestido que Alice usaría ese día



- Mejor Bella gracias ¿qué tal tú?



- Mejor que ayer, esta vez no me paré tarde y pude asear la habitación del príncipe Edward antes de que él regresara – le contó Bella mientras le ayudaba a Alice a colocarse el corsé.



Cuando Bella terminó de arreglar a Alice, la chica fue a su habitación.



Edward fue a su habitación después de haber entrenado toda la mañana. Se iba desabrochando la camisa, ya había ordenado que le subieran un baño, abrió la puerta y entró a su habitación, las cosas estaban en orden, la chica definitivamente había entendido a ser puntual y dejar todo en orden. Eso creyó hasta que vio que una camisa había quedado tirada en el suelo



- No puede ser – suspiró – esta chica es una verdadera tonta



Se aproximó a la puerta que comunicaba con la habitación de su sirvienta y la abrió sin tocar ni nada. Bella estaba acostada en su pequeña cama leyendo cuando la puerta se abrió de golpe.



- Tú de veras eres una inepta, ¿es qué acaso no puedes dejar la habitación impecable? – Edward le gritó a la chica cruelmente.



- Su alteza yo…



- Tú nada, eres una inútil ¿no puedes hacer nada bien?



Si algo había en Bella, era valentía y si algo le había enseñado la mujer que la crió fue jamás dejar que las personas la trataran como basura. Haciendo acopio de ambas cosas se levantó de la cama mirando al príncipe fijamente.



- Con todo respeto su alteza, no tiene ningún derecho a hablarme así, sí, soy una sirvienta, sí, trabajo para usted, sí, no tengo la misma educación que usted y sí, no soy de la realeza ni gozo de sus privilegios, pero soy una persona al igual que usted y así como usted merece respeto, yo también lo merezco, porque aunque mis labores no sean tan importantes como las suyas yo me aseguro que usted tenga sus cosas en orden – Edward la miraba despectivamente, pero ni eso iba a acobardar a Bella – no puedo ser perfecta su alteza, lo lamento tengo defectos como todo el mundo y sí, lo incluyo en todo el mundo porque es usted una persona cruel y egoísta que no se molesta por los demás – las lágrimas amenazaron con salirse de sus ojos – cometo errores su alteza, como todos los hemos cometido alguna vez y le he pedido disculpas humildemente y usted no hace más que insultarme.



Edward no daba crédito a lo que sus oídos escuchaban, jamás una sirvienta le había hablado así y nadie en este reino se había atrevido a reprocharle nada. El valor de la chica le impactó y sus palabras le llegaron al corazón. Esa chica hablaba con el corazón en la mano, no importaba lo que los demás fueran a pensar de ello.



- ¿Sabes? Podría hacer que te colgaran por lo que acabas de decirme



- Entonces hágalo su alteza, mándeme colgar por ser honesta y por defender mi condición de humana – la chica le dijo con la barbilla en alto.



- Ordené que me subieran un baño, cuando acabe quiero que te deshagas del agua y lleves la ropa a la lavandería – Edward le ordenó y salió de la habitación.



Bella seguía parada en el mismo lugar, aún sin poder creer que hubiera podido decir lo que había dicho en ese momento. Se sentó en la cama y exhaló profundamente. La puerta volvió a abrirse y su corazón se paró en ese instante.



- ¿Cuál es tu nombre?



- Isabella, su alteza – respondió la chica.



- Acepto tus disculpas, Isabella.



- Me aseguraré de que su habitación quede en orden nuevamente después de su baño su alteza – replicó Bella sorprendida por la actitud del príncipe



Edward cerró la puerta y en ese momento entraron tres sirvientes cargando cubas con agua tibia que vaciaron en la bañera que el príncipe tenía en su vestidor (N/A: eso es verdad, los reyes y príncipes tenían una bañera en sus habitaciones).



Acabado el baño, Edward se fue a la biblioteca a estudiar con su profesor. Bella entró a las habitaciones del príncipe, tiró el agua de la bañera, la secó y se llevó la ropa del príncipe a su habitación para luego bajarla a la lavandería. De uno de los bolsillos de una camisa salió un pedazo de papel



Gracias por facilitarme la vida, Isabella



Se sorprendió mucho ante esa nota, ¿el príncipe Edward agradeciéndole a ella? Bajó la ropa a la lavandería y la señora Weber la mandó llamar. Bella suspiró, había ido mucho a esa oficina últimamente.



- Bella, este fin de semana hay baile otra vez – la señora Weber le informó a la chica – sólo que esta vez vendrán las princesas españolas y bueno, creo que sabes como son, quieren mínimo a tres sirvientas por cada una y necesitamos a Angela y a Jessica ¿podrías encargarte de las habitaciones de los tres príncipes tú sola?



Bella ahogó un suspiro, tres habitaciones, una princesa que la quería de amiga, un príncipe con el que tenía que irse con cuidado y tratar con otros dos príncipes ¿podía esto ponerse peor?



Pero Bella sabía que no podía negarse, vivía en el castillo, no tenía a donde más ir, no podía arriesgarse a perder el techo que la cobijaba, aunque eso implicara más trabajo para ella.



- Claro que sí señora Weber, cuente conmigo – le respondió la chica con una sonrisa.



- Nos caíste del cielo Bella, en serio – la señora Weber se quitó un peso de encima con la aceptación de la chica.



Bella regresó a su habitación y Angela y Jessica se reunieron con ella.



- No es justo, cómo te envidio – le dijo Jessica a Bella – esas cuatro son las peores princesas que puede haber en este mundo, ni Rosalie es así de molesta.



- Y que lo digas – se quejó también Angela.



- Oigan chicas ¿Jasper y Emmett son tan…enojones como Edward? – quiso saber Bella, mejor ir conociendo para quien iba a trabajar.



- No, con Emmett mientras tengas su cama tendida no tienes problemas, suele ser muy lindo conmigo – respondió Angela – cuando entra y yo estoy haciendo su habitación me saluda y me pregunta como estoy



Bueno, eso ciertamente le restaba una preocupación a Bella. Pero el que le preocupaba era el príncipe Jasper, Bella era una chica que valoraba su trabajo y quería complacer a los príncipes, pero ella no se acostaría con el príncipe Jasper.



Bella tenía poca experiencia con los hombres…mejor dicho, su experiencia era nula, no había experiencia. No había salido con ningún hombre, era virgen y sus labios jamás, jamás habían sido besados.



Y ciertamente el príncipe Jasper no iba a ser el primero en besarla y mucho menos en acostarse con ella.



- ¿Qué hay de Jasper? – preguntó Bella a Jessica.



- Bueno…al principio, no lo veía casi nunca, suele levantarse temprano y no regresa a su habitación hasta la noche, por lo que no creo que te lo encuentres, pero sería una verdadera lástima, el príncipe Jasper es un amante…per- fec- to



Menos mal, podría arreglar primero esas habitaciones para evitar encontrarse con el príncipe Jasper, mientras menos lo viera mejor.



Cuando Angela y Jessica se fueron Bella se quedó dormida pensando en como administraría su tiempo para que ninguno de los príncipes quedara inconforme con su trabajo.





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Pequeño adelanto del próximo capítulo:



- Alice, ¿qué te pasó? – Bella caminó hasta la cama. - ¿Qué ocurrió anoche?



- No…no lo sé… - la princesa respondió entre sollozos. – no recuerdo nada de lo que pasó anoche y …

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AHHH! SE PONE INTERESANTE LA HISTORIA NO? ESPERO QUE LES GUSTE!
SOLO DIGANME QUE LES PARECE SI?
BESOS! ♥

1 comentarios:

Ariusk dijo...

Diosssss como me dejas asi?? jeje me encanto es bonita la relacion de amistad entre Alice y Bella y me da cos por Jasper espero no le cause problemas a Bella y menos mal q Ed no resulto tannnnnnnnn arrogante. Rosalie es una perdidaaaaaaa jeje y en cuanto al adelanto que le paso a Alice?? hay pero q malvada son ustedes dos ajaja pero ya me pasare a leer la semana proxima saludos!!

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