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DaneFals97♥
Me llamo Daneska Fals, vivo en venezuela, valencia, tengo 13 años, signo leo, cumplo en 8 de el 8 (agosto) soy muy loca y rara segun mis amigos (ojo no soy anti-social sino lo contrario) pues yo prefiero leer a ver tv, dormir en ves de salir y cosas así que no van dentro de lo comun! XD.. adoro pasar tiempo con mis amigos y familiares. estar en la compu, leer y escribir, me fascina sobremanera cuando me llega una rafaga de inspiracion (mucha de ella basada en Edward o Jake XD..) gracias por visitarme y estar un rato en mi loka compañia! =)
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Gracias a el blog "Brndhuu Gallery" por el fabuloso diseño =)
viernes, 30 de julio de 2010

Sorpresas de la Vida

Disclaimers: Algunos de los personajes presentados pertenecen a Stephanie Meyer, otros a Smith, más algunos de mi Autoria y la historia también me pertenece.

Chicas por ser tan infinitamente relajadas..

les traigo un pequeño regalo... Adelanto de la historia ;)

" A lo lejos podia observar a Sebas y Ari jugar animadamente con el agua, todos lo estabamos pasando en grande, Krla y Dam se veian sumamente felices.

Un desgarrador grito proveniente del agua nos sorprendio a todos, gire la cabeza bruscamente a la direccion del grito y, pude verlo, eran Sebas y Ari, ya no estaban"

Que les parecio? espero que les haya gustado!
Besitos.. ^^

ODIO X AMOR

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de PATTYMASSEN.


SAN VALENTIN ENMASCARADO




BELLA POV



Hoy es un día muy especial. O eso creo. Charlie tiene mucha fe en mí. Me ha dicho que respetará mi decisión, por eso debo ser muy madura y dar buenas razones del porque de mi elección. Ambos son mis amigos y no deseo que surja algún conflicto entre ellos.



-Bella es hora de empezar a embellecerte.



-Está bien Sue- ella se encargaba de mí desde que tengo memoria, casi no recordaba a mi madre. Sé que Sue haría un buen trabajo y me dejaría como una princesa, ya que en teoría eso es lo que seré en este baile de disfraces. Es la primera vez que Charlie, mi padre, autoriaza una fiesta en casa y eso es un avance muy grande en su áspero carácter.



- Bella, ya deja ese libro y báñate, quedan sólo tres horas. Leah ya está casi lista y tú ni siquiera has entrado a la ducha-



Ella y Leah eran como de la familia. Sue había quedado viuda casi por la misma época en que mi madre nos abandonó así que mi padre les había dado cobijo en casa.



- Aquí está la máscara, mira que bonita es. Charlie la mandó hacer especialmente para ti- miré la preciosas máscara plateada, no me entusiasmaba tanto como a los demás. –Estoy emocionada Bella, dos pedidas de mano en una semana, seguro que eres la envidia de todas las chicas de Forks.



- Si Sue, seguro que todas se mueren por estar en mi lugar- dije en el tono más sarcástico que pude. Ella no lo notó de lo apurada que estaba con el resto de mi ropa. En buen lío estaba metida. Con 18 años y pronto comprometida. El jueves pasado Billy Black, el hombre más rico de La Push, me había pedido en matrimonio para su hijo Jacob y a los dos días Fred Newton, dueño de una cadena de tiendas deportivas, había solicitado mi mano para Mike, su único hijo. Jacob y Mike habían estudiado conmigo desde el pre escolar. El primero era muy impulsivo y apasionado, mientras que el segundo era mas bien impostado en sus modales y muy galante conmigo.



Mientras Sue me peinaba trataba de imaginar una vida con cada uno de ellos. Y aunque no quiera reconocerlo quisiera ser rescatada de semejante tragedia. Yo quisiera poder decidir mi futuro, conocer el amor y marcharme lejos de aquí. Pero eso mataría a papá y él sólo me tiene a mí.



El vestido es de un azul precioso y la máscara sólo deja ver mis ojos. Ahora debo bajar y mezclarme con todos. Espero reconocerlos y observarlos sin que me descubran, me gustaría saber como se comportan con las demás personas. Eso dirá mucho de su carácter



EDWARD POV



Hace 24 horas que he regresado a Forks y ya me estoy dejando arrastrar nuevamente. Emmet y Jasper nunca se cansan de buscar problemas pero esto sobrepasa todas las travesuras que hemos hecho en Seattle. Casi nos expulsan del colegio cuando Jasper colocó tinta indeleble en el jabón de manos del baño de chicas o cuando la profesora de Literatura tuvo una crisis nerviosa a causa del cangrejo que Emmet puso en su pupitre. Pero por lo que estamos actualmente suspendidos por una semana, y por eso estamos aquí como si fueran vacaciones, es por ponerle purgante al postre del almuerzo del miércoles. Y claro yo no tuve nada que ver, incluso mis dos amigos dejaron que me comiera la mitad del dulce pero como andamos juntos nos suspendieron a los tres.



Y ahora vamos a colarnos a una fiesta a la que no estamos invitados y además la organiza el jefe de policía y enemigo jurado de mi padre, el mismo que mandó a golpearme cuando tenía 5 años por jugar con su hija y que armó todo un escándalo en la puerta del pre escolar. Si Carlisle, mi padre, se entera de esto me manda a realizar trabajos forzados el resto de mi vida y ese sería un castigo mínimo al lado de lo que Charlie Swan me haría si me descubre. Tengo todo el rostro cubierto por una máscara dorada y un ridículo traje de príncipe medieval con una especie de pantys y bombachas, menos mal que la capa llega hasta los tobillos.



Yo "tomé prestadas" las invitaciones de la tienda de deportes, el primer lugar al que llegamos y donde encontré a un antiguo compañero de estudios, el idiota de Mike Newton que estaba fanfarroneando con su próxima boda con Isabella Swan, no tenía intenciones de asistir a la fiesta, sólo las robé para que al tonto de Mike no lo dejaran entrar.



BELLA POV



Valieron la pena todos los ensayos, llevo 10 minutos bailando y no he caído ni tropezado con nadie. Alice y Rosalie, mis mejores amigas, se ven perfectas, sus disfraces les hacen justicia.



Unos ojos verdes me miran desde todos lados del salón, me buscan y me hechizan. ¿Quién se esconde tras es máscara? Quiero ver su rostro, quiero tocar esos cabellos color oro.



La música se ha detenido, él está a unos pasos de mí, no deja de mirarme, mi corazón se acelera. Comienza una nueva melodía pero siento que una mano se ha entrelazado con la mía tira de mí con suavidad, yo accedo a dejarme llevar. Salimos al jardín dónde sólo las flores oirán, si es que algo tiene para decirme.



-Si con mi mano, por demás indigna profano este santo relicario, he aquí la gentil expiación: Mis labios, como dos ruborosos peregrinos, están prontos, están prontos a suavizar con un tierno beso tan rudo contacto- dijo besando mi mano. Oh por dios se sabe los diálogos de Romeo y Julieta, mi libro favorito. ¿Qué debo responderle? ¿Qué espera que le diga?



-El peregrino ha errado la senda aunque parece devoto. El palmero sólo ha de besar manos de santo- apenas pude decir bien las palabras de lo emocionada que estaba. No podía creer que esto me pasara a mí. Ni por asomo esperé jamás estar viviendo una novela.



-¿Puedo ver tu rostro oh dulce Julieta?- Esto es un sueño, tal vez pronto despierte.



- Sólo después de mostrarme el tuyo galante Romeo.



Poco a poco se quitó la máscara y quedé extasiada. Sus ojos eran hermosos y su rostro perfecto, hasta se me olvidó respirar.



- ¿Puedo?- vi que sus manos se dirigían a mi máscara, las piernas me temblaban. ¿Le gustaría? Sus ojos se agrandaron y retrocedió un paso. Yo no era fea pero pareció asombrarse. Ay no, debo tener el maquillaje corrido. Miré al piso y sentí su mano en mi barbilla.



- Eres más hermosa que la misma luna, lo más bello que hayan visto mis ojos.



Y sin decir más se acercó a mí y puso un corto y dulce beso en mis labios. Mi primer beso. Fue tan romántico, que sentí mariposas en el estómago.



-Dulce Julieta sé mi novia.



-Ni siquiera sé tu nombre.



-Mi nombre será el que tú elijas, gustoso me volveré a bautizar con el que me dieras.



-Romeo entonces.



- Por favor Julieta respóndeme, ¿Me aceptas?



- Si totalmente- esto sí era impulsivo, ¿que me había dado este chico que apenas a minutos de conocerlo estaba aceptándole?



Se acercó nuevamente a mí pero oímos voces acercarse.



- aquí está- una voz gruesa nos sacó de nuestra burbuja.



- Te buscamos por todos lados, salgamos de aquí o somos hombres muertos- llegaron dos chicos pero el que hablaba era alto y musculoso, el otro rubio y delgado.



- Hola guapa disculpa que te robe a Romeo pero si no nos vamos lo harán puré.



- Un gusto Mi Lady- me saludó el rubio. –Si conoces a un hadita de cabellos negros dígale que le dejo un beso.



- Uy si sabes quien es la escultural mariposa rubia dile que volveré para verla.



Yo no podía apartar la vista de él. Ambos amigos lo cogieron de los brazos y se lo llevaron.



-Volveré por ti. Lo prometo- me gritó.



- Aquí te espero- alcancé a decirle. Me di cuenta de que no podrían salir por la puerta principal, así que les abrí la puerta falsa de casa. No sabía porque los estaban persiguiendo o que habrían hecho sus amigos pero no me importaba.



EDWARD POV.



Llegamos a la fiesta cuando el baile había comenzado, sólo eran una serie de coreografías bien ensayadas y todas las piezas eran antiguas, tendremos suerte si ponen algo de esta época. Vueltas y más vueltas, rondas y saltos, me estaba pareciendo divertido. Me crucé con un par de ojos preciosos y no dejo de mirar en la dirección por donde se fueron. Allí está otra vez, es la mirada más bonita que he visto. ¿Quien se esconde bajo esa máscara plateada? Trae un hermoso vestido azul, su piel es pálida, sus cabellos rizados, largos y castaños. Quisiera cruzar el salón, quitarle esa máscara para grabarme a fuego su rostro.



La música terminó y pude colocarme muy cerca de ella, me miró de reojo y eso me alentó a tomarle de la mano. Con suavidad tiré de ella para llevarla afuera donde no había tanta gente.



Salimos de la casa hacia un hermosos jardín lleno de rosas, la luna brillaba, las estrellas parecían bailar. Todo era perfecto. ¿Cómo explicarle que había seguido un impulso que no pude evitar? No sabía que decirle ni como iniciar una conversación. Decidí probar con unas líneas de Romeo y Julieta ya que se prestaba para la situación. Me las había aprendido en el colegio aunque rehusé a interpretar a Romeo cuando me enteré de que debía besar a Julieta. Y Julieta era otro chico, ya que en mi grupo habíamos desechado a las chicas.



Wow, no me esperaba que me respondiera como la mismísima Julieta, ella también había leído a Shakespeare. No quise continuar con el texto, debía ver su rostro.



- ¿Puedo ver tu rostro oh dulce Julieta?- pregunté esperanzado.



- Sólo después de ver el tuyo galante Romeo.



Me quité la máscara nervioso, esperando gustarle. Su mirada pareció dilatarse, casi juraría que dejó de respirar.



- ¿Puedo?- pregunté, la tenía tan cerca que me atrevía a quitarle la máscara. Di un paso hacia atrás para observarla mejor, no esperaba que fuera tan hermosa. Su mirada era dulce, sus mejillas sonrosadas, sus labios eran… bajó la mirada como si estuviera avergonzada. Cómo podría sentirse así ella era más hermosa que un ángel.



- Eres más hermosa que la misma luna, lo más bello que hayan visto mis ojos.



Pareció sonreír. Otra vez me fijé en sus labios, eran… no había palabras para describirlos, los podía ver pero debía sentirlos. Sin pensarlo dos veces me acerqué y la besé. Jamás había besado a nadie antes, esto fue más de lo que pude soportar, mi corazón parecía un caballo desbocado.



-Dulce Julieta sé mi novia- le pedí, esta niña no tenía idea de lo que causaba en mí.



-Ni siquiera sé tu nombre- me dijo pero eso que importaba, me llamaría como ella quisiera, sería como deseara, haría lo que me pidiera…



-Mi nombre será el que tú elijas, gustoso me volveré a bautizar con el que me dieras- alcancé a decirle



-Romeo entonces- sonrió, pude ver un destello de luz en sus ojos. Necesitaba que me dijera que si.



- Por favor Julieta respóndeme, ¿Me aceptas?- pregunté otra vez, menos nervioso que la anterior pero más impaciente.



- Si totalmente- Dijo. Quise tomarla entre mis brazos y volverla a besar, mi corazón ahora explotaba de alegría.



Oí las voces de Emmet y Jasper buscándome. Volví a la realidad y tuve miedo ¿acaso nos habrían descubierto? Imposible, apenas estuve en el salón.



Sentí un aguijón cuando Emmet coqueteó con ella y cuando Jasper se presentó. Carambas jamás había sentido esto antes. Esa sensación de pertenencia, de posesión. Ellos eran mis amigos, mis hermanos. Ella no dejaba de mirarme, apenas pude oír lo que le decían. De pronto sentí que mis amigos me levantaban del piso y me alejaban de ella.



- Volveré por ti, te lo prometo- alcancé a decirle. Ella entendió que queríamos salir de allí y nos guió a una puerta lateral bien escondida.



- Aquí te espero- dijo antes que pudiera dejar de verla.



Chicas disculpen que publique así sin las portadas ni nada.. es q estoy apuradita y la compu me da muxos problemas!
espero que les hayan gustado los Caps!
Besos! ♥

Los Reyes Cullen

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Dayan Hale.


Capítulo 8




Tanya se levantó esa mañana muy molesta. La reina Esme ya le había dicho que hablaría con sus padres acerca del compromiso, pero ella sabía que si Emmett se negaba, el rey Carlisle no aceptaría el matrimonio.



No importaba como, no importaba cual fuera el precio, Tanya tenía que saber quien era la amante de Emmett porque en cuanto lo supiera usaría esa información para chantajearlo. Tenía que darse prisa ella quería a Emmett y lo tendría o dejaba de llamarse Tanya.



Pero la identidad de la amante de Emmett era un secreto que nadie conocía, nadie. A Tanya se le haría de lo más difícil saber realmente quien era su amante. Porque Emmett había sido lo suficientemente astuto como para que nadie sospechara la relación que había entre él y la prometida de su hermano.



Jasper se despertó con un tanto de curiosidad, ¿qué otra aventura tendría Alice planeada para ese día? Jasper se sentía diferente, algo se removía en él y no lograba descifrar lo que era. Se sentía más libre, más alegre, con el corazón más liviano.



Se vistió y en vez de subir a la habitación de su princesa, se fue a los jardines, donde esperaba poder encontrar algunas respuestas a lo que le ocurría. Se sentó a la sombra de un árbol y se quedó mirando la superficie del lago, tan clara, tan cristalina, tan hermosa. Y en lo único en lo que Jasper podía pensar era en los ojos de Alice, en su sonrisa, en su risa, en sus mejillas coloradas, en sus labios tan suaves…



- Veo que escogiste un lugar muy bueno para pensar – Carlisle había llegado junto al príncipe – este también es mi lugar favorito para pensar.



- Buenos días majestad – Jasper saludó al monarca con una inclinación de la cabeza.



- Buenos días – Carlisle respondió al saludo – me gustaría saber qué es lo que te tiene tan pensativo príncipe Jasper.



- Es complicado



- Estoy seguro de que podré comprenderlo.



Jasper lo consideró por unos instantes, no podía decirle al rey lo que planeaba hacerle a Alice, de hecho no debía de decirle nada. Pero no podía callarse lo que sentía, tenía que encontrar la manera de expresarlo. Así que le contó al rey lo que había vivido con Alice se había sincerado y le contó todo, el beso, el paseo a caballo, las prácticas con el arco.



Carlisle gozó con el relato que Jasper le contaba, Alice, su pequeña hija era tan simpática y tan ella misma que difícilmente alguien podría evitar contagiarse de su alegría y su pasión por la vida. El rey podía deducir por lo que Jasper le contaba que él estaba enamorándose de su hija y nada lo llenaba más de satisfacción que alguien pudiera querer a Alice y aparte protegerla de todas sus locuras.



- …no pude dejarla sola, me asusta tanto que algo le pueda pasar y es que ya no entiendo nada de lo que me pasa.



- Jasper la única explicación que tiene tu comportamiento es simple: estás enamorado de Alice



Jasper abrió muchísimo los ojos. No, eso no podía ser cierto. Sí, se sentía muy protector con ella, sí, odiaba verla triste, y sí, le gustaba estar con ella, pero no la amaba, Jasper estaba seguro de eso. No iba a amarla, no podía amarla, ella no podía darle a Jasper el poder que quería.



- Tú sólo piénsalo Jasper – El rey se levantó y se fue.



Alice iba caminando por los jardines cuando vio a su padre caminando por ahí.



- Buenos días papá – saludó Alice abrazándolo.



- Hola mi muñequita ¿cómo estás?



- Muy bien papá ¿y tú?



- Excelente hija, excelente – Carlisle le respondió – a propósito, Jasper está en el árbol cerca del lago



- Gracias papá



Carlisle notó el brillo en los ojos de su hija al oír el nombre de Jasper. La miró correr hacia el lago y sonrió.



Alice vio a Jasper hundido en sus pensamientos y se quedó mirándolo por un rato. Era simplemente hermoso, se acercó a él y se sentó a su lado.



- Buenos días Jas



- Buenos días Alice



Alice miró a su prometido, aún seguía sumido en pensamientos, estaba serio y no la miraba.



- ¿Jasper qué tienes? – le preguntó ella preocupada.



- Nada – respondió él cortante.



- Sabes que puedes contarme lo que pasa – Alice le volteó la cara y Jasper rehuyó su mirada – Jasper mírame.



Y Jasper cometió el error de hacerlo. Los ojos de Alice reflejaban preocupación y él odiaba ver esos ojos tristes. Simplemente era insoportable.



- Jasper por favor dime qué te ocurre – pidió Alice



- No es nada Alice, de verdad – Jasper sonrió fingidamente y la abrazó



No podía ver esos ojos tan llenos de tristeza, no podía. Alice se acurrucó cerca de Jasper y siguió abrazada a él. Su cara estaba hundida en el cuello de él y Jasper acariciaba sus cabellos distraídamente.



"Yo…yo no te amo princesa" pensaba Jasper en esos momentos.



Y fue como si las palabras no pronunciadas llegaran a los oídos de Alice.



- ¡Oh no! Jasper no – sollozó Alice y él le besó el cabello.



- No tienes por qué inquietarte por nada Alice – intentó tranquilizarla Jasper



Alice iba a replicarle pero Jasper lo evitó, uniendo sus labios con los de ella. Ambos se besaron con dolor porque Alice notaba el cambio en Jasper y Jasper lo hacía porque no podía comprender la situación y besarla se le ocurría una buena manera de evitar las preguntas de su princesa, él no podía amar a Alice, no podía. Y lo que era peor, no sabía como decírselo a la princesa.



Bella estaba haciendo la cama de Edward cuando la puerta se abrió y ella casi grita del susto de no ser porque Edward lo evitó, poniéndole una mano en la boca.



- Tranquila, soy yo



- Su alteza, me asustó – Bella dijo una vez que Edward la soltó.



- Lo lamento, no era mi intención hacerlo – se disculpó el príncipe y fue a sentarse a su sillón.



- ¿Todo bien su alteza? – preguntó Bella



- Sí, gracias Bella, de hecho estoy esperando a que Rosalie despierte, pero aún no sale de su habitación – Edward le comentó



- Ah…



Bella siguió haciendo la cama y cuando terminó recogió la ropa que había usado el príncipe el día anterior.



- ¿Bella alguna vez te has enamorado? – la pregunta del príncipe la dejó completamente desarmada.



- …no… - respondió Bella sonrojada.



- ¿En serio?



- Es en serio, su alteza, jamás.



Edward miró a Bella, ciertamente la chica era muy hermosa, no dudaba que habría muchos chicos queriendo estar con ella.



- ¿Por qué no?



- Yo…yo…jamás he tratado con los hombres – respondió ella muy, muy sonrojada – además no tengo tiempo para enamorarme, tengo que trabajar.



Bella ya se iba a ir, pero Edward se lo impidió.



- ¿Bella qué esperas de un hombre?



- Yo… - Bella suspiró, odiaba hablar de su vida amorosa, pero por algún motivo decidió sincerarse con el príncipe – yo quiero un hombre que me entienda, que no sólo me quiera para acostarse conmigo, quiero un hombre con el que pueda hablar de todo hasta bien entrada la noche, quiero un hombre con el que me sienta protegida y…quiero un hombre que me ame por ser Bella.



Edward la miró sonriendo y le dio un beso en el dorso de la mano.



- Espero, dulce Bella que puedas encontrar a ese hombre – Edward le dijo y salió de la habitación.



Bella se quedó ahí con el corazón latiéndole fuertemente y las lágrimas a punto de desbordarse de sus ojos.



"Jamás, jamás tendré a ese hombre" pensaba Bella tristemente, porque, tonta ella, había caído perdidamente a los pies del príncipe Edward.



Y mientras Edward esperaba a que su prometida se levantara, ella estaba en los brazos de su hermano, besándolo, acariciándolo.



- Emmett – jadeó ella mientras Emmett besaba su cuello – Emmett tengo que irme ya, Edward no tardará en subir a buscarme.



- ¿Cómo? ¿Prefieres a mi hermano? – Emmett se irguió.



- Claro que no tonto, pero tengo que verlo – respondió ella y lo miró coqueta – tú mismo lo dijiste, tengo que tenerlo contento para que nuestro plan resulte.



- Está bien, está bien – Emmett se levantó y Rosalie se abalanzó sobre él y ambos cayeron al suelo enredados en las cobijas.



Rosalie había caído encima de él y lo besó profundamente, el deseo que sentían el uno por el otro era una llama que podría incendiar el país entero. Sus cuerpos respondían al más sutil roce entre ellos. Emmett era apasionado, fuerte, y su deseo por Rosalie no conocía fin. Mientras que ella era la seductora, la juguetona, le encantaba Emmett y el placer que obtenía entre sus brazos.



Lo que ellos ignoraban, era que no era deseo ni pasión lo que llameaba entre ellos, era algo más, algo más fuerte, más inquebrantable, más puro que la pasión y el deseo. Pero para descubrir lo que sentían, tendrían que demostrar muchas cosas, sacrificar otras y descubrir muchas más.



Cuando Rosalie se fue, Emmett se vistió y oyó como tocaban la puerta.



- Adelante



- Buenos días príncipe Emmett – saludó Bella entrando.



- Ah buenos días a ti también – saludó Emmett a la joven que se encargaba de su habitación - ¿cómo te llamas?



- Isabella su alteza – respondió la chica.



- Que nombre más largo, Isabella – se quejó el príncipe



- Si usted así lo desea puede llamarme Bella su alteza



- Mucho mejor, es más corto – Emmett abrió la puerta – nos vemos luego Bella



- Que tenga buen día su alteza – Bella le deseó al príncipe.



Mientras Bella hacía la cama del príncipe vio que su almohada tenía varios cabellos dorados adheridos. Bella no quería meterse en la vida de los príncipes, pero eso era de lo más curioso. Quizá fueran de una de las princesas españolas.



"¿Y si no son de una princesa española?" preguntó su conciencia "Sólo hay otra princesa con cabellos dorados"



- Rosalie…



Mientras Bella recogía la ropa del príncipe, una peineta cayó de entre los pliegues. A Bella casi se le cae la quijada, esa peineta era de Rosalie, estaba segura. Fue a dejar la ropa a la lavandería y luego fue a la habitación del príncipe Jasper y vaya sorpresa que se llevó al verlo ahí.



Jasper estaba sentado en el alfeizar de la ventana con una pierna colgando mientras miraba al horizonte con gesto de sufrimiento. Al oír la puerta ni siquiera volteó.



- ¿Príncipe Jasper me permite pasar? – pidió permiso Bella



- Adelante – respondió él con voz entrecortada.



A Bella no le gustó verlo así, si Jasper estaba con ese humor no quería pensar en como estaría la pobre de Alice.



Bella comenzó a limpiar la habitación y de vez en cuando miraba al príncipe, su mirada era la misma, su posición la misma y su sufrimiento, el mismo.



Cuando terminó se dispuso a irse.



- ¿Se le ofrece algo, su alteza? – preguntó Bella antes de irse y el príncipe volteó por primera vez.



- No, gracias – la miró con un intento de sonrisa. Bella hizo una inclinación y salió de ahí.



Bella fue a dejar la ropa a la lavandería y subió rápidamente con Alice, la princesa parecía igual de afligida que Jasper, quizá aún más. Al ver a Bella la princesa la abrazó y se soltó a llorar.



- Alice ¿qué pasó? – Bella le acarició el cabello consoladoramente.



- No, no lo sé Bella, todo marchaba tan bien, todo era perfecto y hoy… no sé que pasó Bella, Jasper, se portó tan frío, como si estuviera despidiéndose de mí – Alice no encontraba otras palabras para describir lo que sentía.



- Alice tranquila, respira profundo, seguro el príncipe Jasper está preocupado por algo y no quiere angustiarte así – Bella intentó consolar a la princesa.



Pero ni Bella estaba segura de ello, ya tenía muchas cosas en la cabeza y nada de ello le incumbía a ella. Rosalie era la amante de Emmett, y Jasper tenía algo que estaba perjudicando a Alice y esta vez dudaba que fuera Jessica.



Mientras tanto Rosalie estaba en el jardín tomando el té con la reina.



- Ay Rosalie, no sabes que gusto me da que tú te vayas a casar con Edward – le confesó la reina a la princesa – eres hermosa, perfecta para Edward



- Se lo agradezco majestad – Rosalie respondió algo incómoda.



- Sí, no habría mejor princesa para Edward que tú.



- ¿Qué hay del príncipe Emmett? Supongo que también le importa su matrimonio – Rosalie le dijo a la reina



- Ay cariño, Emmett es un niño grande, él con cualquiera estaría bien – respondió la reina.



"Con razón quiere casarlo con Tanya" pensó Rosalie y le dio una punzada de ternura. El pobre de Emmett había tenido que soportar la preferencia de su madre por su hermano mayor todos estos años.



- Sí, supongo



- Además, Tanya es la indicada para Emmett, se casarán y él se irá a España y Edward podrá gobernar Inglaterra a sus anchas – Esme dijo orgullosa.



¿Así que por eso quería casarlo con Tanya? ¿Para alejarlo de aquí? Rosalie pensó en el dolor que le causaría si Emmett se casara con la estúpida de Tanya y se fuera. Ella no soportaría estar sola con Edward. Ella sería reina, sí, pero quería a Emmett como su rey, aunque eso significara cometer un asesinato.



No dejaría que Tanya disfrutara de los besos de Emmett, de sus caricias, no dejaría que Tanya gozara del placer que Emmett podía ofrecerle.



- Ah…Edward cariño, justo hablábamos de ti – Esme sacó de sus pensamientos a Rosalie y ella miró a su prometido.



- ¿A sí? – Edward besó la mano de Rosalie y se sentó a su lado. - ¿qué decían de mí?



- Que eres el mejor príncipe que hay en este mundo – le dijo Rosalie y Edward no pudo evitar el impulso de besarla.



- Y tú la mejor princesa que hay.



Y la reina no podía más que mirarlos completamente satisfecha.



Emmett estaba en la biblioteca mirando por la ventana y podía observar como Edward abrazaba a su Rosalie y su madre los miraba complacida. Si algo Emmett no podía superar era la preferencia que tenía su madre por su hermano mayor y Emmett odiaba aún más a Edward por tener a Rosalie, por ser el heredero. Pero había un motivo aún mayor, un motivo que Emmett luchaba por ocultar; odiaba que su hermano nunca hubiera intercedido por él.



Cuando eran niños Emmett adoraba a Edward y le gustaba mucho estar con su hermano mayor, porque él lo cuidaba y le enseñaba muchas cosas. Pero cuando Edward creció olvidó a su hermano y Emmett jamás lo perdonó por eso.



- Que pensativo te quedaste



Emmett suspiró con pesadez ¿Es qué Tanya no se iba a dar por vencida? El príncipe sabía muy bien que no. La volteó a ver, la princesa lo miraba seductoramente.



- ¿Tanya no tienes nada mejor que hacer que no sea molestarme?



- No – ella se acercó a él – a decir verdad me lastimas Emmett ¿por qué has de ser tan grosero conmigo?



- Porque ya me harté de ser gentil contigo y que no entiendas nada



Emmett se alejó de ella y antes de salir Tanya sonrió y se dio la vuelta.



- ¿Ya te dijo tu madre que ya envió la carta a mis padres para pedir mi mano en matrimonio? – le preguntó con saña y Emmett se detuvo, helado. – Supongo que no, como verás Emmett te guste o no, vas a casarte conmigo.



- Nunca – Dijo Emmett antes de salir de ahí.



Tanya se acercó a la ventana y miró hacia abajo, vio a la reina y a Edward y a Rosalie platicando. Tanya se hundió en sospechas, y estaba casi segura de haber acertado.



- Así que Rosalie es tu amante príncipe Emmett – Tanya murmuró. – supongo que a tu hermano no le hará mucha gracia saberlo.



Tanya sonrió malévolamente y salió de ahí.


Adelanto...

Y mientras se acercaba, pudo distinguir con claridad el vestido de Alice por ahí tirado. Corrió hasta llegar a ella y al mirarla, el corazón estuvo a punto de detenérsele.




- ¡Alice! – se agachó y tomó a la pequeña princesa entre sus brazos.



Alice tenía clavada una flecha en el hombro y estaba toda llena de sangre. Jasper escuchó el suave latido de su corazón.

Ella Marca La Diferencia

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge



Capitulo 8





Solo asentí muy torpemente, ¿Qué mas podía hacer?, ¿negarle a mi futura esposa la oportunidad de saber con quien realmente se casaba?.



-Jas- me miro preocupada- aun no te has decidido en contarme tu vida-



-es bastante complicado, yo no…yo no- me sentí estremecer, el miedo se hizo presa de mi completamente.



-no me perderás Jasper Whitlock, ¿es que no entiendes que desde que tengo memoria has estado tu?-sus ojos brillaban con angustia, sus puños apretados y su delicado cuerpo tenso-¿es que no entiendes lo que significas para mí?-



-Alice yo…-me acerque para abrazarla pero se negó.



-escúchame Jasper, por favor-



-quiero que seas tú quien lo haga, que me cuentes, que me expliques, no me importa lo que hallas hecho o lo que tuviste que hacer-respiro buscando aire que no necesitaba, quería moverme pero mis pies estaban pegados al piso y siguió hablando con un hilo de voz- solo dame la oportunidad, confía en nuestro futuro, en lo que vamos a tener- se quedo en silencio mirándome a los ojos, lo sabia estaba dolida- entiendo que es muy rápido para todo esto. Hace solo pocos días que nos encontramos, pero sé lo que sientes por mí, aunque no lo digas en una frase. Pero Jas, en serio, dame la oportunidad de demostrarte que puedes apoyarte en mi, que puedes confiar en mí y si no te sientes preparado todavía para confiar en mí, al menos dale una oportunidad a todo lo que vamos a vivir-



Quise responder de alguna manera pero su argumento me desarmo, sus palabras resonaban en mi cabeza como gritos, ella tenía toda la razón, me iba a casar con ella y tal vez mi miedo no me dejaba ver el panorama general, ella mi compañera se merecía la verdad y no solo eso, tenía que darle una oportunidad, quise trabajar en mi mente una forma coherente de decirle que era mas que un asesino, que me dedicaba a matar vampiros neófitos, por una mujer que lo único que me enseño fue amargura, como le explicaría con palabras todo el mal que había hecho. Tal vez era por eso que no me creía todavía que ella fuera de verdad, por eso tal vez me aferraba cada vez más a su cercanía. Después de todo lo que había hecho, Alice llegaba a mi vida para ponerle fin a todo ese pasado. Nunca iba a tener la oportunidad de poder contarle mi historia sin restarme culpa y responsabilidad. La observe pero ella se merecía la verdad antes que todo. Pero…tal vez entendería mejor que yo mis actos, para mi ese pensamiento era inaceptable pero Alice, mi Alice, lo haría. Porque sobre todas las cosas que habíamos compartido ella era opuesta a mí, tal vez ella me ayudaría a conciliar el olvido que tanto quería de mi pasado. Me sorprendí a mi mismo pensando de manera positiva.



-tienes razón Alice, lo hare-entonces sonrió y lleno de calor mi cuerpo. Me abrazo fuertemente y como ella era bastante más baja de estatura que yo, su cabeza quedo inclinada a mi pecho- ¿quieres que sea en este instante Alice?- la idea me aterro pero tome toda la valentía que tenia para buscar palabras para un comienzo.



Pensó por unos instantes- no, lo harás en nuestra noche de bodas- precisamente no quería pasar mi primera noche como esposo de Alice hablando de mí, me sonreí pícaro al tener ese pensamiento.



-¿eso lo acabas de ver?-



-si, Jas-



-mmm…y ¿Qué mas puedes ver de esa noche?- la tome en mis brazos y la bese, sin pensar en nada, liberado, feliz, completo…si esa era la palabra, me sentía completo en sus brazos, ella en los míos. Me sentí en casa.



-Jas, tendrás que esperar y vivirlo- me sonrió pícaramente, nos tomamos de las manos y bajamos a la sala íbamos a anunciar nuestro compromiso.



-familia-dijo Alice con su increíble voz de soprano- hay un anuncio que queremos hacerles- bajo Carlisle y Esme, seguidos de Edward quien por su puesto ya sabía de que se trataba el anuncio, seguidos por Emmett y Rosalie, con la cual ni siquiera había tendió la oportunidad de dirigirle la palabra.



-esperamos no haberlos molestado-dije-pero queríamos decirles, que Alice acepto ser mi esposa- esas palabras salían de mi boca y no las podía creer, eran tan irreales. Todos en la habitación sonrieron.



-¡felicitaciones!- Esme y Carlisle fueron los primeros en acercarse, los dos nos abrazaron, después Edward y Emmett, aunque Rosalie fue la única que no se acerco mucho a mi, igual me dedico una sonrisa y felicitaciones.



-bueno, hay que planear la boda desde este momento- dijo Esme-¿tienen fecha?-



-si, pensamos para el día 12 de Septiembre-dijo Alice extremadamente alegre. Yo por mi parte no dejaba de sonreír.



-eso será dentro de 15 días, hay que empezar en este momento con todo- dijo Rosalie, me emocione al pensar que le agradaba Alice, aunque sabía que me tenia cierto recelo, a mi no me importaba, siempre y cuando mi futura esposa estuviera feliz todo lo demás se me hacia secundario.



-tengo unas ideas, además ya vi como va a quedar todo, ¡les encantara!- y diciendo esto Alice se marcho con Rosalie y Esme. Por supuesto todos los detalles de la boda iban a ser un secreto para mi, tal y como ella lo había decidido. Pero por mi parte quería sorprenderla, quería colaborar aunque sea con algunos detalles para la boda y hacerla aun mas especial para ella. El problema sería en como haría para que no me descubriera.



-Jasper- dijo Emmett sacándome de mis pensamientos- tenemos que ir a buscar un traje- sonreía- yo me he casado muchas veces, así que te puedo ayudar con algunas cosas-



-hijos apenas amanezca lleven a Jasper a la cuidad a conseguir todo lo que necesite. Yo tengo que marcharme dentro de una hora al hospital-



-claro padre, nosotros nos encargaremos-dijo Edward. Alice se acababa de marchar y ya sentía que algo faltaba, su sonrisa brillante, su piel, su aroma. Por un momento olvide que Edward leía mis pensamientos y había prometido no ser tan grafico. El solo se rio, haciéndome entender que no me preocupara.



-Carlisle, ¿puedo hablar un momento contigo?-le dije.



-claro acompáñame- salimos de la casa, un cielo sin estrellas y luna estaba ante nosotros, alrededor de la casa crecía el bosque verde y hermoso, solo se escuchaba el murmullo de Alice, Rosalie y Esme. Realmente estaba muy emocionada.



-Carlisle, realmente quería tener tu bendición para la boda, no queremos abusar de tu hospitalidad. Es más, estamos agradecidos por todo lo que están haciendo. Aceptar a dos desconocidos en su casa, tratarlos con tanto respeto y amabilidad y aparte de todo eso, ahora nos ayudaran con los preparativos de la boda-



-puedo hablar en nombre de todos los miembros de esta familia- dijo mirando a la casa-que estamos muy felices por su boda. Y debo repetirte Jasper que ya tú y Alice son parte de los Cullen, desde el momento en que llegaron fueron parte de esa casa. No te sientas cohibido de ninguna forma, vive tu boda, solo te casas una vez con esa persona especial-



-una vez más Carlisle, gracias por todo-me sentí apenado y feliz a la vez, Alice tenía razón, los Cullen eran una gran familia.



-de nada, y ¿ya tienen pensado a donde van a ir de luna de miel?-



-no Carlisle, es que, ya sabes, con Alice no puedes decir de una vez, quiero sorprenderla y con su don-sonreí- es un poco difícil-



-si, puedo entender, pero podrías preguntarle a Edward, el te puede ayudar a decidir a donde le gustaría ir a Alice de luna de miel-



-esa es una gran idea, gracias Carlisle-



-como quisiera que Edward pudiera sentir eso también por alguien, pero debo de entender que ella llegara a su debido tiempo-



-es verdad, lo he sentido, Edward se siente muy solo. He tratado de no incomodarlo con mis pensamientos, pero está rodeado de tres parejas, será un poco más difícil a partir de ahora. Aunque debo admitir que yo pensé que siempre iba a estar solo. Fue Alice la que cambio todo, estoy seguro que en algún momento llegara esa persona para Edward-



-tienes toda la razón Jasper, algún día llegara y la felicidad de mi hijos será completa- cuando dijo hijos de miro directamente. Sentí un gran cariño y un respeto por Carlisle, el mismo que sentía él en ese momento.



-Jasper, hay algo que me gustaría pedirte, bueno, no pedirte, quisiera que escucharas y trataras de comprender-



-por su puesto Carlisle, lo que quieras-



-bueno hijo, quisiera que le des más tiempo a Rosalie para que sea adapte, no quisiera que hubiera mucha distancia entre ustedes, pero ella siempre ha tenido un carácter difícil. Son por cosas de su vida como humana, hay que darle solo tiempo-



-no hay ningún problema Carlisle, puedo entender perfectamente, además parece estarse llevando muy bien con Alice y eso me alegra mucho-



Seguimos hablando hasta que Carlisle tuvo que ir a trabajar, entonces me despedí de él y subí a mi habitación, me iba a cambiar para poder ir con Edward y Emmett a buscar el anillo, el traje, planear la luna de miel y además la sorpresa para mí futura esposa, mi estomago dio un vuelco, supuse que era por la emoción o tal vez estaba asimilando todo esto de la boda.



Para mi sorpresa cuando entre en la habitación estaba Alice, observando la puerta, me estaba esperando y le sonreí- Alice, voy a ir al centro de la cuidad a comprar lo necesario para nuestra boda-



-Jasper hoy lloverá y no te preocupes, estaré bien, hay millones de cosas que hacer-



-¿eres feliz Alice?- pregunte, no quería que se estresara con todo esto, pero sonrió y se acerco a mí.



-mas de lo que te imaginas- diciendo esto tome su mano y deposite un beso en ella, no quería despedirme de Alice, pero escuche los pasos de Edward y Emmett, me estaban esperando-pensare en ti- le dije un poco cohibido.



-y yo en ti-di media vuelta y con cada paso que me alejaba el frio volvía a apoderarse de mi cuerpo. No, no podía irme así, me regrese y cruce el corto tramo con mucha velocidad, la tome en mis brazos y la atraje con un poco de mas fuerza de lo común, sus labios entre abiertos, su aliento en mi rostro, sus ojos brillantes y dorados, ella era mucho para mí. No quería hacerle daño en ningún momento y aunque sabía que no era posible que eso pasara, la bese con fuerza, con rapidez, con desespero, la necesitaba y en ese momento mi cabeza dejo de funcionar como siempre que estaba con Alice. Sentí sus piernas alrededor de mi espalda, sus manos aferradas a mi cuello, su lengua dentro de mí con el mismo ímpetu que la mía, la sentía mía. Su cuerpo tan cerca que podía sentir sus senos presionando mi pecho y aun así la lucha interna por perder el control seguía. Metí mi mano debajo de su blusa para tocar su espalda suave, seguí subiendo hasta que me quede justo en el broche del brasier, mis manos temblaban, sabía que perdería el control, sabía que iba a ser presa de mis instintos pero la voz de Emmett me freno:



-tortolos… ya dejen eso para mas tarde, hay que hacer muchas cosas para su boda-



Por un segundo maldije la interrupción, pero sabía que si no pasaba eso me iba arrepentir, mire a Alice con un poco de vergüenza.



-ya bajo Emmett. Nos vemos mas tarde Alice- le volví a dar un beso en la mano, aun calmando las sensaciones que acaba de sentir y que había sido saboteadas por Emmett. Y Alice se acerco y me dio un suave y lento beso debajo de la oreja, ¿Qué quería matarme?, produjo mil y una sensaciones en todo mi cuerpo.



-nos vemos Jas- y sonrió pícaramente. Me aleje con esa sonrisa en mi cabeza, ese beso que evite borrarlo inútilmente frente a Edward y con toda la emoción de que Alice iba a ser mi esposa.

A través del Océano

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es una Traduccion de Tatarata.


Capítulo quince: Rosa y Azul




A los siete meses de embarazo se estaba volviendo un poco difícil el moverse. Mi vientre, para el gran placer de Edward, sobresalía grande y redondo en frente mío dondequiera que iba. Alice y Rosalie me habían comprado tanta ropa de maternidad, era frustrante. Ahora, a mediados de junio, estaba tremendamente caliente y he tenido que recurrir a las livianas y afeminadas camisas de tiras y faldas anchas, era la única cosa que podía satisfacer a un embarazada yo. Me aseguré que las faldas tuvieran talle elástico también. Cielos.



Para mi gran disfrute, y la vergüenza de Edward, habíamos descubierto que llevaba embarazada dos meses para cuando me había enterado. El doctor pareció pensar que fue un bebe de luna de miel, yo, sin embargo, no paraba de molestar a Edward.



"¿Sabes lo que este significa?" le pregunté pícaramente mientras dejábamos la oficina del doctor. Mis padres se habían ido a casa la semana anterior, y los suyos estaban esperando oír las noticias (se rieron, y rodaron sus ojos hacia su hijo, estoy segura que pensando lo mismo que yo).



"Lo que significa," dijo casi inexpresivo mientras mantenía la puerta del carro abierta para mi. Esperé a que volviera a entrar.



"Esto significa que me dejaste embarazada en algún momento de diciembre." Me reí entre dientes. Las mejillas de Edward se estaban volviendo más rojas cada vez que le hablaba. "Eso significa que debes haber estado muy feliz de verme, ya que sólo te mudaste aquí en diciembre." Edward suspiró y me sacudió la cabeza, pero podría verlo riéndose. Tenía que encontrarlo al menos un poquito divertido. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios y me giré con una grandísima sonrisa para mirar por la ventana.



Por supuesto, esa vez Edward me enseñó una lección cuando llegamos a casa. Básicamente saltó sobre mí en la entrada, y yo no hice ningún movimiento para detenerlo. Probando su punto de que probablemente yo era la más ninfómana en nuestra relación.



De regreso al presente, había terminado sentándome con Alice y Rosalie en la playa en frente de mi casa, absorbiendo el bello día de verano antes de irnos a nuestro almacén favorito a esperar que Jasper trajera los otros dos chicos del trabajo.



"¡Mira tan lindas que son estas ropas!" Alice y Rosalie dijeron al unísono, sosteniendo pijamas de tres meses. Yo hice 'Ahhh' con ellas antes de girarme hacia las cosas que tenían seguro el color: biberones, baberos, cobertores, varios juguetes de baño, juguetes en general. No podía sobreponerme a cuan lindas eran las cosas de adultos hechas en miniatura, como las medias. Esas habían sido mi cosa favorita para comprar, medias. Habíamos comprado un par de mamelucos neutrales divinos, algunos sombreros y Alice y Rosalie no habían parado con los regalos.



El baby shower había sido hace una semana, y mis amigos se habían presentado con una gigantesca cuna, una mesa para cambiar los pañales, una pequeña y linda cajonera y otras cosas decorativas para el cuarto del bebe. Casi había estallado en lágrimas. Edward estaba enojado porque había más rosa que azul.



"Hola, querida," susurró de modo tonto en mi oído mientras envolvía sus brazos alrededor de mi, sosteniendo mi estómago el cual pateaba bajo su toque. Sonrió como loco cuando eso pasó, siempre estaba tan emocionado, sabiendo que allí había una pequeña personita dentro de mi. Le dije que era un poquito escalofriante cuando lo ponía de esa forma, y que no pensaría eso en un par de meses. Terminamos de cargar algunas cosas más en la canasta que yo estaba cargando y él prontamente me la quitó de las manos para cargarla.



Alice vino corriendo hacia mí, sosteniendo un paquete de medias que eran tan chiquititas y lindas que no podía para de dar grititos. Ella tenía cinco meses de embarazo, su estómago ya estaba empezando a notarse de una manera hermosa. Rosalie era la única de nosotros que se veía como si no hubiera metido un balón bajo su camisa, pero sabía que Emmett había estado cargando un anillo de compromiso por un rato. Alice insistió que Jasper comprara las medias y un diminuto par de zapatos para ella gritar por los cuatro meses que le faltaban.



Edward y yo habíamos estado manteniendo en secreto el sexo de nuestro bebe, queriendo esperar hasta que él o ella nacieran para descubrirlo. Alice y Jasper no había peleado por el sexo de su bebe (nuestra razón para mantenerlo en secreto) y sabían que tendrían un niño. Su baby Shower era el próximo mes, los dos ya habían empezado a planear la decoración del cuarto.



Cuando Rosalie había empezado a planear el cuarto de nuestro bebé nos preguntó el color. Mientras soltaba que rosa, Edward disparaba que azul.



"Puesto que ustedes dos no pueden decidir que quieren tener, y todo el mundo odia esos colores neutrales para el género, me temo que voy a tener que sorprenderlos." Hice pucheros y Edward se rió de mí. "Cállate, Bella," respondió Rose cuando estaba a punto de protestar. "Si no van a dejar que el doctor les diga que van a tener, entonces lo siento, voy a tener que hacer lo que yo quiera." Después, se encerró en el cuarto con Emmett hasta que estuvo terminado.



Y era Hermoso. Las paredes eran blancas, con un ensortijado mural de flores en espiral sobre una pared. No era demasiado femenino, realmente era una obra de arte. Dejó las cortinas de encaje blanco, y después del baby shower había arreglado todo perfectamente. Estaba choqueada cuando había ido tan lejos como para instalar un bello piso de caoba laminado, rematado con una suave alfombra blanca. Mi mamá había enviado su antigua mecedora la cual estaba ubicada en la esquina con unos bellos cojines amarrados a ella.



Pagamos por nuestras cosas y cada uno fue por su camino con media naranja.



"¿No más paradas por el día?" me preguntó Edward, soltando la corbata alrededor de su cuello. Luego rodó sus ojos y se giró dentro de la librería siguiente, sabiendo que esa sería mi primera respuesta.



"Ves, hay una razón por la que te amo," murmuré con una gran sonrisa cuando me ayudó a salir del carro, luego me dio un beso en los labios.



Anduve cojeando delante de él lo más rápido que pude mientras parqueaba el carro. No tomó mucho antes que lo oyera detrás de mí, riéndose mientras trataba de atraparme. Me atrapó alrededor de mi cintura y me giró, besándome (espectacularmente) en frente de la puerta mientras yo tanteaba detrás de mí por el picaporte. No podía tener suficiente de él. Sus hermosos ojos verdes, su alborotado cabello, su… ¡acento! Edward había sido absolutamente perfecto para mí desde que llegó aquí, y viéndome cargar a su hijo solo me hacía más feliz. Dondequiera que veía la brillante sonrisa a través de su cara no podía hacer más que dar una gran sonrisa en respuesta.



Hice mi camino hacia mi parte favorita de la tienda-ficción. Edward me siguió de cerca, pero sus ojos vagaban mientras los míos tenían un propósito, llegar a esos pasillos. Me paré allí, mis ojos barriendo los títulos y autores, las ilustraciones de las portadas para buscar por algo interesante. Reconocí el emblema de su casa editorial y sonreí para mí, levantando el libro. Lo giré, para ver los créditos. Solté una pequeña risita cuando vi el nombre de Emmett. Edward caminó detrás mio y enrollo un brazo alrededor de mi antes de levantar el libro de mis manos y leerlo.



"Escoge ese," dijo, señalando otro libro de su compañía mientras colocaba el de Emmett sobre el estante. Lo giré hacia los créditos y me reí de nuevo cuando vi que la autora le había agradecido profundamente por su trabajo.



"Parece que tienes cierto don con las escritoras," murmuré. Edward me dio esa sonrisa torcida y me besó suavemente. Mientras él revisaba más títulos de libros, yo bajé por los estantes, ojeándolos de vez en cuando.



Lo que realmente atrajo mi atención, fue la esquina de la tienda, pintada en azules y amarillos brillantes. Alcancé un estante, el que estaba a nivel de mi vista y saqué un libro grueso de tapa dura. Sonreí, mirando todo la ilustración mostrada en la gran tapa. Sentí unos brazos alrededor mio, con las manos extendidas a través de las patadas en mi estómago y un par de labios en mis oídos.



"Sabía que era cuestión de tiempo antes que te encontrara aquí," murmuró, besando mi mejilla suavemente. "Me estaba preguntando cuanto de tomaría descubrir que esto estaba aquí." Me reí y me giré para enfrentarlo, sosteniendo las tapas del libro que abrí. Un gigantesco castillo emergía de las páginas, los intrincados diseños del papel doblado hicieron que mis ojos se abrieran bien y sonriera.



"Siempre estaba realmente impresionada por los libros que tienen hojas que saltan al abrirlos," dije en voz baja. Edward me dio una gran sonrisa sobre el pilar y movió mis manos para cerrarlo. Se inclinó y presionó sus labios firmemente contra los mío, sosteniendo mi nuca para ponerme más cerca. Eso estaba haciendo que mi corazón saltara, la manera en que me estaba besando y cuan bien se sentía. Mi estómago estaba presionado contra él, y como era normal siempre que estaba cerca, el bebe comenzó a patear. Tan pronto como lo sintió, Edward comenzó a sonreír contra mis labios pero mantuvo el perfecto ritmo. Mis rodillas se pusieron débiles y me sujeté de él desesperadamente. Justo cuando se estaba convirtiendo en demasiado, él disminuyó su paso y me dejó ir, sonriéndome maravillosamente mientras metía un mechón de cabello detrás de mi oído.



"Nuca paras de impresionarme," masculló. Levanté una ceja.



"¿Con mi fascinación con los libros infantiles?" pregunté. Él se rió entre dientes y sacudió su cabeza.



"Yo pienso que eres increíble todo el tiempo. Vas a ser una madre maravillosa." Me Ruboricé. El hecho que Edward dijera eso lo hacía sonar mucho mejor que cuando alguien más lo decía. Mi mamá, mi papá, los padres de Edward. Todos me habían dicho exactamente las mismas cosas. Pero Edward, el papá de este bebé, me estaba diciendo que yo sería maravillosa, cuando no podía imaginar a nadie más perfecto que tomara el rol de un padre.



"Te amo", le dije con todo el sentimiento que tenía en mi. Edward estaba mirando fijamente dentro de mis ojos mientras yo lo decía, y le sonreí. La misma expresión se reflejó en su cara mientras sus labios se levantaban y los presionaba en los míos de nuevo.



Caminamos fuera de allí con suficientes libros para llenar el estante que había dejado en el cuarto del bebe. Estaba tan feliz en el camino a casa que no pude parar de frotar mi gran vientre. Edward cantó junto con la radio, haciendo que mis mejillas dolieran por sonreír tanto.



"Supongo que tendremos que empezar a abastecernos con sabanillas y apaciguadores pronto," dijo mientras me ayudaba a salir del carro. Me paré derecha y lo miré con lo que estoy segura era la expresión más confusa sobre mi cara.



"Disculpa… ¿qué dijiste?" Edward levantó la mirada, las bolsas en sus manos.



"sabanillas y apaciguadores, necesitaremos conseguir algunos. Ahora no falta mucho para eso," se subió el andén a nuestra casa donde un cartero estaba esperando con un gran paquete marrón a sus pies.



"¿Qué rayos son sabanillas y apaciguadores?" grité tras él. Edward me miró sobre su hombro y luego la comprensión de dibujó en su cara.



"Ah, cierto, ustedes no los llaman así. Mm… pañales y chupetes, supongo," le rodé mis ojos. Tonto él y su nacimiento a través del océano.



"Odio tu lengua," le dije mientras firmaba el papel empujado frente a mi por el cartero. Edward me pasó una bolsa liviana y levantó la caja, abriendo la puerta con su codo.



"Es el mismo tuyo, cariño," dijo con risa. "Esto es de tus padres."



Me reí tontamente y cojeé hacia el mesón mientras él la abría, revelando una enorme cantidad de bolitas de icopor. Sil, siendo el idiota que es, saltó sobre le mesón e inmediatamente sobre la caja, recostándose y mirándonos con ojos soñolientos.



"¡Levántate!" grité, pinchando con mi dedo su lado. Él se torció. Edward se agachó y para mi desagrado el gato comenzó a ronronear, saltando sobre sus hombros. Los miré con rabia antes de escarbar a través del paquete.



"Ahh…" dije, levantando un mameluco rosa. Edward hizo muecas y metió la mano dentro de la caja, sacando un azul con una cachorrito cocido en el pecho. Sonrió ampliamente y lo sostuvo enfrente de él. Rodé mis ojos y empuje mi mano dentro otra vez.



"Sabes, si no podemos decidir si rosa o azul siempre podríamos irnos por este," murmuré y saqué el mameluco de un pálido morado. Edward tosió y se giró lejos de mí mientras yo sacaba más amarillos y verdes.



"Morado es lo que rosa y azul harían."



"Mi hijo no va a usar morado. No, incluso en la cama," insistió.



"¡Ni siquiera sabes si vas a tener un hijo! Discutí. Él levantó una carta que estaba pegada al paquete y me fulminó con la mirada a modo de juego.



"Tu mamá dice que podemos usar al menos la mitad de estas ropas ahora, y que el resto cuando tengamos nuestro segundo bebe, porque ella sabe que tendremos más." Me miró por debajo de sus pestañas y sonrió maliciosamente. Tragué. Demasiado atractivo, él era.



"Creo que ella está en lo correcto con esa afirmación." Mascullé mientras Edward bajaba las tapas de la caja y se inclinaba sobre mí.

Gracias a IRIS =)




Las reglas son Agradecer y pasar a cinco blog.



Graciasss a Iris porque siempre nos tienen en cuenta dioss este premioo es super bello como sale Taylor aunq sigo fiel a EDWARD pero como no babiar jejejej =) mcuhas graciassssss ♥







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