Horarios de Publicacion
**Horario sujeto a Cambios**
Miercoles: Los Reyes Cullen.....................................
Jueves: Odio x Amor.....
Sabado: Sorpresas de la Vida y Ones-Shots......................
¡DISFRUTENLO!
Administradoras
- DaneFals97♥
- Me llamo Daneska Fals, vivo en venezuela, valencia, tengo 13 años, signo leo, cumplo en 8 de el 8 (agosto) soy muy loca y rara segun mis amigos (ojo no soy anti-social sino lo contrario) pues yo prefiero leer a ver tv, dormir en ves de salir y cosas así que no van dentro de lo comun! XD.. adoro pasar tiempo con mis amigos y familiares. estar en la compu, leer y escribir, me fascina sobremanera cuando me llega una rafaga de inspiracion (mucha de ella basada en Edward o Jake XD..) gracias por visitarme y estar un rato en mi loka compañia! =)
A través del Océano
Ella Marca La Diferencia
Los reyes Cullen
ODIO X AMOR
Sorpresas de la Vida
Comentarios Recientes
Top Afiliados
Visita...
jueves, 5 de agosto de 2010
Sorpresas de la Vida
23:59 | Publicado por
DaneFals97♥ |
Editar entrada
Disclaimers: Algunos de los personajes presentados pertenecen a Stephanie Meyer, otros a Smith, más algunos de mi Autoria. La historia también me pertenece.
Sorpresas de la Vida: Parte III
- Krlita, te amo demasiado para expresarlo con palabras ¿te casarías conmigo? – dijo pegando su frente a la de ella.
Krla no respondía, como si no fuese capaz de reaccionar, aun sostenía el anillo entre sus dedos temblorosos, con la cara en una expresión de total shock, abundantes lágrimas surcaban en su rostro y los labios le temblaban excesivamente. Cerró los ojos con deliberante lentitud y musito quedamente un “si”, que si no fuese porque estaba lo suficientemente cerca de ellos como para leerle los labios, no lo hubiese percibido, de hecho, nadie además de mi notaba lo que estaba ocurriendo, Damon la acerco un poco mas y la beso lentamente, limpiando las brillantes lagrimas en sus mejillas. En ese momento me sentí de sobra, así que lo más sigilosamente que pude me levante de la silla en la que me encontraba y fui directamente a la otra esquina de la piscina, donde Edward se encontraba hablando animadamente con Isabella y Sebas.
- … ¿pero como se fracturo? – alcancé a escuchar lo que decía Edward.
- Fue realmente estupído, pero que mas da, siempre le pasa algo así, es muy torpe – respondía Isabella entre risas mientras Sebas negaba con la cabeza. Me acerque lentamente a la espalda de mi esposo, cuando estuve cerca de él les guiñé un ojo a los chicos para después inclinarme y rodear con los brazos el pecho de Edward, rocé lentamente la yema de los dedos por su camisa ascendiendo por sus pectorales y su cuello deteniéndome en la mandíbula, la cual tome firmemente y gire un poco hacia mi para poder alcanzar sus labios, los apreté solo un poco y los recorrí con la punta de mi lengua degustando su sabor, me separe sonriéndole y besándole en la mejilla, rodee la silla en la que estaba sentado y me senté en su regazo, como de costumbre, cruzando las manos en su cuello.
- Bien, ¿y… de que hablaban? – pregunte mirando los rostros de Isabella, Sebas y Ariusk que se había sentado al lado del ultimo.
- Del desafortunado accidente que tubo Ethan – dijo Edward respondiendo mi pregunta.
- ¿De nuevo? – inquirí sorprendida, ese chico tenia tantos accidentes como el mar agua.
- Sip – Is asintió en mi dirección repetidas veces, Ethan era el novio de nuestra amiga desde hace medio año aproximadamente, Ethan y Edward se parecían mucho, bueno, después de todo eran primos, los genes nunca engañan, solo que Ethan tenia los ojos azules en lugar de verdes, el pelo dorado como el sol y Edward cobrizo, Ethan era de contextura musculosa, no como la de Edward, pero en lo que a rasgos se refiere eran la copia del otro.
- Realmente siento lastima por tu primo, es la persona mas atolondrada que conozca – comente mirando como los labios de mi esposo se curvaban hacia arriba y se le formaban líneas en la comisura de sus ojos al entrecerrarlos, indicando que se había acordado de algo divertido.
- Oye Is, y ¿Por qué Ethan no vino contigo? Era la oportunidad perfecta para que conociera de una buena vez a Damon –
Is suspiró.
- esta en la clínica, hoy le quitan ese odioso yeso, me dijo que no faltara, si mañana hacemos algo, viene – comento un poco achicopalada.
- Bueno. Oigan chicos hay algo muy importante que quiero decirles, please, no se lo comenten a nadie hasta que Krla y Dam lo anuncien, es que Dam… -
- Hola queridos, ¿de que hablan? – dijo una animada Karol que venia seguida de Karen, ambas se sentaron y nos miraron a todos fijamente.
- Esta bien, pero ni una palabra de esto a nadie, ¡Dam le acaba de pedir matrimonio a Krla! ¿no es increíble? ¡se van a casar! – exclame felizmente, todos tenían cara como de “ah, ya lo sabia, era de esperarse” pero aun así se sentía la alegría por nuestros amigos en el ambiente.
- Eso es genial, ya decía yo que se estaban tardando mucho – comento jovialmente Karen – yo creo que lo ideal seria, no se, hacerles un paseo, o una fiesta, o algo por el estilo para festejarlo, ¡hay me muero por decirle a Caro, se pondrá muda del entusiasmo!, o Alice, ella va a hacer esa boda, créanme, nadie le quita ese lugar a ella – todo esto lo dijo tan rápido que no parecía respirar.
Puse los ojos en blanco.
- Ok, detén un minuto al monologo, nadie le va a decir a nadie nada, hay que esperar hasta que Krla o Dam decidan contarlo.
- Si, creo que Dane tiene razón – me apoyo Sebas.
- Quizás solo esperan a que llegue Stefan – intervino Edward por primera vez.
- Bueno… – vacile con una sonrisa en la cara – referente al festejo, que tal si… ¿¡vamos a la playa!? – exclame aplaudiendo y sonriendo ampliamente.
- ¡que maravillosa idea! – me halagó Karol.
- A mi me encantaría, hace tiempo que no voy – secundo Is alzando una mano.
- De hecho, creo que hace muchísimo tiempo que ninguno vamos – Intervino Ari que había permanecido muy callada – ¿y saben que es lo peor? ¡vivimos en las afueras de Miami!
- Si es bobo – Sebas la abrazo más fuerte y le dio un dulce beso en la mejilla.
- Ok, ya esta decidido, entonces…- mire a todos sonriente - ¡nos vamos a la playa! – exclame llena de júbilo, esa es una de las cosas (según Edward) que la gente ama de mi, que puedo ser totalmente centrada y seria, y a los segundos comportarme como una niña de dos años con su nuevo juguete.
Escuchamos el timbre. Carol, que estaba cerca de la puerta, dijo que ella abría.
Carol POV
Desde donde estaba podía ver a los chicos reír y hacer bromas, quería acercarme y participar pero no podía, no me sentía a gusto, a todos los adoraba, dios sabe que si, pero la mayoría de todos tenían pareja, era muy difícil estar rodeada de tanto amor y no entristecerte o sentirte sola, yo era una mujer de 25 años al igual que Dane y Krlita, bueno mírenlo así, Dane y Edward tenían 2 años de casados, Krla no estaba muy lejos de estarlo y, la mayoría de mis amigas tenían novio, y yo ni un pretendiente. Por otro lado estaba muy feliz por que Dam hubiese vuelto, el siempre había sido un muy buen amigo conmigo y con todos, le tenia un gran aprecio. En este momento me encontraba sentada, cerca de la puerta tomando un refresco y, mirando distraídamente hacia la piscina, empecé a pasar la yema de mi dedo índice por el borde del vaso, totalmente ida, escuche el sonido del timbre, gire la cabeza en dirección a la puerta solo por hacer algo y me levante.
- ¡yo abro! – grité.
Al abrir la puerta el aire se me quedo atorado en los pulmones, sentí como mi mandíbula caía al piso, hay parado en frente de mi se encontraba un chico realmente hermoso, de ojos verde esmeralda, su cabello era castaño claro, poseía rasgos perfectos, sus pómulos eran anchos, sus cejas pobladas y sus pestañas sumamente espesas; sonrío de medio lado y extendió su brazo hacia mi.
- hola, yo soy Stefan, hermano de Damon – dijo sacándome de mi ensoñación, sacudí la cabeza levemente y acepte la mano que me ofrecía.
- Eh… hola, yo soy Carolina pero puedes decirme Caro o Carol, como gustes, una amiga de tu hermano, eh, pasa – respondí apartándome de la puerta – todos están en la piscina, ven por aquí – le hice una seña con la mano para que me siguiera. – Dam, tu hermano esta aquí – dije unas octavas mas alto para que me escuchara.
- No… mírate nada mas, estas tan viejo, ¡hermano que te paso! – Damon salio corriendo y abrazo fuertemente a su hermano, yo solo lo miraba confundida, Dam estaba loco.
- Ya déjame idiota, ¿es que nunca cambias o maduras? – dijo Stefan apartándolo.
- ¡no! – respondieron varias personas, no pude evitar reírme, eso era cierto, Dam no maduraba nunca.
- ¿Stefan? – dijo una voz de campanitas, Alice.
- Si enana, ¿Quién mas si no?
Alice dejo escapar un gritito de emoción y corrió a abrazarlo, Stefan le correspondo y beso en la frente, como a una hermanita menor.
- Cuanto tiempo sin verte cuñadito – se acerco una Krla sonriente.
- ¡Krlita! ¿dime, como lo soportas? – dijo Stefan mientras la abrazaba.
- No seas malo, tu hermano es el mejor – respondió Krla dándole un golpe en el hombro y abrazando a Dam.
- Si tu lo dices… - dijo de forma sarcástica y sonriendo de lado. Definitivamente este chico me encantaba, ya luego encontraría la forma de acercármele.
Dane POV
- mira amor, es Stefan - susurro Edward en mi oído.
- Si, ¿me lo presentas? Nunca lo conocí – le dije con curiosidad por el chico que abrazaba a mi amiga.
- Claro, ven.
Nos levantamos y fuimos a reunirnos con los demás.
- hola hermano – saludo Edward con una amplia sonrisa.
- Ed, cuanto tiempo – respondió quien debía ser Stefan mientras lo abrazaba.
- Mira Stef, ella es Dane, mi esposa.
- ¡por fin! Es un verdadero placer conocerte. Stefan Salvatore – dijo esto mientras extendía la mano, la cual tome.
- Daneska Fals – respondi con una sonrisa.
Después de eso vinieron las presentaciones, puedo decir, que más de una de las chicas ha quedado impresionada con el físico de Stef; cuando este se quito la camisa, hasta yo quede extasiada con lo que veía, su pecho estaba muy bien formado, pero igualmente no preste mucha atención, Emmett y Jacob, ellos están igual, y aunque no dijese nada, el que mejor estaba era Edward, se ve muy sexy con el cabello mojado.
Ahora todos nos encontrábamos en un enorme circulo, solo charlando y escuchando las tontas anécdotas de Dam, Jake y Emmett, la pasábamos muy bien, me encontraba abrazada de Edward, mirando hacia el cielo estrellado, el día de hoy estaba hermoso, y la luna brillaba con su máximo esplendor, esto era todo lo que quería en mi vida.
- Chicos, hay algo que queremos decirles – interrumpió Krla mi ensoñación, ya sabia de que se trataba, me enderece para poder verlos, Krla y Dam estaban abrazados y con enormes sonrisas en sus rostros.
- ¿Qué es? – pregunto Pamela.
- Bueno chicos, creo que lo que hice, es lo mejor, Krla y yo nos vamos a casar – soltó Dam mirando a todos, sin interrumpir el silencio sepulcral que se había formado, me levante y abrace fuertemente a Krla y Damon.
- ¡Felicidades chicos! – exclame. Después de eso las chicas gritaron ruidosamente y acorralaron a Krla.
- Felicidades amiga – le dijo Ari abrazándola.
- Me alegro mucho por ustedes – secundo Karen sonriendo.
- Hay que hacer algo para festejar – coreaban todas.
Carraspee la garganta.
- en eso ya pensé yop – comente sonriente – mañana vamos a la playa, ¿Qué les parece?
- ¡Me encantaría! – dijo Krla felizmente.
- ¡si!
- Perfecto, entonces ya esta resuelto.
Todos felicitaron y abrazaron a los comprometidos, poco a poco se fueron marchando, ahora solo estábamos Krla, Dam, Edward, Alice y yo.
- felicidades chicos, yo ya me voy a dormir, nos vemos mañana – se fue Alice.
- Si, ya nos vamos, gracias por todo y mañana hablamos ¿si? – Damon nos abrazo a Edward y a mi.
- Chao.
Los vimos irse abrazados.
- bueno tu y yo, deberíamos ir a dormir, ya es tarde y mañana será un gran día – dije pasando los brazos por el cuello de mi esposo.
- Esta bien, lo que pidas – contesto y me levanto en vilo haciendo que soltara un gritito de sorpresa.
Edward subió las escaleras conmigo en brazos, abrió la puerta de su vieja habitación con el hombro y la cerro con el pie, luego me soltó en la cama recostándose sobre mí, allí comenzó un ataque de besos en mi cuello y mordiscos en mi oreja, sabia que me estaba provocando, era tan malditamente malo, sabía que así cedería rápidamente.
- Ed, amor, es muy tarde – dije tomándolo por el cabello y alejándolo un poco.
- ¿y eso que? – me miro a los ojos, los suyos brillaban, aprovecho mi distracción y me beso, con gemido de frustración respondí el beso, que poco a poco fue subiendo de tono, y ya saben en que termino la noche.
_________________________________________________________________________________
A la mañana siguiente me desperté con un rayo de luz en la cara, me cubrí con las sabanas completamente.
Gemí.
Estaba muy cansada, y todo por cumplir un capricho de Edward, pero ya que. Me levante y fui directo al baño, tenia que arreglar todo para la tarde en la playa. Me puse un traje de baño beige y marrón para destacar mi piel bronceada y un vestido blanco con unas sandalias, hice bucles en mi cabello y tome mi bolso, ya estaba lista.
Afuera Edward me esperaba ya listo también, con una bermuda y playera blanca. Bajamos viendo a una impaciente Alice sonando molestamente su zapato.
- ¿Cuánto más iban a tardar? ¡Son las 11 de la mañana! ¡Vamos muevan ese trasero! – dijo sacándonos en bomba de allí (n/a: ese es un dicho venezolano xD...) no subimos en el auto y fuimos al centro comercial donde acordamos vernos, Edward aparco frente la entrada de este, nos bajamos y vimos que varios de los chicos ya estaban allí.
- hola – saludo Gaby, que venia acompañada de Is y Ethan.
- Hola, Ethan ¿Cómo estas? – dije abrazando a Gaby y mirando a Ethan que estaba abrazando a Is.
- Genial, me siento estupendamente – contesto con una sonrisa.
- Bien, ¿Por qué no vamos a comer? – sugirió Edward.
- Si, así hacemos tiempo mientras llegan los otros.
Fuimos a una pequeña cafetería cerca. Después de un tiempo empezaron a llegar los chicos, cuando estuvimos todos partimos hacia la playa, en el camino Edward, Alice y yo, íbamos cantando y bailando al ritmo de la música.
Al llegar a la playa nos instalamos colocando un montón de toallas y sombrillas, los chicos nos colocaban bronceador y algunos solo molestaban. Pasamos toda la tarde entre risas y ocurrencias, jugamos en el agua, entre otras cosas.
- amor, ¿Por qué no vamos al agua? – pregunto Ari a Sebas.
- Claro, ven – se levantaron y fueron corriendo hasta el agua, realmente parecían unos niños, hacían una pareja muy dulce.
Se podía observar a Sebas y Ari jugar animadamente con el agua, todos lo estábamos pasando en grande, Krla y Dam se veían sumamente felices.
Un desgarrador grito proveniente del agua nos sorprendió a todos, gire la cabeza bruscamente a la dirección del grito y, pude verlo, eran Sebas y Ari, ya no estaban, solo pudimos ver la enorme ola que había pasado, llevándose a los chicos.
Chicas... wow! cuanto tiempo paso sin publicar la nove? 2 3 semanas quizas? no lo se... lo que si pido es que dejen comentarios porfavor, para ver si al menos cumpli con sus expectativas.. :) espero que le haya gustado! Besos..
N/A: Ari y Krlita, creo que soy un poquito mala ya que ustedes se estaban peliando por Stefan y no fue para ninguna si no para Carol.. buajajaja! XD
Las Quieroo ^^
Etiquetas:
Sorpresas de la Vida
|
8
comentarios
True Blood: Clips del capitulo 3X08 “Night on the Sun"
18:58 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
Etiquetas:
True Blood
|
0
comentarios
True Blood: Sinopsi del ultimo capitulo de la 3era temporada...SPOILER
18:56 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
True Blood:Entrevista con Joe Manganiello (Alcide)... SPOILER
18:54 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
Joe Manganiello, quien interpreta a buen chico hombre lobo Alcide Hervieux en True Blood, ante la desalentadora perspectiva de llevar a la pantalla de un personaje ya querido por los fans.. Los espectadores no han visto todavía la mayor parte del romance entre Anna Paquin Sookie Stackhouse y de Alcide Manganiello, que ocupa gran parte del tercer libro, el Club de los Muerto. Pero, como nos dice Manganiello, hay más en el camino.
Mike Ryan: En el tercer libro, la relación romantica de Alcide y Sookie parece más avanzada que lo hace en la serie.
Joe Manganiello: Bueno, la forma en que ha sido representado hasta ahora en la serie va casi exactamente en línea con la forma que le dan en el libro. Alcide está en todos los libros de la tercera, así que la relación construye desde allí. Pero todavía estamos en la infancia, etapa a conocer unos a otros.
En Sunday night, Alcide salvó la vida de Debbie Pelt, (Brit Morgan). ¿Todavia Alcide conserva sentimientos hacia Debbie?
Si Alcide va a volver con Debbie? De ninguna manera en el infierno. Creo que está psicótico. Él no quería volver con ella, ni siquiera quiero volver allí. Era real y verdaderamente Sookie arrastrando Alcide volver ahí. Sookie ha sido el catalizador para el nuevo líder que sale de Alcide, que termina siendo su arco. En el libro, él es un trabajador de la construcción que quiere tener nada que ver con la política o cualquier cosa, y realmente no quiere tener mucho que ver con ser un hombre lobo. Es poco probable que la historia de cómo el héroe improbable se convierte en rey de los Lobos, básicamente.
True Blood: Lauren Bowles (HOLLY) estara en el proximo capitulo
18:52 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
En este episodio que viene, "Night on the Sun", traerá un nuevo personaje. Lauren Bowles se unirá al elenco de retratar Holly Cleary. *Las personas que hallan pueden tener una idea de lo que Lauren está hablando de abajo*...
"Lo que puedo decirle, porque es mantenido en secreto en este programa, es que yo soy la camarera nueva Merlotte's una madre soltera que trabaja", le dijo a Fancast. "Podría haber algunas capacidades interesantes que se desarrollan a medida que el espectáculo continúa."
Y agregó: "Holly y Arlene se cayeron bien enseguida, tanto de trabajo ya que son mamas solteras. Ellas desarrollan una amistad muy rápidamente. "
Bowles también reveló que aterrizar en este papel en el show fue un "sueño hecho realidad", porque ella es una gran fan.
"Cuando estoy sentado en Merlotte que establece, literalmente, mirar a su alrededor y realmente no puedo creer que estoy aquí", dijo. "Por lo general, estoy concentrado en la escena, pero tengo momentos de los sin cuerpo, donde, de repente soy como, 'Espera. Estoy usando pantalones cortos de Merlotte, de pie en el bar. ¿Qué diablos está pasando? '"
Etiquetas:
True Blood
|
0
comentarios
Twilight: AMANECER más cerca de firmarse en Brasil
18:51 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
Atencion fans de Crepusculo: Las negociaciones para que rueden 5 dias de Amanecer en Rio estan avanzando. Pero aún no están concluídas.
Ojalá asi sea, tendremos al cast más cerca que nunca…
True Blood: Sigue subiendo en los rating
18:48 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
True Blood sigue subiendo el rating. El último episodio emitido, Hitting the Ground, fue lo más visto de la semana dentro de la franja etaria de 18-49 años en cable y aire. Los últimos 46 minutos tuvieron 5.236 millones de televidentes!
Fuente TVBytheNumbers.com
Etiquetas:
True Blood
|
0
comentarios
miércoles, 4 de agosto de 2010
Redemption
18:00 | Publicado por
DaneFals97♥ |
Editar entrada
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y sacuencia de Ones-Shot es de Vanessa Doofenshmirtz.
-Está hablando por teléfono cariño, vuelve en seguida, -le dijo Alice, su mejor amiga. Bella suspiró y asintió.
-Esperemos un poco, ¿les parece?
Los invitados no dijeron nada por respeto pero todos opinaban lo mismo. Edward es un idiota insensible. Los minutos pasaron y las velitas seguían consumiéndose.
-Bella, creo que deberías soplar y pedir un deseo.
Bella sonrió poco convincente y asintió. "Que pase algo que me regrese a mi esposo", susurró en su mente. Sopló las velas y después lo cortaron.
Edward volvió algo estresado. El trabajo por el que había estado luchando todo el mes no se lo dieron. Su competencia se lo ganó. Se sentó a la mesa pensando cómo podía mejorar la propuesta.
-Edward, -levantó la mirada y vio la mirada reprobatoria de todos los presentes.
-¿Qué pasa? –
-Pasa que partimos el pastel, abrimos los regalos y comimos, todo eso sin ti.
-Lo siento, estaba en algo importante.
-¡Claro idiota, y el cumpleaños de tu mujer no es importante! –le gritó Alice bastante enojada.
-No lo dije de esa forma, me refiero a que era urgente. No los invité a mi casa para que me reprendan. Si no les gusta váyanse.
-Resulta que vinimos por Bella, no por ti. Nadie te quiere aquí, la única es Bella y no sabemos por qué.
-Basta, Alice. No peleemos. No es necesario ser tan crueles. Edward ha estado ocupado todo el mes por un trabajo que es muy importante para él.
-Así, es. Y para su información no lo gané. El idiota de Jacob me lo quitó. Se alió con unos…
-No nos importa. Bella, no soporto más esto. Nos veremos mañana en el desayuno. –Alice se puso de pie muy enojada. Jasper miró a su amigo y cuñado y bajó la mirada negando. Se puso de pie y se despidieron. Las otras tres parejas lo hicieron igual.
-Hasta mañana Bella, cariño, -le dijo Esme, la madre de Edward. –Buenas noches Edward.
La madre de Bella la abrazó y su padre también. Todos se marcharon y solo quedaron Edward y Bella.
-¿Tú también vas a regañarme? –dijo molesto y con el ceño fruncido.
-Yo no he dijo absolutamente nada, eres injusto. Intenté defenderte…
-Pusiste cara de "mi esposo no está aquí y me siento miserable", eso los hizo enojar.
-Ah, entonces que se enojen ahora es mi culpa. Genial. Perdón por querer que estés aquí, cariño, en una fecha que se supone es importante para ti, -dijo Bella con las lágrimas a punto de caer. Se mordió el labio para no soltarlas. –Iré a tomar un baño, y por favor… duerme en la habitación de invitados. O lo haré yo.
Edward la miró incrédulo. -¿Es en serio? Vamos, sabes que he luchado… -se interrumpió al ver que Bella no le hacía caso. Maldijo por lo bajo y golpeó la mesa.
Bella llegó a al baño y comenzó a llenar la bañera. Hacía dos años que Edward no le prestaba atención. Quizá todos tenían razón cuando le dijeron que era muy joven. Veinte años no es suficiente. Pero ella estaba enamorada, sigue enamorada de su esposo. El mismo chico 3 años mayor que ella. El mismo que la ignoraba desde hacía dos años y que la lastimaba cada vez.
Los primeros tres años de matrimonio fueron excelentes, se levantaba cada mañana con esos ojos verdes centellantes sobre ella y con un beso. Después las palabras que más anhelaba, "te amo". El las decía cada mañana al despertar y cada noche antes de dormir.
Pero ahora era como si no existiera. Ella tenía veinticinco años, quería niños. Pero su esposo estaba muy ocupado para cumplir sus "caprichos" como los llamaba él. Un bebé no era un capricho, era una forma de olvidar que su esposo había dejado de amarla.
Lloró por media hora en la bañera antes de salir. Se puso el camisón para dormir y se recostó en la cama. Espero en la oscuridad unos minutos para ver si Edward dormía abajo. Se arrulló con el constante sonido de la refrigeración del cuarto. Despertó de nuevo cuando sintió a alguien a su lado.
-Bella, -se giró y Edward estaba frente a ella. –Lo siento mi vida, no quería lastimarte. ¿Puedes perdonarme?
"¿No lo hago cada vez?", quería reclamarle. Pero no vio el caso. Solo asintió y besó rápidamente sus labios. ¿Cuánto hacía que no recibía uno de esos apasionados besos que siempre terminaban en algo más? ¿Cuánto hacía que no llegaban a ese "algo más"?
El fin de semana, Bella lo pasó en casa. Su trabajo consistía simplemente en ser secretaria de una de las oficinas menos concurridas y más aburridas de todo Chicago. Al contrario de Edward con su gran empresa y exitoso negocio de millones de dólares. Ella solo trabajaba para pasar el tiempo, para no pensar constantemente en su esposo.
Cuando llegó a casa decidió hacer la tarea que había estado intentando por meses. Arreglar el álbum fotográfico. Tenían 8 años juntos y millones de fotos. Bella amaba las fotos, tomarlas era divertido. Siempre salían tan bien. Ella no se gustaba como era, pero al lado de Edward todo era hermoso, incluso ella.
Había tantas fotos de ellos besándose. Bajo un árbol en Forks, bajo la torre Eiffel, bajo el arco del triunfo, en el museo de músculos en las Vegas. Tantos lugares visitados en esos tres años, y ahora nada. Se limpió una lágrima cuando escuchó la puerta.
-Hola, Edward. Llegas temprano.
-Estoy muerto, Jacob vino a restregarme en la cara que me ganó. Me mostró todas las ideas innovadoras que tienen él y su equipo. Me siento viejo, -dijo sentándose a su lado.
-Solo tienes 28 mi vida, eso no es viejo.
-Pues me siento de 40 o 50. Es horrible competir con alguien de 23 años, recién graduado de la escuela de negocios.
-Pues yo adoro que tengas 28, -dijo acercándose y besando su mandíbula. –Eres tan grande y maduro, imagínate qué haría yo con alguien tan joven e inmaduro de 23 años. No podría vivir, -se acercó y siguió besándolo. Intentando provocarlo. Pero al levantar la vista vio que estaba dormido. Quiso llorar, pero supuso que había sido muy agotador.
-Edward, vamos a la cama.
-Bella, no estoy de humor.
-No me refiero a eso tonto, me refiero a dormir en la cama.
-Ah, bueno. ¿Qué hacías?
-Intentaba acomodar todas nuestras fotos en un álbum. ¿Me ayudarás cuando despiertes?
-Claro, claro.
Fueron a dormir, o al menos Edward. A la hora de la cena Bella trajo el tema de las fotos de nuevo pero Edward puso una excusa y se fue a ver la televisión. Bella suspiró y asintió.
Lo acompañó por el simple placer de tenerlo cerca. Hacía meses que no tenía un día libre. Mientras él miraba la televisión ella leía un libro. Bella se armó de valor y sacó el tema que había querido sacar desde hacía tiempo.
-Edward, ¿crees que podríamos tener un hijo? –dijo mirándolo a través de sus gafas para leer. Edward la miró con el ceño fruncido.
-Creí que habíamos aclarado eso. Cuando pasen unos años…
-Lo hablamos por última vez hace dos años. He sido paciente, quizá esperando a que tú lo desees, pero parece que no es así.
-Los deseo, pero aun no Bella.
-Acabas de decir que te sientes viejo, un bebé te haría sentir mejor. Además… me siento sola.
-¿Sola? Pero si mi madre, mi hermana, mi cuñada y tu madre se la mantienen aquí.
-Exageras, me visitan una vez cada mes.
-Pues entonces únete a clubes sociales o algo. No te quejes en mi cara de sentirte sola, sabes que trabajo para poder mantenernos a flote cuando empecemos a tener hijos.
-¡Los quiero ya, Edward! No cuando tenga 30, 35, 40. ¿Esperas a caso a que llegue la edad en la que ya no pueda? ¿Qué haremos entonces?
-No lo sé Bella, solo sé que no los quiero ahora. ¿Lo entiendes?
-Sí, lo entiendo perfectamente, -se giró y cubrió su cuerpo con la colcha. Lloró en silencio por unos minutos antes de caer dormida.
Cuando despertó Edward no estaba. Se sentía tan abatida.
Salió a comprar víveres. El refrigerador estaba vacío. Estaba lloviendo cuando salió. Septiembre y octubre eran de lluvias y después vendría la nieve en noviembre y diciembre. Bella suspiró, extrañaba Forks. Sus padres la habían visitado por su cumpleaños y después regresaron. La paz estaba allá, así como sus mejores recuerdos. El comienzo de su relación, los primeros años como novios.
Compró todo lo necesario e iba de regreso a su casa. Quiso llamar a Edward pero no contestó. Seguro estaba en una reunión. Dejó el teléfono pero se le cayó por accidente. Bajó el brazo para buscarlo.
En ese momento escuchó chirridos de llantas, gritos de sorpresa y un golpe. Un golpe duro que la arrojó contra la palanca de cambios. Después nada, oscuridad y de alguna extraña y retorcida forma, paz
____________________________________________________
Edward estaba en su oficina discutiendo acaloradamente con su socio Antón Girton.
-El problema es que sus ideas son más innovadoras, sabes que Aro busca eso. Es un viejo cascarrabias intentando parecer joven. Este nuevo proyecto requiere algo de la última y la nueva moda. Debes saber algo de la nueva, tienes que aliarte conmigo. Somos la perfecta combinación.
-Señor, -lo interrumpió su secretaria. Le hizo señas de que esperara un momento. –Lamento interrumpir pero llamó su hermana. Parecía alterada.
Edward asintió.
-Antón, te llamo en unos minutos. –colgó y tomó la línea que le indicó Annie, su secretaria. -¿Hola?
-Edward, -era Alice. Sonaba como si estuviera llorando. –Es Bella, ha tenido un accidente automovilístico. Se golpeó muy duro en la cabeza y no reacciona.
Edward se quedó congelado. ¿Qué? ¿Su Bella?
-¿Qu-que dijiste? –dijo tartamudeando.
-¡Lo que escuchaste! Debes venir ahora porque no saben si reaccionara, si tendrá un derrame o simplemente dejará de funcionar su cerebro. ¡Muévete cabeza de chorlito, tu esposa puede morir! ¿La recuerdas? La mujer que te espera con una sonrisa cada vez que llegas, que te hace comida y para la cual eres su maldito mundo.
-Voy para allá.
-Estamos en el hospital general.
Edward colgó aun en shock. No podía pensar claramente, no cuando su esposa estaba en peligro. ¿Cómo había sucedido? Se sintió terrible. Justamente ayer habían discutido. Y él no le pidió perdón como todas las veces pasadas. Por fin hubo un destello y las lágrimas le saltaron los ojos.
Corrió por los pasillos y encontró a toda su familia reunida. Esme lloraba descontroladamente en brazos de su padre. Rosalie se mantenía quieta, era su forma de demostrar su preocupación. Alice rondaba por la sala de espera, desesperada. Jasper solo la miraba, esperando el momento en el que se derrumbara para poder atraparla.
-Edward, -le habló su madre. Corrió a él y lo abrazó. –Oh, Edward. Lo siento tanto.
-¿Cómo está?
-Mal, mi vida. Tendrás que ser muy fuerte. La están operando en estos momentos. Se lastimó la cabeza y se quebró el brazo derecho. Tiene varias costillas quebradas también.
-Oh Dios, -se pasó las manos por el cabello.
Nadie dijo nada más. Se sentaron a esperar el diagnóstico del doctor. Después de dos horas salió.
-¿Cómo está doctor? –dijo Edward cuando se acercó.
-Lo siento mucho Edward, no responde. No ha despertado y debo advertirte que es un mal signo. Sus costillas sanarán con el tiempo y pudimos reparar su brazo. Pero no hay nada que hacer más que esperar a que salga de su estado de coma.
-¿Coma? –dijo Edward desconsolado.
-Sí, Edward. De verdad lo lamento. El otro conductor dijo que no la vio. Se quedó dormido.
Edward se quedó parado, siendo abrazado por su madre. No había nada más que hacer, más que esperar.
-¿Puedo verla? –le preguntó al doctor.
-Dentro de una hora, la pondremos en una habitación.
-Que sea privada, -dijo Carlisle.
-Claro, -el doctor se marchó.
Una hora después Edward veía la lamentable imagen de su inconsciente y dañada esposa. Su piel estaba tan pálida, casi transparente. Ese rubor que tanto amaba no aparecería al verlo. Se sentó a su lado y tomó su mano. También tenía hematomas morados y grandes. Debió ser un golpe muy duro.
-Lo siento tanto mi vida, -susurró aguantando las lágrimas. –Lamento haber peleado anoche. Despierta mi amor, despierta para poder darte todos los hijos que quieras.
-Un poco tarde, ¿no lo crees? –dijo Alice de forma ácida. Entró y se sentó al otro lado de la cama. -¿Sabes cuánto tiempo tiene Bella intentando llamar tu atención? ¿Sabes acaso cuanto deseaba tener tus hijos? No sabes nada de ella, al menos no en estos últimos dos años. Tu trabajo era más importante para ti. Fueron tantos los días en los que lloró descontroladamente en mi hombro porque "su esposo había dejado de amarla". Eres un idiota egoísta, ahora que no la tienes le quieres dar todo.
-Basta Alice, -dijo Jasper de forma tajante. –No debes hacer eso, no en estos momentos. Si Bella no se quejó con él, es su problema.
-¡Es mi mejor amiga!
-Es su esposa, Alice. Él es quien comete las faltas, no tú. Él es el único que puede redimirlo.
-Váyanse, por favor. Solo déjenme con ella-
-No, no es tuya ¿sabes? Vete a la mierda, yo no me voy de aquí. ¡Y no me vas a obligar con miradas Jasper Whitlock!
Los hombres suspiraron. No había nada que hacer.
Edward se quedó en el hospital por 24 horas antes de que su mamá le dijera que se fuera. Fue a su casa de forma automática, se bañó y durmió en un estado automático. No podía pensar en nada. En cuanto su cara tocó la almohada, el olor de Bella lo invadió.
-Dios, -sus lágrimas se saltaron de sus ojos. –Lo siento tanto Bella.
Se quedó dormido con los ojos derramando lágrima tras lágrima.
Al despertar creyó que todo había sido un dueño. Buscó a su esposa a su lado pero no estaba. Entonces supo que no era un sueño. Bella estaba en coma, en el hospital. A menos que…
Corrió escaleras abajo por su teléfono. Ninguna llamada. Marcó a Alice, quien le informó de manera cortante que aun no se recuperaba. Se sintió abatido de nuevo. Fue a la estancia y se tropezó con algo. Lo tomó en brazos. Era el álbum, hecho a mano de Bella. Se sentó y comenzó a hojearlo. Las fotos de cuanto ella tenía 17 y él 20. Sus primeros años. Un beso bajo el muérdago, un beso bajo un árbol nevado. Bajo el porche de su casa, frente a la entrada de la preparatoria. ¿Cuándo había dejado de besarla todos los días?
Las lágrimas acudieron de nuevo a sus ojos. No debería estar viendo eso.
Regresó al hospital y se quedó el resto del día a su lado. Tomaba su mano, acariciaba su rostro, le hablaba. Pero ella no respondía.
-Bella, estuve viendo nuestras fotos hoy. Recuerdo que cada día te daba al menos 20 besos, y lamento haber dejado de hacerlo mi amor. Pero te prometo que si despiertas te daré al menos 50 besos diarios. ¿Te gusta la idea?
Nada cambió. La cara inexpresiva de Bella no cambió. En todo el día de ayer y ese también no dejaron de llamarlo de la oficina. Cuando se cansó les contestó y les dijo lo que había ocurrido.
-Edward, tenemos un nuevo proyecto. ¿Recuerdas? Por el que me estuviste rogando que viniera desde Inglaterra. Aquí estoy, ahora ven a trabajar. Lamento lo de tu esposa, pero es algo importante esto.
-Lo lamento mucho Antón, ya pasaron muchos días en los que le di más importancia al trabajo que a mi esposa. No de nuevo. Si por alguna razón ella…no reaccionara. Quiero estar a su lado.
Antón suspiró. –De acuerdo, pero por favor responde a las llamadas. Podemos trabajar desde aquí. Solo tienes que ayudar con las decisiones.
-De acuerdo, te lo agradezco Antón.
Edward tuvo que regresar a su casa esa noche. De nuevo lloró en la almohada de Bella. A la mañana siguiente miró la caja de fotografías, los 7 álbumes hechos por Bella y se sentó en el sofá.
-¿Me ayudarás cuando despiertes? –recordaba sus palabras. Ahora era él quien le preguntaba. Pero ¿alguna vez despertará? Luchó con las lágrimas y prefirió ponerse a acomodar las fotografías. Un álbum era para su primer año de novios. El segundo para su viaje a París, el tercero para su viaje a Las Vegas, el cuarto para su boda, el quinto para sus primeros años de casados. El sexto para sus hijos y el séptimo para los nietos. Edward lloró sin poder evitarlo al ver los últimos dos. Hijos, nietos. Él no quiso darle algo que ella anhelaba con tanas ganas.
Volvió al hospital y se propuso a acomodar el primer álbum. Habló durante horas de cada una de las fotografías. Preguntándole si recordaba sus primeros días. Cuando se declararon, cuando se besaron, cuando le contaron a Charlie, a los padres de Edward, todo el pueblo lo supo de inmediato.
Bella se convirtió de pronto en una chica muy popular que salía con alguien de universidad. Se veían cada vacaciones, días de gracias, navidades, hasta que Bella terminó y fue a la universidad con él. Estuvieron un año viviendo juntos. Y decidieron casarse. Él con 23 y ella con 20. Mucha gente les advirtió que eran jóvenes. Pero aun así no los escucharon, ellos estaban enamorados.
El álbum terminó cuando se despidieron de su familia. Ambas familias salían juntas. La pequeña y de Bella y la grande de Edward. En medio ellos dos, inseparables y además, besándose. Edward soltó una carcajada al ver la cara de Charlie.
-Edward, ¿puedo hablar contigo? –le dijo el doctor, amigo de la familia, mejor amigo de Carlisle. Se puso de pie y lo siguió. –No sé cómo decirlo suavemente, pero no ha respondido en estos días y por lo general significa que no responderán en un tiempo. Puede que pasen algunas semanas, quizá meses, o hasta años. También hay veces en los que no despiertan. No podemos mantener a una persona viva a base de máquinas todo el tiempo. El cuerpo no lo resiste.
-¿Quiere decir que no va a despertar?
-No, quiero decir que debes ser fuerte y tener paciencia.
-De acuerdo, gracias doctor.
Edward regresó aun más deprimido al cuarto de Bella. Tomó su mano y la besó.
-Tienes que despertar Bella, no puedo estar sin ti.
Después de dos meses los 5 álbumes que podía llenar estaban listos. Los llevaba cada día al hospital y hablaba y hablaba sobre todas las fotos. A veces reía y le contaba cosas, preguntándole si las recordaba.
Llevó los dos que no estaban llenos un día. Pasó su mano inerte sobre ellos.
-¿Lo sientes mi vida? Son los álbumes que comenzaremos a llenar cuando despiertes. No me importa si me veo más viejo con nietos, siempre y cuando te tenga a ti, debes ser fuerte y luchar, -dijo con lágrimas en los ojos. –Lo siento tanto, Bella. No veía el daño que te hacía diariamente. Por favor, por favor despierta.
Se fue a su casa triste, abatido y cansado. Justo cuando llegó el teléfono comenzó a sonar.
-¡Lo hicimos, Edward! Hemos ganado el contrato. Al parecer el de Black era "demasiado innovador" para su gusto.
-Excelente, -dijo Edward. Pero ya no le animaba eso, ya no tenía con quién celebrar o una persona por la cual quisiera ganar esa cantidad de dinero. No tenía con quien compartirlo. La única persona que quería estaba en coma, y quien sabe cuando despertaría.
________________________________________________________________________________
Cuatro meses después:
La vida se había vuelto algo pasajera para Edward. Lo único que tenía para salir adelante era su trabajo y la pequeña esperanza de que algún día Bella despertara. Se enfrascó en su trabajo para olvidar su tragedia, pero sin dejar de visitarla todos los días. Tomar su mano, besar su frente, hablar con ella. Su familia dejó de ir constantemente, cada vez menos.
Seis meses habían pasado y Bella seguía en la misma forma. Perdió peso al ser alimentada únicamente por la IV. Edward se reprendía cada vez que la veía. A veces sentía que no podría ni verse en el espejo.
Ese día llegó a su casa, una casa sola y fría, una casa donde no estaba Bella con una sonrisa, unas buenas noches o un beso. Edward suspiró y dejó su maletín. Desde que no tenía quien cocinara compró platos congelados. Cenó uno de esos, solo, y después subió a su habitación.
Al ver la cama no lo pudo soportar. Un ataque de furia, dirigido a él mismo, lo atacó. Se odiaba por lo que le había hecho. Se odiaba por no haber apreciado a esa mujer tan especial. ¿Por qué había dejado de decirle que la amaba todos los días? ¿Por qué dejó de besarla, de cumplir sus deseos?
El trabajo, le dijo una vocecilla. Tu trabajo fue más importante que ella. Pateó la cama y la mesita de lado. El cajón de la mesita se abrió. Era el lado en el que Bella había dormido. Se sentó en el piso y abrió más el cajón.
Había una agenda, un cuadernillo y el último libro que había estado leyendo. Decidió llevarlo y leérselo en voz alta en el hospital. Abrió el cuaderno y vio que eran anotaciones de Bella. En otra ocasión lo hubiera guardado de nuevo, pero hacía meses que no escuchaba nada de su esposa. Al menos se consolaría leyendo sus pensamientos.
"Hoy Edward y yo peleamos porque yo quiero hijos ya y él no, de nuevo. Me quiere hacer esperar hasta que sea demasiado tarde. A veces pienso que he dejado de importarle y, aunque me duela, la duda ataca mi cabeza. ¿Tendrá a otra? ¿Más joven quizá, más bella?"
Cerró el cuaderno sintiéndose más deprimido. Quizá tuviera escritos de hace dos años. Lo abrió de nuevo y buscó en la fecha. Encontró uno de hacía tres años.
"El día de hoy estuvo estupendo. Edward me llevó a comer helado, después pasamos por casa de Esme y Carlisle y cenamos. Edward no dejó de repetirme lo bella que me veía con el vestido azul que compré secretamente solo para él. Sé que le gusta mucho este color sobre mi piel. Cuando llegamos a la casa me tomó en brazos y me llevó directamente a la recamara. No entraré en detalles sobre lo que me hizo y dijo ya que no sería apropiado. Me sonrojo de solo pensarlo."
Las lágrimas cayeron sobre la hoja y Edward las limpió. Recordaba perfectamente ese día, la había visto tan arrebatadoramente hermosa que no dejó de tocarla y hablarle al oído en todo el día. Siguió buscando en las páginas hasta que encontró la fecha donde algo había cambiado.
"Edward me platicó sobre un chico nuevo que llegó a la empresa. Al parecer es una competencia dura. No ha tenido tiempo ni de respirar. A veces me siento sola, pero no puedo juzgarlo. Lo hace por nuestro bien. Solo desearía que me escuchara respecto a los hijos."
"Ya no reconozco a mi propio esposo. Dejó de ponerme atención desde que Jacob Black llegó a la empresa. Siento que a veces me ignora. Hablo y no me escucha. Pero siempre quiere que yo lo escuche. En las reuniones familiares me hace decir pretextos para justificar su ausencia. Solo desearía que Edward volviera."
"Ya ha pasado un año desde que mi esposo dejó de interesarse en mí, lo extraño tanto que aun después de este duro año no puedo evitar dormirme llorando. ¿Es tan tonto que extrañe sus brazos, sus besos, sus te amos cada mañana? Desearía que volviera."
"Alice me llevó a unas pláticas sobre "Como seducir a tu marido". Siento que fue una verdadera pérdida de tiempo. Pude haber estado pintada de verde con 6 ojos y 8 piernas y él no me habría notado. Es tan deprimente y me hace sentir poco deseada y amada. Recuerdo cuando llegábamos a hacer el amor hasta 3 veces al día. O días que los pasábamos sin salir de la habitación, ni siquiera para comer. ¿Estaré perdiéndolo completamente? No quiero pensar en esto pero… ¿tendrá a otra?"
Edward cerró el cuaderno y suspiró. Ver sus pensamientos era tan difícil. Él solo estaba cegado por el trabajo, la competencia, ganar. No podía ver el daño que le hacía.
Tomó el diario y lo abrazó. Se quedó dormido sobre la almohada donde su cabeza solía descansar. El olor ya no se percibía, pero él se sentía más cerca de ella por el simple hecho de dormir en su almohada.
El día siguiente pasó y a la hora de visita se sentó en silencio por un momento. Tomó su mano y la besó.
-Nunca hubo nadie más, mi vida. No sabes lo mucho que lamento haberte dañado de esa manera. Pero nunca hubo, hay o habrá nadie más que tú. ¿Recuerdas la vez que nos vimos en la preparatoria? Te acababas de mudar y todos hablaban de la chica nueva. Yo aun no me marchaba, pero estaba a punto de comenzar mi primer año de universidad. Fui con Alice por ser su primer día. Entonces te vi, tan tímida, tan diferente de todas esas mujeres banas y superficiales. Tu piel tan pálida y sin nada de maquillaje. Supe al instante que eras diferente. ¿Recuerdas cuando te pedí que te escaparas conmigo? Subiste al auto solo mirándome y sin negarte.
Edward miró su cara inexpresiva. Era tan difícil hablarle a una persona que no te contestaba. Se perdió en los recuerdos. Su sonrisa, tan exclusiva. No porque tuviera una vida difícil, solo no le gustaba sonreír. Pero él le enseñó, y ella le enseñó tantas cosas más.
Se fue a la universidad con la promesa de volver después del primer periodo. Cuando regresó su encuentro fue tan emotivo. Ella lloraba de la emoción y él sentía que no podría soltarla ni aunque Charlie lo apuntara con un arma.
Sonrió ante ese recuerdo. Después vino uno aun más gracioso, cuando le informaron de la boda.
-Papá, tenemos algo que decirte, -dijo bella con la mano de Edward entre las suyas. Le sonrió tímidamente.
-No, es necesario. Por sus rostros culpables y toda esa unión que tenían antes de que te marcharas sé qué es y debo decir que estoy decepcionado de ustedes…
-No estoy embarazada papá, pero queremos casarnos, -dijo la última parte mirándolo de frente.
-Si no estás embarazada, ¿por qué se quieren casar tan jóvenes?
-Por amor papá, -dijo ahora mirándolo a él.
-Sé que debí pedir su mano primero, pero lo hablamos y ella dijo que sí y de pronto estábamos comprometidos. Quizá no pedí su permiso, pero nos gustaría que nos diera su aprobación y su bendición.
Charlie lo miró con los ojos entrecerrados. Después sonrió.
-Claro, tienen ambos. Me alegra que sean responsables, aunque sigo pensando que son jóvenes. Y algo más… -los miró y aguantó para darle más suspenso. –Ustedes le dirán a Reneé.
Los tres rieron, aunque Edward y Bella más nerviosos. Reneé sería muy difícil de convencer, quizá tendrían que mostrarles una prueba de embarazo negativa para que les creyera.
Edward regresó al presente y miró a Bella.
-Te prometo que te recompensaré por cada uno de esos días que creíste que te dejé de amar. Me pondré tablas a los lados de la cara para que sepas que no miro a nadie más que a ti. Te haré el amor 3 o 4 veces al día. Tendremos miles de hijos y más nietos aun. Viviremos en una enorme granja a las afueras de Forks y ahí los veremos crecer, meciéndonos como los ancianos que seremos. Te besaré todos los días, te repetiré lo mucho que te amo. Solo, por favor, despierta para que pueda redimirme.
Regresó a su casa con esa promesa en su corazón.
Por curiosidad tomó la agenda que estaba junto con el diario. Se había enterado de tantas cosas con el diario que quería averiguar más. Había muchas notas.
Lugares que debemos visitar. Películas y series que debo obligarlo a ver. Nombres de hijos e hijas que tendremos.
Había listas interminables de más deseos. Leyó la primera.
Lugares que debemos visitar:
Crucero por las Bahamas.
Inglaterra – me gustaría ver si los guardias son tan estirados como los ponen en las películas.
China –quiero ver como se diferencian si todos se ven tan iguales.
Francia –para recordar viejos momentos.
Alemania –me encantaría conocer los campos de concentración. Pobre pequeños judíos.
Holanda –solo porque sí, no tengo razón en específico.
Finlandia –es frío y nevado y ¿por qué no aceptarlo? Los finlandeses son sexys.
Italia –es tan romántico. Quisiera que Edward me hablase en italiano.
Canadá –las cataratas del Niágara. Me pondría en la orilla y fingiría ser Rose, del Titanic.
Irlanda –amo los duendes verdes! Siempre he soñado con mi cubeta de oro al final del arcoíris.
Creo que por ahora son todos. Pero seguro que hay más lugares interesantes por todo el mundo. Lo importante es que Edward me acompañe.
Edward rió ante algunos comentarios, pero también se puso algo celoso sobre el comentario acerca de los finlandeses. Siguió leyendo las listas y comentarios de Bella.
Series y películas que debo obligarlo a ver:
Alicia en el país de las maravillas versión 1903, un clásico que no debe perderse. Como Romeo y Julieta.
Trilogía de El Padrino – la primera trilogía de la historia. Imposible que no la haya visto. Encantadores mafiosos asesinos.
Romeo y Julieta (Todas las versiones) No todas son buenas pero él sabrá decirme.
Orgullo y Prejuicio (Todas las versiones y la serie) Mi favorita es la del 2005, pero me encantaría mostrarle la serie.
Sensatez y sentimientos (Todas las versiones y la serie) Amo a ese Edward, pero mi Edward es mejor.
Tetralogía de Hannibal Lecter -¿Quién no ama a ese sádico asesino de sangre fría enamorado de su tía?
Love Story 1970 –(Suspiro, suspiro, suspiro) Un clásico romántico.
Mi primer beso 1 y 2 –Mis películas favoritas de niña.
Serie de Salvados por la campana 1993 –UN CLÁSICO! ¿Cómo es posible que ese hombre no las haya visto?
The wonder years 1988 – Amo al niño que sale.
Celos asesinos – El mismo niño, pero no tan niño y no tan inocente. ¡Qué cambio!
Clueless 1995 –AS IF!
Edward rió, pero algunas lágrimas se asomaron. Bella era tan ocurrente. Tan bella e inocente. ¿Cuántas veces escuchó la queja sobre la trilogía del padrino, sobre salvados por la campana. Debió haberla visto desde antes.
Decidió hacer algo por eso. Tomó su computadora y comenzó a buscar. Al cabo de tres horas estaba agotado pero satisfecho. Durmió soñando con películas viejas y viajes largos.
Al salir del trabajo el día siguiente no corrió al hospital. Fue a una agencia de viajes, específicamente donde trabajaba Rosalie, su cuñada desagradable. Entró y la vio hablando por teléfono y limándose las uñas. Se sentó frente a ella y lo miró. Se quedó en una pieza.
-Te llamo después –lo miró con ojos muy abiertos. -¿Le pasó algo a Bella? Sé que no somos mejores amigas ni nada, pero me agrada y no se merecía lo que le ocurrió. Al contrario de ti.
-No, no le pasó nada, -la cortó. –Quiero apartar un viaje.
-Idiota, ¿tienes a otra y la quieres llevar de viaje?
-¿No te han dicho que eres terrible en tu trabajo? Solo atiéndeme como si fuera un cliente más. –Rosalie resopló y esperó a que hablara. –Quiero uno de esos viajes donde no hay fecha. Donde solo lo apartas y cuando lo quieras usar solo hablas a la agencia. Uno de largo plazo o algo así.
-Sí, recuerdo que te hablé de uno en su viaje de bodas.
-¿Ah sí? No recuerdo que escogiéramos uno así. De hecho teníamos bien agendada la fecha de salida y regreso.
-Sí, cierto. Me pediste que investigara porque tenías que hacer un negocio. No estabas seguro de cuando te desocuparías así que preferías dejar de lado tu luna de miel. –Edward se sintió mal. ¿Desde entones la había apartado. –Pero miraste a Bella y ella tenía una cara de estar a punto de reventar en lágrimas y me hiciste reservar un viaje a Paris lo más pronto posible. Dejó de importante el negocio que tenías e hiciste inmensamente feliz a Bella. ¿Recuerdas como era eso, Edward?
-Gracias Rosalie, lo había olvidado. Pero es por eso que hago este viaje. En cuanto Bella despierte… -la miró y su voz se desvaneció. -¿No crees que despierte?
-No –dijo sin fingir, sin ser más cuidadosa, sin tacto. Para Edward fue como un latigazo en la espalda. –El doctor dijo que tenía pocas posibilidades. Si fuera tú la desconectaría.
-¿Desconectarías a Emmett?
-Sí, -pareció pensarlo por un momento, -No… no lo sé.
-Exactamente. Ahora, solo has las malditas reservaciones. Quiero un viaje completo que pase por todos estos lugares, -sacó la nota de Bella y se la entregó. –Si quieres puedes excluir Canadá, yo la llevaré en coche. No olvides ningún lugar. Incluye el crucero a las Bahamas, si es necesario un tiempo compartido, tu solo consíguelo.
-Puedo tenerlo listo para la semana que viene. Solo tendrás que avisar la fecha que quieres partir cuando lo quieras. Puede que visites algunos lugares más que estos.
-No importa, tú solo has que aparezcan los que están ahí.
-Eres un bueno hombre Edward, -dijo Rosalie algo triste.
-Ella es increíble, yo solo soy su fiel sirviente. Un redimido.
Salió de ahí y fue directo al hospital sintiéndose un poco más contento.
______________________________________________________________________________
Dos meses más pasaron para Edward sin ninguna noticia. Él sabía que, aunque no lo dijeran, su familia había perdido la esperanza de que despertara pronto. Pero él no podía aceptar eso, si lo hacía probablemente moriría de la tristeza y la decepción.
Siguió visitándola todos los días, diciéndolo a diario cuanto la amaba. Las enfermeras se enternecían por ese pobre hombre. A veces le traía flores y a veces le leía libros en voz alta. Los doctores y enfermeras le decían que había posibilidad de que ella lo escuchara.
-Bella, tienes que despertar, han pasado 8 meses mi vida. No quiero seguir así, -decía mientras acariciaba su brazo. De pronto algo pasó, su brazo se movió. Edward se alejó sorprendido. -¡Doctor!
Un doctor que pasaba por ahí entró.
-¿Sí, qué le sucede?
-Se movió, -dijo apuntando al brazo de Bella. El doctor entró y checó sus signos.
-Todo parece igual, a veces se mueven, pero no significa que vaya a despertar.
Edward suspiró y asintió. Regresó a su casa muy decepcionado. Otra vez sin ella. Quería que todo eso acabara.
Un mes después se encontraba en su despacho trabajando arduamente cuando Alice entró. Se sorprendió de verla pero al mismo tiempo se sintió feliz.
-Alice, hacía tiempo que no te veía.
-Lo sé, es solo que he estado ocupada.
-Lo supongo, Jasper me platicó que salen de segunda luna de miel. Felicidades, -no lo dijo en voz alta pero los envidiaba. Si Bella estuviera despierta la llevaría de segunda luna de miel. -¿Piensan empezar con los hijos? –dijo triste.
-Sí, es probable, -Alice había dejado de insultarlo y echarle la culpa de lo ocurrido. Creía que ya era castigo suficiente el hecho de que ella no despertara. –Siento mucho lo que sucedió.
-No hables como si ya no estuviera. Aun puede despertar, -dijo frunciendo el ceño. Alice lo miró compasivamente. Sabía que su hermano estaría una vida esperando a que despertara. –Vine porque supuse que lo olvidarías.
-¿Qué cosa?
-Tu cumpleaños tonto, -dijo sonriendo. Se acercó y puso un pequeño pastelito con una vela. La prendió y Edward lo miró. Era cierto, su decimo noveno cumpleaños. Sus ojos se llenaron de lágrimas al pensar que Bella no estaba con él. Hacía nueve meses que no lo estaba. Apretó los labios. Alice prendió la vela y le cantó el feliz cumpleaños. –Pide un deseo Edward, has sido bueno hasta ahora, puede que se cumpla.
"Que regrese mi esposa", susurró en su mente. No tenía idea que hacía nueve meses su esposa había pedido lo mismo. Sopló y después él y Alice compartieron el pastel. Le regaló un pequeño carro de colección y se despidió.
Siguió trabajando aun más decaído que antes. Deseaba con todas sus fuerzas que Bella regresara. Llegó a su casa y se durmió.
Su sueño comenzó con Bella despierta. Él la abrazó mientras pudo solo en sus sueños. Siempre ahí estaba ella, con esa sonrisa tan bella y ese sonrojo tan propio de ella. Aspiró y por un momento olió a fresas.
Pero de pronto no estaba en sus brazos. Levantó la mirada y había una gran luz.
-Guíame, -le susurraba. Pero Edward se aterró.
-¡No la sigas! –intentaba gritar, pero su voz era apenar un susurro.
-Guíame, mi vida, -le decía caminando hacia la luz.
-¡No, Bella! –corría en su dirección pero era como si estuviera amarrado al suelo con raíces. Escuchó su voz, distante y susurrada.
-No pasa nada mi vida, te amo.
El sonido del teléfono y el fin de su pesadilla lo despertaron. Su corazón latía con tanta fuerza que lo sentía en los oídos. Su mente se aclaró un poco y se apuró a contestar.
-¿Hola?
-Sr. Cullen, le hablamos del hospital. Su esposa acaba de reaccionar.
Edward se quedó con el teléfono en la oreja sin decir nada. ¿Reaccionar? ¿Bella había despertado? Un temblor de puro gozo pasó por su cuerpo.
Corrió a vestirse y en el camino habló con sus familiares.
-¿Hola? –constestó una dormilada Alice.
-¡Alice, Bella ha despertado!
-¿Qué? –dijo con voz chillona.
-¡Lo que oíste, ha despertado!
Después llamó a sus padres, a Emmett y por último a los padres de Bella. Todos estaban muy sorprendidos y prometieron ir al hospital en seguida.
Edward llegó y corrió por el pasillo que tantas veces había visitado, desesperanzado. Pero ahora Bella estaba despierta y él solo quería comprobarlo con sus propios ojos.
-Sr. Cullen, -le habló una enfermera. –El doctor está revisando a su esposa, en cuanto salga puede pasar usted.
Edward caminó en círculos afuera de la habitación hasta que el doctor salió.
-¿Cómo está?
-Temí que por ser tanto tiempo hubiera sufrido algún percance, pero todo está perfecto. Pregunta por ti, -el doctor le sonrió y palmeó su espalda. –Todo está bien Edward, ella ha vuelto.
Edward sonrió y aguantó las lágrimas de la emoción y de la felicidad. Entró en la habitación y la vio. Ella se giró lentamente y le sonrió. Las lágrimas se derramaron sin poder evitarlas.
-¡Oh, Bella! –dijo acercándose y tomándola en sus brazos. Por fin, después de 9 meses podía tomarla libremente. Besó su cabello, su mejilla y al fin llegó a sus labios. Ella respondió con una sonrisa y puso los brazos en su cuello. –Te amo, te amo tanto. Lamento todo lo que te hice pasar.
-Edward, estás llorando, -dijo Bella limpiando las mejillas de él.
-Fui un tonto, Bella. No sabía el daño que te estaba ocasionando. Nunca hubo otra mujer, nunca podría haberla. Eres la única para mí.
-¿Cuánto tiempo estuve en coma?
-Nueve meses, los nueve meses más tristes, solos y horribles de mi vida. Pero te prometo que te recompensaré por esos casi tres años que no te dije cuanto te amaba, que no te besé todos los días.
-Tenemos el resto de nuestras vidas, mi amor, -dijo Bella suavemente, acariciando su rostro. Su deseo de cumpleaños se había cumplido. Quizá ella nunca imaginó que esta sería la forma, pero estaba complacida.
La familia fue llegando poco en poco. Edward estuvo sentado a su lado, tomando su mano todo el tiempo. Los padres de Bella llegaron unas horas después, cuando su vuelo llegó. Abrazaron a su hija y le dieron la bienvenida de regreso.
Unos días después estaba fuera. Tuvo que utilizar silla de ruedas pues sus músculos aun no se habían acostumbrado. Tendría que tomar unas cuantas terapias. También tenía que ganar peso pues había perdido mucho por la comida que recibía.
Edward la acompañó en cada momento. Dándole masajes en las piernas cuando estaba muy dolorida. La abrazaba cada noche como si pudiera desvanecerse en cualquier momento.
-Te tengo una sorpresa, -le dijo a la semana de estar en su casa. Se acercó a ella con los 5 álbumes. –He guardado cada foto que teníamos en la caja, me tomó 2 meses pero lo logré.
-¡Edward! ¿Cómo tuviste tanto tiempo?
-Cada vez que iba a visitarte, -dijo acariciando su mejilla. Bella le sonrió tristemente. No podía llegar a imaginar lo mucho que sufrió, si hubiera sido a la inversa probablemente no se hubiera marchado del hospital hasta verlo despertar.
-Ya todo pasó, ahora he vuelto.
-Muchas veces pensé en la probabilidad de que no despertaras, el doctor me decía que no había muchas probabilidades. Me daba ejemplos de muchas personas cuyos órganos dejaban de funcionar con el paso del tiempo. Me aterraba pensar que podías irte para siempre.
-No pienses en eso, -lo abrazó con fuerza. –Estamos bien ahora.
-En cuanto te recuperes del todo y subas esos kilos que te faltan, nos iremos por unos meses.
-¿Irnos?
-Sí, nos iremos a conocer todos los lugares que tenías escritos en la agenda.
-¡Edward Cullen, estuviste hurgando en mis cosas! –le dijo acusadoramente pero sonriendo. Lo golpeó suavemente en el pecho y después lo besó.
-Era la única forma en que podía sentirte cerca. A veces creí que no podía continuar, pero ahí estaban tus pensamientos, todas las cosas que te hice sentir con mi indiferencia. Lo siento tanto.
-Ya olvídalo, Edward. No te sientas culpable, ya pasó y puedes redimirte.
-Y lo intentaré todos los días de mi vida, hasta que mi corazón deje de latir, -la besó suavemente en los labios. –Hay algo con lo que podemos comenzar ahora mismo, -besó su oreja y la mordisqueó.
-¿Ah sí? ¿Qué? –Bella estaba perdiendo el hilo de la conversación.
-Podemos comenzar a engendrar hijos, -le susurró en el oído.
Bella lo miró algo sorprendida. –Creí que habías dicho…
-No necesitamos esperar más, no tendrás que esperar más mi vida.
La llevó en brazos a la habitación y comenzó con la tarea de engendrar hijos.
Dos semanas después Bella estaba en perfecto estado de salud. Las terapias le habían servido mucho y estaba comiendo lo suficiente. Edward habló a la compañía y le dieron un año sabático después del gran proyecto que ganó por segunda vez con su socio Antón. Como gratificación le dieron esas vacaciones bien merecidas.
-Vamos Bella, se hace tarde, -dijo terminando de recoger las maletas y metiéndolas en el auto. La abrazó por detrás y besó su cuello.
-Estoy emocionada, Edward. ¿En serio vamos a conocer todos los lugares que estaban en la lista? –dijo girándose para mirarlo.
-Sí y algunos otros. Falta Canadá, pero te llevaré ahí en cuanto lleguemos. Después de todo me va a quedar medio año libre. Te prometo que será como una segunda luna de miel. Y puede que regresemos con un regalo extra, -dijo acariciando su vientre.
-Te amo, -susurró besando sus labios.
________________________________________________________________________________
Bella escuchaba al fondo el molesto sonido del holter. Supo que estaba en un hospital y por el dolor de su bajo vientre recordó por qué.
Los nueve meses más felices de su vida habían pasado. Después el bello día del nacimiento de su primer hijo. En cuanto supo la noticia supo que sería niña. Los celos naturales de un hombre cuando su mujer espera un niño no se presentaron. Por el contrario, Edward no se separaba de ella.
Y por supuesto que ella no se quejaba.
Se sentía muy cansada. Por suerte su parto fue natural, sanaría más rápido. Suspiró y sintió sus músculos protestar. Intentó abrir los ojos pero eran tan pesados.
Por fin lo logró y giró la cabeza. Sintió un mareo pero logró reprimirlo. Vio a Edward sentado a su lado. Tenía un pequeño bulto en los brazos. Miró detenidamente y vio que él estaba buscando algo en su bebé.
-¿Qué haces? –dijo con voz raposa. Edward levantó la mirada tranquilamente y sonrió.
-Hola, sleeping beauty. Estaba buscando a ver si no tenía cabello negro, o si era de dos metros de largo.
Bella frunció el ceño. Miró detenidamente a su esposo y vio que estaba luchando por no reír.
-¿A qué rayos te refieres?
-No lo sé, solo creí que un finlandés podía ser su padre. Con eso de que son sexys.
Bella intentó reír pero un dolor atravesó su vientre. Puso los brazos a su alrededor y aun así rió.
-¡Edward!
-Lo siento mucho mi vida, -rió y se levantó para dejar a la pequeña en la cuna. Se acercó a ella y puso una mano en su rostro. -¿Te encuentras bien? ¿Quieres que llame a la enfermera?
-¡No! No quiero dormir más, siento que he estado así por…
-Dieciséis horas, -la interrumpió él.
-¿Qué? ¿Tanto? Vaya.
-Era necesario, traer un hijo al mundo es agotador, -dijo besando su frente. –Nunca podré agradecerte por este precioso regalo.
-Tú pusiste una parte, -dijo ella sonriendo.
-No, la mía fue mínima y además disfruté compartiéndola, -susurró en su oído y besándolo.
-Edward, basta, -dijo riendo un poco.
-Te amo tanto Bella, -la atrajo suavemente a sus brazos y se recostó con ella.
-Quiero conocer a mi hija. Tengo un borroso recuerdo de ella cuando por fin salió.
-Es hermosa, perfecta. He contado sus veinte deditos, uno por uno. Comenzó a llorar un minuto después de salir, tiene unos pulmones que impresionaría a una cantante de ópera. Estaba ansiosa por atención y calor de su madre. Además de hambrienta. Las enfermeras están encantadas porque come mucho. Dicen que será una niña fuerte y sana.
-Nunca lo dudé.
-Ni yo, supe que sería perfecta por el simple hecho de que eres su madre.
Edward se puso de pie y acomodó a Bella para que estuviera sentada. Fue por su bebé y la puso suavemente en sus brazos.
Bella la observó por primera vez lúcida. Su carita redonda, su perfecta y respingada naricita.
-¿Qué color de ojos tiene?
-¿Adivina?
-¡Edward! –se quejó.
-Está bien, los tiene café. Como tú. Imagínate, es aun más perfecta.
-Tienes tu cabello, -dijo acariciando los pequeños ricitos color cobre. –Esperemos que el próximo, o la próxima tengan tus ojos.
Notó el silencio de Edward y temió que le dijera que no había un siguiente. Lo miró y lo único que vio fue amor y anhelo.
-Ya deseo verte hinchada y quejumbrosa de nuevo, -dijo besándola en los labios.
Bella se rió. Es cierto, se había puesto tan quejumbrosa y gorda. Al menos gorda en comparación con su esbelta figura.
-La próxima será el doble.
-Estoy impaciente por comenzar con mi parte, -dijo sonriendo descaradamente.
-Te amo Edward.
-Yo también mi vida, tú y Nessie lo son todo para mí.
-¿Nessie? Suena como el monstruo del lago Ness. ¿Quién fue el gracioso? –Edward rió.
-Tienes razón, suena así. Recuérdame golpear al idiota de Jacob por sugerirlo.
-¿Vino?
-Sí, dijo que venía por trabajo. Pero sinceramente creo que tenía curiosidad. Desde que nos aliamos no ha dejado de preguntarme qué se siente tener hijos. Creo que lo intentará con Leah, su esposa.
-Eso está bien. Me alegra tanto que se aliaran.
-A Antón no le agradó mucho la idea. Dice que saldrá saltando por la ventana con todas nuestras ideas. Pero sé que no, es un buen chico.
-Gracias Edward, -dijo Bella.
-¿Por qué?
-Por hacerme tan feliz. Por haber intentado y logrado redimirte. Nunca dudé que volverías.
Edward sonrió tristemente al recordar el periodo más triste y solitario de su vida. Besó a Bella suavemente y después a su hija. Sí, había logrado redimirse. Y ahora era más feliz que en toda su vida.
Esta secuencia me encanto! la vrdd la disfrute mucho, espero que les haya gustado, y les queria decir que no he vuelto del todo, este es un pequeño descanzo, pero me voy de viaje otra vez...
Las quiero mucho..
Besos! ♥
-Muy bien, ahora el pastel, -Bella sonrió. Las 25 velitas prendidas. Miró al frente y su sonrisa se desvaneció.
-Está hablando por teléfono cariño, vuelve en seguida, -le dijo Alice, su mejor amiga. Bella suspiró y asintió.
-Esperemos un poco, ¿les parece?
Los invitados no dijeron nada por respeto pero todos opinaban lo mismo. Edward es un idiota insensible. Los minutos pasaron y las velitas seguían consumiéndose.
-Bella, creo que deberías soplar y pedir un deseo.
Bella sonrió poco convincente y asintió. "Que pase algo que me regrese a mi esposo", susurró en su mente. Sopló las velas y después lo cortaron.
Edward volvió algo estresado. El trabajo por el que había estado luchando todo el mes no se lo dieron. Su competencia se lo ganó. Se sentó a la mesa pensando cómo podía mejorar la propuesta.
-Edward, -levantó la mirada y vio la mirada reprobatoria de todos los presentes.
-¿Qué pasa? –
-Pasa que partimos el pastel, abrimos los regalos y comimos, todo eso sin ti.
-Lo siento, estaba en algo importante.
-¡Claro idiota, y el cumpleaños de tu mujer no es importante! –le gritó Alice bastante enojada.
-No lo dije de esa forma, me refiero a que era urgente. No los invité a mi casa para que me reprendan. Si no les gusta váyanse.
-Resulta que vinimos por Bella, no por ti. Nadie te quiere aquí, la única es Bella y no sabemos por qué.
-Basta, Alice. No peleemos. No es necesario ser tan crueles. Edward ha estado ocupado todo el mes por un trabajo que es muy importante para él.
-Así, es. Y para su información no lo gané. El idiota de Jacob me lo quitó. Se alió con unos…
-No nos importa. Bella, no soporto más esto. Nos veremos mañana en el desayuno. –Alice se puso de pie muy enojada. Jasper miró a su amigo y cuñado y bajó la mirada negando. Se puso de pie y se despidieron. Las otras tres parejas lo hicieron igual.
-Hasta mañana Bella, cariño, -le dijo Esme, la madre de Edward. –Buenas noches Edward.
La madre de Bella la abrazó y su padre también. Todos se marcharon y solo quedaron Edward y Bella.
-¿Tú también vas a regañarme? –dijo molesto y con el ceño fruncido.
-Yo no he dijo absolutamente nada, eres injusto. Intenté defenderte…
-Pusiste cara de "mi esposo no está aquí y me siento miserable", eso los hizo enojar.
-Ah, entonces que se enojen ahora es mi culpa. Genial. Perdón por querer que estés aquí, cariño, en una fecha que se supone es importante para ti, -dijo Bella con las lágrimas a punto de caer. Se mordió el labio para no soltarlas. –Iré a tomar un baño, y por favor… duerme en la habitación de invitados. O lo haré yo.
Edward la miró incrédulo. -¿Es en serio? Vamos, sabes que he luchado… -se interrumpió al ver que Bella no le hacía caso. Maldijo por lo bajo y golpeó la mesa.
Bella llegó a al baño y comenzó a llenar la bañera. Hacía dos años que Edward no le prestaba atención. Quizá todos tenían razón cuando le dijeron que era muy joven. Veinte años no es suficiente. Pero ella estaba enamorada, sigue enamorada de su esposo. El mismo chico 3 años mayor que ella. El mismo que la ignoraba desde hacía dos años y que la lastimaba cada vez.
Los primeros tres años de matrimonio fueron excelentes, se levantaba cada mañana con esos ojos verdes centellantes sobre ella y con un beso. Después las palabras que más anhelaba, "te amo". El las decía cada mañana al despertar y cada noche antes de dormir.
Pero ahora era como si no existiera. Ella tenía veinticinco años, quería niños. Pero su esposo estaba muy ocupado para cumplir sus "caprichos" como los llamaba él. Un bebé no era un capricho, era una forma de olvidar que su esposo había dejado de amarla.
Lloró por media hora en la bañera antes de salir. Se puso el camisón para dormir y se recostó en la cama. Espero en la oscuridad unos minutos para ver si Edward dormía abajo. Se arrulló con el constante sonido de la refrigeración del cuarto. Despertó de nuevo cuando sintió a alguien a su lado.
-Bella, -se giró y Edward estaba frente a ella. –Lo siento mi vida, no quería lastimarte. ¿Puedes perdonarme?
"¿No lo hago cada vez?", quería reclamarle. Pero no vio el caso. Solo asintió y besó rápidamente sus labios. ¿Cuánto hacía que no recibía uno de esos apasionados besos que siempre terminaban en algo más? ¿Cuánto hacía que no llegaban a ese "algo más"?
El fin de semana, Bella lo pasó en casa. Su trabajo consistía simplemente en ser secretaria de una de las oficinas menos concurridas y más aburridas de todo Chicago. Al contrario de Edward con su gran empresa y exitoso negocio de millones de dólares. Ella solo trabajaba para pasar el tiempo, para no pensar constantemente en su esposo.
Cuando llegó a casa decidió hacer la tarea que había estado intentando por meses. Arreglar el álbum fotográfico. Tenían 8 años juntos y millones de fotos. Bella amaba las fotos, tomarlas era divertido. Siempre salían tan bien. Ella no se gustaba como era, pero al lado de Edward todo era hermoso, incluso ella.
Había tantas fotos de ellos besándose. Bajo un árbol en Forks, bajo la torre Eiffel, bajo el arco del triunfo, en el museo de músculos en las Vegas. Tantos lugares visitados en esos tres años, y ahora nada. Se limpió una lágrima cuando escuchó la puerta.
-Hola, Edward. Llegas temprano.
-Estoy muerto, Jacob vino a restregarme en la cara que me ganó. Me mostró todas las ideas innovadoras que tienen él y su equipo. Me siento viejo, -dijo sentándose a su lado.
-Solo tienes 28 mi vida, eso no es viejo.
-Pues me siento de 40 o 50. Es horrible competir con alguien de 23 años, recién graduado de la escuela de negocios.
-Pues yo adoro que tengas 28, -dijo acercándose y besando su mandíbula. –Eres tan grande y maduro, imagínate qué haría yo con alguien tan joven e inmaduro de 23 años. No podría vivir, -se acercó y siguió besándolo. Intentando provocarlo. Pero al levantar la vista vio que estaba dormido. Quiso llorar, pero supuso que había sido muy agotador.
-Edward, vamos a la cama.
-Bella, no estoy de humor.
-No me refiero a eso tonto, me refiero a dormir en la cama.
-Ah, bueno. ¿Qué hacías?
-Intentaba acomodar todas nuestras fotos en un álbum. ¿Me ayudarás cuando despiertes?
-Claro, claro.
Fueron a dormir, o al menos Edward. A la hora de la cena Bella trajo el tema de las fotos de nuevo pero Edward puso una excusa y se fue a ver la televisión. Bella suspiró y asintió.
Lo acompañó por el simple placer de tenerlo cerca. Hacía meses que no tenía un día libre. Mientras él miraba la televisión ella leía un libro. Bella se armó de valor y sacó el tema que había querido sacar desde hacía tiempo.
-Edward, ¿crees que podríamos tener un hijo? –dijo mirándolo a través de sus gafas para leer. Edward la miró con el ceño fruncido.
-Creí que habíamos aclarado eso. Cuando pasen unos años…
-Lo hablamos por última vez hace dos años. He sido paciente, quizá esperando a que tú lo desees, pero parece que no es así.
-Los deseo, pero aun no Bella.
-Acabas de decir que te sientes viejo, un bebé te haría sentir mejor. Además… me siento sola.
-¿Sola? Pero si mi madre, mi hermana, mi cuñada y tu madre se la mantienen aquí.
-Exageras, me visitan una vez cada mes.
-Pues entonces únete a clubes sociales o algo. No te quejes en mi cara de sentirte sola, sabes que trabajo para poder mantenernos a flote cuando empecemos a tener hijos.
-¡Los quiero ya, Edward! No cuando tenga 30, 35, 40. ¿Esperas a caso a que llegue la edad en la que ya no pueda? ¿Qué haremos entonces?
-No lo sé Bella, solo sé que no los quiero ahora. ¿Lo entiendes?
-Sí, lo entiendo perfectamente, -se giró y cubrió su cuerpo con la colcha. Lloró en silencio por unos minutos antes de caer dormida.
Cuando despertó Edward no estaba. Se sentía tan abatida.
Salió a comprar víveres. El refrigerador estaba vacío. Estaba lloviendo cuando salió. Septiembre y octubre eran de lluvias y después vendría la nieve en noviembre y diciembre. Bella suspiró, extrañaba Forks. Sus padres la habían visitado por su cumpleaños y después regresaron. La paz estaba allá, así como sus mejores recuerdos. El comienzo de su relación, los primeros años como novios.
Compró todo lo necesario e iba de regreso a su casa. Quiso llamar a Edward pero no contestó. Seguro estaba en una reunión. Dejó el teléfono pero se le cayó por accidente. Bajó el brazo para buscarlo.
En ese momento escuchó chirridos de llantas, gritos de sorpresa y un golpe. Un golpe duro que la arrojó contra la palanca de cambios. Después nada, oscuridad y de alguna extraña y retorcida forma, paz
____________________________________________________
Edward estaba en su oficina discutiendo acaloradamente con su socio Antón Girton.
-El problema es que sus ideas son más innovadoras, sabes que Aro busca eso. Es un viejo cascarrabias intentando parecer joven. Este nuevo proyecto requiere algo de la última y la nueva moda. Debes saber algo de la nueva, tienes que aliarte conmigo. Somos la perfecta combinación.
-Señor, -lo interrumpió su secretaria. Le hizo señas de que esperara un momento. –Lamento interrumpir pero llamó su hermana. Parecía alterada.
Edward asintió.
-Antón, te llamo en unos minutos. –colgó y tomó la línea que le indicó Annie, su secretaria. -¿Hola?
-Edward, -era Alice. Sonaba como si estuviera llorando. –Es Bella, ha tenido un accidente automovilístico. Se golpeó muy duro en la cabeza y no reacciona.
Edward se quedó congelado. ¿Qué? ¿Su Bella?
-¿Qu-que dijiste? –dijo tartamudeando.
-¡Lo que escuchaste! Debes venir ahora porque no saben si reaccionara, si tendrá un derrame o simplemente dejará de funcionar su cerebro. ¡Muévete cabeza de chorlito, tu esposa puede morir! ¿La recuerdas? La mujer que te espera con una sonrisa cada vez que llegas, que te hace comida y para la cual eres su maldito mundo.
-Voy para allá.
-Estamos en el hospital general.
Edward colgó aun en shock. No podía pensar claramente, no cuando su esposa estaba en peligro. ¿Cómo había sucedido? Se sintió terrible. Justamente ayer habían discutido. Y él no le pidió perdón como todas las veces pasadas. Por fin hubo un destello y las lágrimas le saltaron los ojos.
Corrió por los pasillos y encontró a toda su familia reunida. Esme lloraba descontroladamente en brazos de su padre. Rosalie se mantenía quieta, era su forma de demostrar su preocupación. Alice rondaba por la sala de espera, desesperada. Jasper solo la miraba, esperando el momento en el que se derrumbara para poder atraparla.
-Edward, -le habló su madre. Corrió a él y lo abrazó. –Oh, Edward. Lo siento tanto.
-¿Cómo está?
-Mal, mi vida. Tendrás que ser muy fuerte. La están operando en estos momentos. Se lastimó la cabeza y se quebró el brazo derecho. Tiene varias costillas quebradas también.
-Oh Dios, -se pasó las manos por el cabello.
Nadie dijo nada más. Se sentaron a esperar el diagnóstico del doctor. Después de dos horas salió.
-¿Cómo está doctor? –dijo Edward cuando se acercó.
-Lo siento mucho Edward, no responde. No ha despertado y debo advertirte que es un mal signo. Sus costillas sanarán con el tiempo y pudimos reparar su brazo. Pero no hay nada que hacer más que esperar a que salga de su estado de coma.
-¿Coma? –dijo Edward desconsolado.
-Sí, Edward. De verdad lo lamento. El otro conductor dijo que no la vio. Se quedó dormido.
Edward se quedó parado, siendo abrazado por su madre. No había nada más que hacer, más que esperar.
-¿Puedo verla? –le preguntó al doctor.
-Dentro de una hora, la pondremos en una habitación.
-Que sea privada, -dijo Carlisle.
-Claro, -el doctor se marchó.
Una hora después Edward veía la lamentable imagen de su inconsciente y dañada esposa. Su piel estaba tan pálida, casi transparente. Ese rubor que tanto amaba no aparecería al verlo. Se sentó a su lado y tomó su mano. También tenía hematomas morados y grandes. Debió ser un golpe muy duro.
-Lo siento tanto mi vida, -susurró aguantando las lágrimas. –Lamento haber peleado anoche. Despierta mi amor, despierta para poder darte todos los hijos que quieras.
-Un poco tarde, ¿no lo crees? –dijo Alice de forma ácida. Entró y se sentó al otro lado de la cama. -¿Sabes cuánto tiempo tiene Bella intentando llamar tu atención? ¿Sabes acaso cuanto deseaba tener tus hijos? No sabes nada de ella, al menos no en estos últimos dos años. Tu trabajo era más importante para ti. Fueron tantos los días en los que lloró descontroladamente en mi hombro porque "su esposo había dejado de amarla". Eres un idiota egoísta, ahora que no la tienes le quieres dar todo.
-Basta Alice, -dijo Jasper de forma tajante. –No debes hacer eso, no en estos momentos. Si Bella no se quejó con él, es su problema.
-¡Es mi mejor amiga!
-Es su esposa, Alice. Él es quien comete las faltas, no tú. Él es el único que puede redimirlo.
-Váyanse, por favor. Solo déjenme con ella-
-No, no es tuya ¿sabes? Vete a la mierda, yo no me voy de aquí. ¡Y no me vas a obligar con miradas Jasper Whitlock!
Los hombres suspiraron. No había nada que hacer.
Edward se quedó en el hospital por 24 horas antes de que su mamá le dijera que se fuera. Fue a su casa de forma automática, se bañó y durmió en un estado automático. No podía pensar en nada. En cuanto su cara tocó la almohada, el olor de Bella lo invadió.
-Dios, -sus lágrimas se saltaron de sus ojos. –Lo siento tanto Bella.
Se quedó dormido con los ojos derramando lágrima tras lágrima.
Al despertar creyó que todo había sido un dueño. Buscó a su esposa a su lado pero no estaba. Entonces supo que no era un sueño. Bella estaba en coma, en el hospital. A menos que…
Corrió escaleras abajo por su teléfono. Ninguna llamada. Marcó a Alice, quien le informó de manera cortante que aun no se recuperaba. Se sintió abatido de nuevo. Fue a la estancia y se tropezó con algo. Lo tomó en brazos. Era el álbum, hecho a mano de Bella. Se sentó y comenzó a hojearlo. Las fotos de cuanto ella tenía 17 y él 20. Sus primeros años. Un beso bajo el muérdago, un beso bajo un árbol nevado. Bajo el porche de su casa, frente a la entrada de la preparatoria. ¿Cuándo había dejado de besarla todos los días?
Las lágrimas acudieron de nuevo a sus ojos. No debería estar viendo eso.
Regresó al hospital y se quedó el resto del día a su lado. Tomaba su mano, acariciaba su rostro, le hablaba. Pero ella no respondía.
-Bella, estuve viendo nuestras fotos hoy. Recuerdo que cada día te daba al menos 20 besos, y lamento haber dejado de hacerlo mi amor. Pero te prometo que si despiertas te daré al menos 50 besos diarios. ¿Te gusta la idea?
Nada cambió. La cara inexpresiva de Bella no cambió. En todo el día de ayer y ese también no dejaron de llamarlo de la oficina. Cuando se cansó les contestó y les dijo lo que había ocurrido.
-Edward, tenemos un nuevo proyecto. ¿Recuerdas? Por el que me estuviste rogando que viniera desde Inglaterra. Aquí estoy, ahora ven a trabajar. Lamento lo de tu esposa, pero es algo importante esto.
-Lo lamento mucho Antón, ya pasaron muchos días en los que le di más importancia al trabajo que a mi esposa. No de nuevo. Si por alguna razón ella…no reaccionara. Quiero estar a su lado.
Antón suspiró. –De acuerdo, pero por favor responde a las llamadas. Podemos trabajar desde aquí. Solo tienes que ayudar con las decisiones.
-De acuerdo, te lo agradezco Antón.
Edward tuvo que regresar a su casa esa noche. De nuevo lloró en la almohada de Bella. A la mañana siguiente miró la caja de fotografías, los 7 álbumes hechos por Bella y se sentó en el sofá.
-¿Me ayudarás cuando despiertes? –recordaba sus palabras. Ahora era él quien le preguntaba. Pero ¿alguna vez despertará? Luchó con las lágrimas y prefirió ponerse a acomodar las fotografías. Un álbum era para su primer año de novios. El segundo para su viaje a París, el tercero para su viaje a Las Vegas, el cuarto para su boda, el quinto para sus primeros años de casados. El sexto para sus hijos y el séptimo para los nietos. Edward lloró sin poder evitarlo al ver los últimos dos. Hijos, nietos. Él no quiso darle algo que ella anhelaba con tanas ganas.
Volvió al hospital y se propuso a acomodar el primer álbum. Habló durante horas de cada una de las fotografías. Preguntándole si recordaba sus primeros días. Cuando se declararon, cuando se besaron, cuando le contaron a Charlie, a los padres de Edward, todo el pueblo lo supo de inmediato.
Bella se convirtió de pronto en una chica muy popular que salía con alguien de universidad. Se veían cada vacaciones, días de gracias, navidades, hasta que Bella terminó y fue a la universidad con él. Estuvieron un año viviendo juntos. Y decidieron casarse. Él con 23 y ella con 20. Mucha gente les advirtió que eran jóvenes. Pero aun así no los escucharon, ellos estaban enamorados.
El álbum terminó cuando se despidieron de su familia. Ambas familias salían juntas. La pequeña y de Bella y la grande de Edward. En medio ellos dos, inseparables y además, besándose. Edward soltó una carcajada al ver la cara de Charlie.
-Edward, ¿puedo hablar contigo? –le dijo el doctor, amigo de la familia, mejor amigo de Carlisle. Se puso de pie y lo siguió. –No sé cómo decirlo suavemente, pero no ha respondido en estos días y por lo general significa que no responderán en un tiempo. Puede que pasen algunas semanas, quizá meses, o hasta años. También hay veces en los que no despiertan. No podemos mantener a una persona viva a base de máquinas todo el tiempo. El cuerpo no lo resiste.
-¿Quiere decir que no va a despertar?
-No, quiero decir que debes ser fuerte y tener paciencia.
-De acuerdo, gracias doctor.
Edward regresó aun más deprimido al cuarto de Bella. Tomó su mano y la besó.
-Tienes que despertar Bella, no puedo estar sin ti.
Después de dos meses los 5 álbumes que podía llenar estaban listos. Los llevaba cada día al hospital y hablaba y hablaba sobre todas las fotos. A veces reía y le contaba cosas, preguntándole si las recordaba.
Llevó los dos que no estaban llenos un día. Pasó su mano inerte sobre ellos.
-¿Lo sientes mi vida? Son los álbumes que comenzaremos a llenar cuando despiertes. No me importa si me veo más viejo con nietos, siempre y cuando te tenga a ti, debes ser fuerte y luchar, -dijo con lágrimas en los ojos. –Lo siento tanto, Bella. No veía el daño que te hacía diariamente. Por favor, por favor despierta.
Se fue a su casa triste, abatido y cansado. Justo cuando llegó el teléfono comenzó a sonar.
-¡Lo hicimos, Edward! Hemos ganado el contrato. Al parecer el de Black era "demasiado innovador" para su gusto.
-Excelente, -dijo Edward. Pero ya no le animaba eso, ya no tenía con quién celebrar o una persona por la cual quisiera ganar esa cantidad de dinero. No tenía con quien compartirlo. La única persona que quería estaba en coma, y quien sabe cuando despertaría.
________________________________________________________________________________
Cuatro meses después:
La vida se había vuelto algo pasajera para Edward. Lo único que tenía para salir adelante era su trabajo y la pequeña esperanza de que algún día Bella despertara. Se enfrascó en su trabajo para olvidar su tragedia, pero sin dejar de visitarla todos los días. Tomar su mano, besar su frente, hablar con ella. Su familia dejó de ir constantemente, cada vez menos.
Seis meses habían pasado y Bella seguía en la misma forma. Perdió peso al ser alimentada únicamente por la IV. Edward se reprendía cada vez que la veía. A veces sentía que no podría ni verse en el espejo.
Ese día llegó a su casa, una casa sola y fría, una casa donde no estaba Bella con una sonrisa, unas buenas noches o un beso. Edward suspiró y dejó su maletín. Desde que no tenía quien cocinara compró platos congelados. Cenó uno de esos, solo, y después subió a su habitación.
Al ver la cama no lo pudo soportar. Un ataque de furia, dirigido a él mismo, lo atacó. Se odiaba por lo que le había hecho. Se odiaba por no haber apreciado a esa mujer tan especial. ¿Por qué había dejado de decirle que la amaba todos los días? ¿Por qué dejó de besarla, de cumplir sus deseos?
El trabajo, le dijo una vocecilla. Tu trabajo fue más importante que ella. Pateó la cama y la mesita de lado. El cajón de la mesita se abrió. Era el lado en el que Bella había dormido. Se sentó en el piso y abrió más el cajón.
Había una agenda, un cuadernillo y el último libro que había estado leyendo. Decidió llevarlo y leérselo en voz alta en el hospital. Abrió el cuaderno y vio que eran anotaciones de Bella. En otra ocasión lo hubiera guardado de nuevo, pero hacía meses que no escuchaba nada de su esposa. Al menos se consolaría leyendo sus pensamientos.
"Hoy Edward y yo peleamos porque yo quiero hijos ya y él no, de nuevo. Me quiere hacer esperar hasta que sea demasiado tarde. A veces pienso que he dejado de importarle y, aunque me duela, la duda ataca mi cabeza. ¿Tendrá a otra? ¿Más joven quizá, más bella?"
Cerró el cuaderno sintiéndose más deprimido. Quizá tuviera escritos de hace dos años. Lo abrió de nuevo y buscó en la fecha. Encontró uno de hacía tres años.
"El día de hoy estuvo estupendo. Edward me llevó a comer helado, después pasamos por casa de Esme y Carlisle y cenamos. Edward no dejó de repetirme lo bella que me veía con el vestido azul que compré secretamente solo para él. Sé que le gusta mucho este color sobre mi piel. Cuando llegamos a la casa me tomó en brazos y me llevó directamente a la recamara. No entraré en detalles sobre lo que me hizo y dijo ya que no sería apropiado. Me sonrojo de solo pensarlo."
Las lágrimas cayeron sobre la hoja y Edward las limpió. Recordaba perfectamente ese día, la había visto tan arrebatadoramente hermosa que no dejó de tocarla y hablarle al oído en todo el día. Siguió buscando en las páginas hasta que encontró la fecha donde algo había cambiado.
"Edward me platicó sobre un chico nuevo que llegó a la empresa. Al parecer es una competencia dura. No ha tenido tiempo ni de respirar. A veces me siento sola, pero no puedo juzgarlo. Lo hace por nuestro bien. Solo desearía que me escuchara respecto a los hijos."
"Ya no reconozco a mi propio esposo. Dejó de ponerme atención desde que Jacob Black llegó a la empresa. Siento que a veces me ignora. Hablo y no me escucha. Pero siempre quiere que yo lo escuche. En las reuniones familiares me hace decir pretextos para justificar su ausencia. Solo desearía que Edward volviera."
"Ya ha pasado un año desde que mi esposo dejó de interesarse en mí, lo extraño tanto que aun después de este duro año no puedo evitar dormirme llorando. ¿Es tan tonto que extrañe sus brazos, sus besos, sus te amos cada mañana? Desearía que volviera."
"Alice me llevó a unas pláticas sobre "Como seducir a tu marido". Siento que fue una verdadera pérdida de tiempo. Pude haber estado pintada de verde con 6 ojos y 8 piernas y él no me habría notado. Es tan deprimente y me hace sentir poco deseada y amada. Recuerdo cuando llegábamos a hacer el amor hasta 3 veces al día. O días que los pasábamos sin salir de la habitación, ni siquiera para comer. ¿Estaré perdiéndolo completamente? No quiero pensar en esto pero… ¿tendrá a otra?"
Edward cerró el cuaderno y suspiró. Ver sus pensamientos era tan difícil. Él solo estaba cegado por el trabajo, la competencia, ganar. No podía ver el daño que le hacía.
Tomó el diario y lo abrazó. Se quedó dormido sobre la almohada donde su cabeza solía descansar. El olor ya no se percibía, pero él se sentía más cerca de ella por el simple hecho de dormir en su almohada.
El día siguiente pasó y a la hora de visita se sentó en silencio por un momento. Tomó su mano y la besó.
-Nunca hubo nadie más, mi vida. No sabes lo mucho que lamento haberte dañado de esa manera. Pero nunca hubo, hay o habrá nadie más que tú. ¿Recuerdas la vez que nos vimos en la preparatoria? Te acababas de mudar y todos hablaban de la chica nueva. Yo aun no me marchaba, pero estaba a punto de comenzar mi primer año de universidad. Fui con Alice por ser su primer día. Entonces te vi, tan tímida, tan diferente de todas esas mujeres banas y superficiales. Tu piel tan pálida y sin nada de maquillaje. Supe al instante que eras diferente. ¿Recuerdas cuando te pedí que te escaparas conmigo? Subiste al auto solo mirándome y sin negarte.
Edward miró su cara inexpresiva. Era tan difícil hablarle a una persona que no te contestaba. Se perdió en los recuerdos. Su sonrisa, tan exclusiva. No porque tuviera una vida difícil, solo no le gustaba sonreír. Pero él le enseñó, y ella le enseñó tantas cosas más.
Se fue a la universidad con la promesa de volver después del primer periodo. Cuando regresó su encuentro fue tan emotivo. Ella lloraba de la emoción y él sentía que no podría soltarla ni aunque Charlie lo apuntara con un arma.
Sonrió ante ese recuerdo. Después vino uno aun más gracioso, cuando le informaron de la boda.
-Papá, tenemos algo que decirte, -dijo bella con la mano de Edward entre las suyas. Le sonrió tímidamente.
-No, es necesario. Por sus rostros culpables y toda esa unión que tenían antes de que te marcharas sé qué es y debo decir que estoy decepcionado de ustedes…
-No estoy embarazada papá, pero queremos casarnos, -dijo la última parte mirándolo de frente.
-Si no estás embarazada, ¿por qué se quieren casar tan jóvenes?
-Por amor papá, -dijo ahora mirándolo a él.
-Sé que debí pedir su mano primero, pero lo hablamos y ella dijo que sí y de pronto estábamos comprometidos. Quizá no pedí su permiso, pero nos gustaría que nos diera su aprobación y su bendición.
Charlie lo miró con los ojos entrecerrados. Después sonrió.
-Claro, tienen ambos. Me alegra que sean responsables, aunque sigo pensando que son jóvenes. Y algo más… -los miró y aguantó para darle más suspenso. –Ustedes le dirán a Reneé.
Los tres rieron, aunque Edward y Bella más nerviosos. Reneé sería muy difícil de convencer, quizá tendrían que mostrarles una prueba de embarazo negativa para que les creyera.
Edward regresó al presente y miró a Bella.
-Te prometo que te recompensaré por cada uno de esos días que creíste que te dejé de amar. Me pondré tablas a los lados de la cara para que sepas que no miro a nadie más que a ti. Te haré el amor 3 o 4 veces al día. Tendremos miles de hijos y más nietos aun. Viviremos en una enorme granja a las afueras de Forks y ahí los veremos crecer, meciéndonos como los ancianos que seremos. Te besaré todos los días, te repetiré lo mucho que te amo. Solo, por favor, despierta para que pueda redimirme.
Regresó a su casa con esa promesa en su corazón.
Por curiosidad tomó la agenda que estaba junto con el diario. Se había enterado de tantas cosas con el diario que quería averiguar más. Había muchas notas.
Lugares que debemos visitar. Películas y series que debo obligarlo a ver. Nombres de hijos e hijas que tendremos.
Había listas interminables de más deseos. Leyó la primera.
Lugares que debemos visitar:
Crucero por las Bahamas.
Inglaterra – me gustaría ver si los guardias son tan estirados como los ponen en las películas.
China –quiero ver como se diferencian si todos se ven tan iguales.
Francia –para recordar viejos momentos.
Alemania –me encantaría conocer los campos de concentración. Pobre pequeños judíos.
Holanda –solo porque sí, no tengo razón en específico.
Finlandia –es frío y nevado y ¿por qué no aceptarlo? Los finlandeses son sexys.
Italia –es tan romántico. Quisiera que Edward me hablase en italiano.
Canadá –las cataratas del Niágara. Me pondría en la orilla y fingiría ser Rose, del Titanic.
Irlanda –amo los duendes verdes! Siempre he soñado con mi cubeta de oro al final del arcoíris.
Creo que por ahora son todos. Pero seguro que hay más lugares interesantes por todo el mundo. Lo importante es que Edward me acompañe.
Edward rió ante algunos comentarios, pero también se puso algo celoso sobre el comentario acerca de los finlandeses. Siguió leyendo las listas y comentarios de Bella.
Series y películas que debo obligarlo a ver:
Alicia en el país de las maravillas versión 1903, un clásico que no debe perderse. Como Romeo y Julieta.
Trilogía de El Padrino – la primera trilogía de la historia. Imposible que no la haya visto. Encantadores mafiosos asesinos.
Romeo y Julieta (Todas las versiones) No todas son buenas pero él sabrá decirme.
Orgullo y Prejuicio (Todas las versiones y la serie) Mi favorita es la del 2005, pero me encantaría mostrarle la serie.
Sensatez y sentimientos (Todas las versiones y la serie) Amo a ese Edward, pero mi Edward es mejor.
Tetralogía de Hannibal Lecter -¿Quién no ama a ese sádico asesino de sangre fría enamorado de su tía?
Love Story 1970 –(Suspiro, suspiro, suspiro) Un clásico romántico.
Mi primer beso 1 y 2 –Mis películas favoritas de niña.
Serie de Salvados por la campana 1993 –UN CLÁSICO! ¿Cómo es posible que ese hombre no las haya visto?
The wonder years 1988 – Amo al niño que sale.
Celos asesinos – El mismo niño, pero no tan niño y no tan inocente. ¡Qué cambio!
Clueless 1995 –AS IF!
Edward rió, pero algunas lágrimas se asomaron. Bella era tan ocurrente. Tan bella e inocente. ¿Cuántas veces escuchó la queja sobre la trilogía del padrino, sobre salvados por la campana. Debió haberla visto desde antes.
Decidió hacer algo por eso. Tomó su computadora y comenzó a buscar. Al cabo de tres horas estaba agotado pero satisfecho. Durmió soñando con películas viejas y viajes largos.
Al salir del trabajo el día siguiente no corrió al hospital. Fue a una agencia de viajes, específicamente donde trabajaba Rosalie, su cuñada desagradable. Entró y la vio hablando por teléfono y limándose las uñas. Se sentó frente a ella y lo miró. Se quedó en una pieza.
-Te llamo después –lo miró con ojos muy abiertos. -¿Le pasó algo a Bella? Sé que no somos mejores amigas ni nada, pero me agrada y no se merecía lo que le ocurrió. Al contrario de ti.
-No, no le pasó nada, -la cortó. –Quiero apartar un viaje.
-Idiota, ¿tienes a otra y la quieres llevar de viaje?
-¿No te han dicho que eres terrible en tu trabajo? Solo atiéndeme como si fuera un cliente más. –Rosalie resopló y esperó a que hablara. –Quiero uno de esos viajes donde no hay fecha. Donde solo lo apartas y cuando lo quieras usar solo hablas a la agencia. Uno de largo plazo o algo así.
-Sí, recuerdo que te hablé de uno en su viaje de bodas.
-¿Ah sí? No recuerdo que escogiéramos uno así. De hecho teníamos bien agendada la fecha de salida y regreso.
-Sí, cierto. Me pediste que investigara porque tenías que hacer un negocio. No estabas seguro de cuando te desocuparías así que preferías dejar de lado tu luna de miel. –Edward se sintió mal. ¿Desde entones la había apartado. –Pero miraste a Bella y ella tenía una cara de estar a punto de reventar en lágrimas y me hiciste reservar un viaje a Paris lo más pronto posible. Dejó de importante el negocio que tenías e hiciste inmensamente feliz a Bella. ¿Recuerdas como era eso, Edward?
-Gracias Rosalie, lo había olvidado. Pero es por eso que hago este viaje. En cuanto Bella despierte… -la miró y su voz se desvaneció. -¿No crees que despierte?
-No –dijo sin fingir, sin ser más cuidadosa, sin tacto. Para Edward fue como un latigazo en la espalda. –El doctor dijo que tenía pocas posibilidades. Si fuera tú la desconectaría.
-¿Desconectarías a Emmett?
-Sí, -pareció pensarlo por un momento, -No… no lo sé.
-Exactamente. Ahora, solo has las malditas reservaciones. Quiero un viaje completo que pase por todos estos lugares, -sacó la nota de Bella y se la entregó. –Si quieres puedes excluir Canadá, yo la llevaré en coche. No olvides ningún lugar. Incluye el crucero a las Bahamas, si es necesario un tiempo compartido, tu solo consíguelo.
-Puedo tenerlo listo para la semana que viene. Solo tendrás que avisar la fecha que quieres partir cuando lo quieras. Puede que visites algunos lugares más que estos.
-No importa, tú solo has que aparezcan los que están ahí.
-Eres un bueno hombre Edward, -dijo Rosalie algo triste.
-Ella es increíble, yo solo soy su fiel sirviente. Un redimido.
Salió de ahí y fue directo al hospital sintiéndose un poco más contento.
______________________________________________________________________________
Dos meses más pasaron para Edward sin ninguna noticia. Él sabía que, aunque no lo dijeran, su familia había perdido la esperanza de que despertara pronto. Pero él no podía aceptar eso, si lo hacía probablemente moriría de la tristeza y la decepción.
Siguió visitándola todos los días, diciéndolo a diario cuanto la amaba. Las enfermeras se enternecían por ese pobre hombre. A veces le traía flores y a veces le leía libros en voz alta. Los doctores y enfermeras le decían que había posibilidad de que ella lo escuchara.
-Bella, tienes que despertar, han pasado 8 meses mi vida. No quiero seguir así, -decía mientras acariciaba su brazo. De pronto algo pasó, su brazo se movió. Edward se alejó sorprendido. -¡Doctor!
Un doctor que pasaba por ahí entró.
-¿Sí, qué le sucede?
-Se movió, -dijo apuntando al brazo de Bella. El doctor entró y checó sus signos.
-Todo parece igual, a veces se mueven, pero no significa que vaya a despertar.
Edward suspiró y asintió. Regresó a su casa muy decepcionado. Otra vez sin ella. Quería que todo eso acabara.
Un mes después se encontraba en su despacho trabajando arduamente cuando Alice entró. Se sorprendió de verla pero al mismo tiempo se sintió feliz.
-Alice, hacía tiempo que no te veía.
-Lo sé, es solo que he estado ocupada.
-Lo supongo, Jasper me platicó que salen de segunda luna de miel. Felicidades, -no lo dijo en voz alta pero los envidiaba. Si Bella estuviera despierta la llevaría de segunda luna de miel. -¿Piensan empezar con los hijos? –dijo triste.
-Sí, es probable, -Alice había dejado de insultarlo y echarle la culpa de lo ocurrido. Creía que ya era castigo suficiente el hecho de que ella no despertara. –Siento mucho lo que sucedió.
-No hables como si ya no estuviera. Aun puede despertar, -dijo frunciendo el ceño. Alice lo miró compasivamente. Sabía que su hermano estaría una vida esperando a que despertara. –Vine porque supuse que lo olvidarías.
-¿Qué cosa?
-Tu cumpleaños tonto, -dijo sonriendo. Se acercó y puso un pequeño pastelito con una vela. La prendió y Edward lo miró. Era cierto, su decimo noveno cumpleaños. Sus ojos se llenaron de lágrimas al pensar que Bella no estaba con él. Hacía nueve meses que no lo estaba. Apretó los labios. Alice prendió la vela y le cantó el feliz cumpleaños. –Pide un deseo Edward, has sido bueno hasta ahora, puede que se cumpla.
"Que regrese mi esposa", susurró en su mente. No tenía idea que hacía nueve meses su esposa había pedido lo mismo. Sopló y después él y Alice compartieron el pastel. Le regaló un pequeño carro de colección y se despidió.
Siguió trabajando aun más decaído que antes. Deseaba con todas sus fuerzas que Bella regresara. Llegó a su casa y se durmió.
Su sueño comenzó con Bella despierta. Él la abrazó mientras pudo solo en sus sueños. Siempre ahí estaba ella, con esa sonrisa tan bella y ese sonrojo tan propio de ella. Aspiró y por un momento olió a fresas.
Pero de pronto no estaba en sus brazos. Levantó la mirada y había una gran luz.
-Guíame, -le susurraba. Pero Edward se aterró.
-¡No la sigas! –intentaba gritar, pero su voz era apenar un susurro.
-Guíame, mi vida, -le decía caminando hacia la luz.
-¡No, Bella! –corría en su dirección pero era como si estuviera amarrado al suelo con raíces. Escuchó su voz, distante y susurrada.
-No pasa nada mi vida, te amo.
El sonido del teléfono y el fin de su pesadilla lo despertaron. Su corazón latía con tanta fuerza que lo sentía en los oídos. Su mente se aclaró un poco y se apuró a contestar.
-¿Hola?
-Sr. Cullen, le hablamos del hospital. Su esposa acaba de reaccionar.
Edward se quedó con el teléfono en la oreja sin decir nada. ¿Reaccionar? ¿Bella había despertado? Un temblor de puro gozo pasó por su cuerpo.
Corrió a vestirse y en el camino habló con sus familiares.
-¿Hola? –constestó una dormilada Alice.
-¡Alice, Bella ha despertado!
-¿Qué? –dijo con voz chillona.
-¡Lo que oíste, ha despertado!
Después llamó a sus padres, a Emmett y por último a los padres de Bella. Todos estaban muy sorprendidos y prometieron ir al hospital en seguida.
Edward llegó y corrió por el pasillo que tantas veces había visitado, desesperanzado. Pero ahora Bella estaba despierta y él solo quería comprobarlo con sus propios ojos.
-Sr. Cullen, -le habló una enfermera. –El doctor está revisando a su esposa, en cuanto salga puede pasar usted.
Edward caminó en círculos afuera de la habitación hasta que el doctor salió.
-¿Cómo está?
-Temí que por ser tanto tiempo hubiera sufrido algún percance, pero todo está perfecto. Pregunta por ti, -el doctor le sonrió y palmeó su espalda. –Todo está bien Edward, ella ha vuelto.
Edward sonrió y aguantó las lágrimas de la emoción y de la felicidad. Entró en la habitación y la vio. Ella se giró lentamente y le sonrió. Las lágrimas se derramaron sin poder evitarlas.
-¡Oh, Bella! –dijo acercándose y tomándola en sus brazos. Por fin, después de 9 meses podía tomarla libremente. Besó su cabello, su mejilla y al fin llegó a sus labios. Ella respondió con una sonrisa y puso los brazos en su cuello. –Te amo, te amo tanto. Lamento todo lo que te hice pasar.
-Edward, estás llorando, -dijo Bella limpiando las mejillas de él.
-Fui un tonto, Bella. No sabía el daño que te estaba ocasionando. Nunca hubo otra mujer, nunca podría haberla. Eres la única para mí.
-¿Cuánto tiempo estuve en coma?
-Nueve meses, los nueve meses más tristes, solos y horribles de mi vida. Pero te prometo que te recompensaré por esos casi tres años que no te dije cuanto te amaba, que no te besé todos los días.
-Tenemos el resto de nuestras vidas, mi amor, -dijo Bella suavemente, acariciando su rostro. Su deseo de cumpleaños se había cumplido. Quizá ella nunca imaginó que esta sería la forma, pero estaba complacida.
La familia fue llegando poco en poco. Edward estuvo sentado a su lado, tomando su mano todo el tiempo. Los padres de Bella llegaron unas horas después, cuando su vuelo llegó. Abrazaron a su hija y le dieron la bienvenida de regreso.
Unos días después estaba fuera. Tuvo que utilizar silla de ruedas pues sus músculos aun no se habían acostumbrado. Tendría que tomar unas cuantas terapias. También tenía que ganar peso pues había perdido mucho por la comida que recibía.
Edward la acompañó en cada momento. Dándole masajes en las piernas cuando estaba muy dolorida. La abrazaba cada noche como si pudiera desvanecerse en cualquier momento.
-Te tengo una sorpresa, -le dijo a la semana de estar en su casa. Se acercó a ella con los 5 álbumes. –He guardado cada foto que teníamos en la caja, me tomó 2 meses pero lo logré.
-¡Edward! ¿Cómo tuviste tanto tiempo?
-Cada vez que iba a visitarte, -dijo acariciando su mejilla. Bella le sonrió tristemente. No podía llegar a imaginar lo mucho que sufrió, si hubiera sido a la inversa probablemente no se hubiera marchado del hospital hasta verlo despertar.
-Ya todo pasó, ahora he vuelto.
-Muchas veces pensé en la probabilidad de que no despertaras, el doctor me decía que no había muchas probabilidades. Me daba ejemplos de muchas personas cuyos órganos dejaban de funcionar con el paso del tiempo. Me aterraba pensar que podías irte para siempre.
-No pienses en eso, -lo abrazó con fuerza. –Estamos bien ahora.
-En cuanto te recuperes del todo y subas esos kilos que te faltan, nos iremos por unos meses.
-¿Irnos?
-Sí, nos iremos a conocer todos los lugares que tenías escritos en la agenda.
-¡Edward Cullen, estuviste hurgando en mis cosas! –le dijo acusadoramente pero sonriendo. Lo golpeó suavemente en el pecho y después lo besó.
-Era la única forma en que podía sentirte cerca. A veces creí que no podía continuar, pero ahí estaban tus pensamientos, todas las cosas que te hice sentir con mi indiferencia. Lo siento tanto.
-Ya olvídalo, Edward. No te sientas culpable, ya pasó y puedes redimirte.
-Y lo intentaré todos los días de mi vida, hasta que mi corazón deje de latir, -la besó suavemente en los labios. –Hay algo con lo que podemos comenzar ahora mismo, -besó su oreja y la mordisqueó.
-¿Ah sí? ¿Qué? –Bella estaba perdiendo el hilo de la conversación.
-Podemos comenzar a engendrar hijos, -le susurró en el oído.
Bella lo miró algo sorprendida. –Creí que habías dicho…
-No necesitamos esperar más, no tendrás que esperar más mi vida.
La llevó en brazos a la habitación y comenzó con la tarea de engendrar hijos.
Dos semanas después Bella estaba en perfecto estado de salud. Las terapias le habían servido mucho y estaba comiendo lo suficiente. Edward habló a la compañía y le dieron un año sabático después del gran proyecto que ganó por segunda vez con su socio Antón. Como gratificación le dieron esas vacaciones bien merecidas.
-Vamos Bella, se hace tarde, -dijo terminando de recoger las maletas y metiéndolas en el auto. La abrazó por detrás y besó su cuello.
-Estoy emocionada, Edward. ¿En serio vamos a conocer todos los lugares que estaban en la lista? –dijo girándose para mirarlo.
-Sí y algunos otros. Falta Canadá, pero te llevaré ahí en cuanto lleguemos. Después de todo me va a quedar medio año libre. Te prometo que será como una segunda luna de miel. Y puede que regresemos con un regalo extra, -dijo acariciando su vientre.
-Te amo, -susurró besando sus labios.
________________________________________________________________________________
Bella escuchaba al fondo el molesto sonido del holter. Supo que estaba en un hospital y por el dolor de su bajo vientre recordó por qué.
Los nueve meses más felices de su vida habían pasado. Después el bello día del nacimiento de su primer hijo. En cuanto supo la noticia supo que sería niña. Los celos naturales de un hombre cuando su mujer espera un niño no se presentaron. Por el contrario, Edward no se separaba de ella.
Y por supuesto que ella no se quejaba.
Se sentía muy cansada. Por suerte su parto fue natural, sanaría más rápido. Suspiró y sintió sus músculos protestar. Intentó abrir los ojos pero eran tan pesados.
Por fin lo logró y giró la cabeza. Sintió un mareo pero logró reprimirlo. Vio a Edward sentado a su lado. Tenía un pequeño bulto en los brazos. Miró detenidamente y vio que él estaba buscando algo en su bebé.
-¿Qué haces? –dijo con voz raposa. Edward levantó la mirada tranquilamente y sonrió.
-Hola, sleeping beauty. Estaba buscando a ver si no tenía cabello negro, o si era de dos metros de largo.
Bella frunció el ceño. Miró detenidamente a su esposo y vio que estaba luchando por no reír.
-¿A qué rayos te refieres?
-No lo sé, solo creí que un finlandés podía ser su padre. Con eso de que son sexys.
Bella intentó reír pero un dolor atravesó su vientre. Puso los brazos a su alrededor y aun así rió.
-¡Edward!
-Lo siento mucho mi vida, -rió y se levantó para dejar a la pequeña en la cuna. Se acercó a ella y puso una mano en su rostro. -¿Te encuentras bien? ¿Quieres que llame a la enfermera?
-¡No! No quiero dormir más, siento que he estado así por…
-Dieciséis horas, -la interrumpió él.
-¿Qué? ¿Tanto? Vaya.
-Era necesario, traer un hijo al mundo es agotador, -dijo besando su frente. –Nunca podré agradecerte por este precioso regalo.
-Tú pusiste una parte, -dijo ella sonriendo.
-No, la mía fue mínima y además disfruté compartiéndola, -susurró en su oído y besándolo.
-Edward, basta, -dijo riendo un poco.
-Te amo tanto Bella, -la atrajo suavemente a sus brazos y se recostó con ella.
-Quiero conocer a mi hija. Tengo un borroso recuerdo de ella cuando por fin salió.
-Es hermosa, perfecta. He contado sus veinte deditos, uno por uno. Comenzó a llorar un minuto después de salir, tiene unos pulmones que impresionaría a una cantante de ópera. Estaba ansiosa por atención y calor de su madre. Además de hambrienta. Las enfermeras están encantadas porque come mucho. Dicen que será una niña fuerte y sana.
-Nunca lo dudé.
-Ni yo, supe que sería perfecta por el simple hecho de que eres su madre.
Edward se puso de pie y acomodó a Bella para que estuviera sentada. Fue por su bebé y la puso suavemente en sus brazos.
Bella la observó por primera vez lúcida. Su carita redonda, su perfecta y respingada naricita.
-¿Qué color de ojos tiene?
-¿Adivina?
-¡Edward! –se quejó.
-Está bien, los tiene café. Como tú. Imagínate, es aun más perfecta.
-Tienes tu cabello, -dijo acariciando los pequeños ricitos color cobre. –Esperemos que el próximo, o la próxima tengan tus ojos.
Notó el silencio de Edward y temió que le dijera que no había un siguiente. Lo miró y lo único que vio fue amor y anhelo.
-Ya deseo verte hinchada y quejumbrosa de nuevo, -dijo besándola en los labios.
Bella se rió. Es cierto, se había puesto tan quejumbrosa y gorda. Al menos gorda en comparación con su esbelta figura.
-La próxima será el doble.
-Estoy impaciente por comenzar con mi parte, -dijo sonriendo descaradamente.
-Te amo Edward.
-Yo también mi vida, tú y Nessie lo son todo para mí.
-¿Nessie? Suena como el monstruo del lago Ness. ¿Quién fue el gracioso? –Edward rió.
-Tienes razón, suena así. Recuérdame golpear al idiota de Jacob por sugerirlo.
-¿Vino?
-Sí, dijo que venía por trabajo. Pero sinceramente creo que tenía curiosidad. Desde que nos aliamos no ha dejado de preguntarme qué se siente tener hijos. Creo que lo intentará con Leah, su esposa.
-Eso está bien. Me alegra tanto que se aliaran.
-A Antón no le agradó mucho la idea. Dice que saldrá saltando por la ventana con todas nuestras ideas. Pero sé que no, es un buen chico.
-Gracias Edward, -dijo Bella.
-¿Por qué?
-Por hacerme tan feliz. Por haber intentado y logrado redimirte. Nunca dudé que volverías.
Edward sonrió tristemente al recordar el periodo más triste y solitario de su vida. Besó a Bella suavemente y después a su hija. Sí, había logrado redimirse. Y ahora era más feliz que en toda su vida.
Esta secuencia me encanto! la vrdd la disfrute mucho, espero que les haya gustado, y les queria decir que no he vuelto del todo, este es un pequeño descanzo, pero me voy de viaje otra vez...
Las quiero mucho..
Besos! ♥
Etiquetas:
Ones-Shot
|
4
comentarios
Nina agrego 2 fotos a su Twitter
13:32 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
Hace unos minutos nuestra querida Nina acaba de publicar estas 2 fotos en su twitter la primera aparece ella y Paul..
Mensaje: Not sure if I tweeted these pix already..Photoshoot-Paul+I
" No estoy segura si yo tweeted esta pix ya .. Photoshoot yo + Paul"
Y la segunda sale con Ian y la verdad que se ven tan cushi los dos.. Ustedes que creen??
Mensaje: Ian+I @ a photoshoot -Not sure if I tweeted these pix already
" Un photoshoot Ian + yo- No estoy segura si yo tweeted esta pix ya"
TVD: Kevin Williamson dice ""Hay mucho + de Matt, Caroline, y Bonnie Tyler en esta temporada"
13:31 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
¿No cree que vio lo suficiente de los personajes secundarios la temporada pasada? ¿Quieres saber más sobre ellos? Te gustará saber que Kevin WilliamsonMatt, Caroline, y Bonnie Tyler en esta temporada. dijo a MTV Hollywood que vamos a descubrir mucho más acerca de
En realidad, Kevin dijo que está emocionado de dar a personajes de la serie lateral mucho más tiempo de la cámara en la temporada 2. "Lo bueno de esto es que Matt, Caroline, Tyler y Bonnie eran todo tipo de nuestros personajes secundarios - que no forman parte del triángulo. Ahora, todas las historias que quería contar el año pasado y no tenía tiempo, puedo decirles. Estoy agradecido de que puedo contar las historias que he estado sentado"
Etiquetas:
The Vampire Diaries
|
0
comentarios
TVD: MTV Hollywood regala una vista del DVD
13:28 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
MTV Hollywood ha publicado una exclusivo video del DVD de Vampire Diaries. Echa un vistazo a este adelanto de una de las características especiales en el Vampire Diaries de la Temporada 1 .
Etiquetas:
The Vampire Diaries
|
0
comentarios
TVD: Nuevo personaje
13:26 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
Courtney Ford que repitio el pasado en Dexter y aparecido como estrella invitada en Anatomía de Grey y en NCIS.
Hará el papel de Vanessa Monroe, una estudiante graduada de la Universidad de Duke que ayudara a Damon, Alaric y Elena para investigar en el pasado de por el pasado de Isobel.
En la Comic-Con el mes pasado, el productor ejecutivo Kevin Williamson dio a entender que el personaje puede ser que guarde uno o dos secretos: " Ella no está sin su propia intriga," dijo. "Va a ser una parte poco agradable para alguien. Y es una parte que podría evolucionar en esta línea argumental masiva o podríamos sus entrañas como un pez. "
Twilight: Fecha de estreno de la 2da parte de AMANECER
13:25 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
CHICAS auqn no han empezado a grabar la 1era parte pero Gracias a @Twilight: ya tienen la confirmación para la otra mitad Breaking Dawn...
“EXCLUSIVA: Eres el primero en oir que LA SAGA CREPÚSCULO: AMANECER – PARTE 2 llegará a los cines el 16 de noviembre de 2012!”
La primera parte de amanecer se estrenará el 18 de noviembre de 2011.
True Blood: Alan Ball revela SPOILER de la 4ta temporada
13:23 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
Sólo puede ser hasta la mitad en la tercera temporada de True Blood, pero no es demasiado pronto para mirar a lo lejos, ¿verdad?
No con el hombre a cargo, Alan Ball.
En una reciente entrevista con MTV, el creador del programa que ofrece el bocado siguiente con respecto a la cuarta temporada, que no saldrá al aire hasta el verano de 2011..
"Habrá brujas y algunos de los personajes que hemos sabido todo el tiempo tendrá poderes que tal vez ni siquiera conocen. Ahí es donde se pone divertido relato-sabio porque tiene muchas puertas para abrir."
TVD: Entrevista a Michael Trevino
13:22 | Publicado por
krlitalabeba |
Editar entrada
En esta reciente entrevista de Michael, nos habla acerca de cómo se desenvolerá su personaje en la segunda temporada, el tío Mason y sobre la desnudez?, sí, la desnudez. También nos da algunos datos interesantes acerca del linaje de los hombres lobos, así que les dejo la traducción de este interesante artículo :)
Cuando hay vampiros, los hombres lobo rara vez se quedan atrás, y "The Vampire Diaries" no es la excepción. El personaje de Treviño, Tyler, no sólo tiene algunos instintos animales, pero él está de luto por la muerte de su padre, el alcalde Lockwood. "Es sólo otra parte de su rabia interior", explica Trevino. "Él está molesto y triste de que su papá se haya ido, pero también está molesto porque es otro paso que su padre ha hecho en su contra. Su padre está muerto y nunca fue capaz de redimirse de lo cruel y estricto que fue con Tyler,"
El misterio que rodea la muerte del Alcalde Lockwood, no se pierde en los otros residentes de Mystic Falls ... especialmente en Damon. "Se preguntan todo", dice Trevino. "No estamos asumiendo que estamos entre vampiros, porque creo que la gente que está haciendo las preguntas son en realidad vampiros, para que sepan que no lo somos. Muchas preguntas se están haciendo en este momento."
Por suerte, Tyler no tendrá que experimentar solo la maldición familiar de los Lockwood. “Mi primer día en el set también fue con Taylor Kinney, que está interpretando al tío Mason”. Dice Treviño, "Él es mi padre más joven, mi hermano más a la moda". (Él también es más hot!. Sin ánimos de ofender, alcalde Lockwood. Descansa en paz.)
A pesar de lo que Tyler le hizo a Matt la temporada pasada, sí, Matt perdonó a Tyler por salir con su madre, así que no esperen que los BFF figuren en los primeros episodios de esta temporada. "Tyler va a estar inclinado más a salir con Mason, ahora que está en la ciudad", dice Trevino. "Creo que los Lockwoods vamos a mantenernos unidos en nuestra propia entidad y dejare a Matt ir a hacer lo suyo."
Tomando un papel central en la trama de la serie que es una nueva experiencia para Trevino; "Estoy mirando hacia delante en la toma de este linaje y cultura de hombres lobos", dice. "Ustedes saben, está 'Crepúsculo' y 'True Blood', que tienen sus diferencias, obviamente. Sólo quiero que seamos originales y ser nuestro propio tipo de hombres lobos, con la transformación y la visión de nuestros lobos."
Michael también nos da una primicia sobre la forma en que se expresará en Mystic Falls la eterna batalla entre vampiros y hombres lobo. "Hay diferentes reglas dentro de Mystic Falls", dice. "Los hombres Lobos tienen una pequeña ventaja sobre los vampiros durante un rato. Hay algo de lo que son capaces de hacer, que los vampiros no pueden protegerse contra ello. No son las nombras tradicionales de hombres lobo en cuanto a la forma de morir."
En la Comic-Con de la semana pasada, Trevino dijo que está "muy nervioso", sobre el énfasis de su personaje en esta temporada. Yo diré esto: no debe ser así. Si bien no puedo decirles mucho sobre las escenas que observe mientras estuve en el set, puedo prometer que ustedes no se sentirán decepcionados con el rendimiento de Trevino.
Además, incluso en caso de que la actuación de Trevino no esté a la altura (algo de lo que no hay que preocuparse), el tiene un Plan B, listo para salir. "No sé cuánta ropa va a ser apagada o encendida," él toma el pelo ", pero voy a decir que estoy preparado para estar totalmente desnudo en el programa si es necesario. Ya es oficial."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Seguidores
Nuestras Visitas
Contenido
- ¿Acaso esto es el amor?
- ¿Por qué los Cullen no ven peliculas de Disney?
- 2º Temporada
- 4º Temporada
- A través del Océano
- Alan Ball
- Alex Meraz
- Alexander Skarsgard
- Amanecer
- Amor de Verano
- anna
- Anna Paquin
- Ashley Greene
- Breaking Dawn
- Candice Accola
- Comic-Con 2010
- Concurso
- Dakota Fanning
- DaniiC♥
- Deborah Ann Woll
- Denis O'Hare
- Destino
- Eclipse
- Ella marca la diferencia
- Entrevista
- Ian Somerhalder
- Jackson Rathbone
- Joe Manganiello
- Julie Plec
- Kat Graham
- Kellan Lutz
- Kevin Williamson
- Kristen
- libros
- Los Reyes Cullen
- Mackenzie Foy
- Matt Davis
- mesaniversario
- Michael Trevino
- Nikki Reed
- Nina Dobrev
- No soy como tú
- Nominaciones
- Nunca te Olvidare
- ODIO X AMOR
- Ones-Shot
- Paul Wesley
- Peter Facinelli
- Premios Especiales
- Premios recibidos
- Promo
- Regalos
- Rob
- Siempre te Amaré
- Sinopsis
- Sorpresas de la Vida
- split
- SPOILER
- Stephen
- Stephen Moyer
- Stephenie Meyer
- Steven
- Taylor
- Teen Choice Awards
- The Gates
- The Vampire Diaries
- True Blood
- Twilight






