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- Me llamo Daneska Fals, vivo en venezuela, valencia, tengo 13 años, signo leo, cumplo en 8 de el 8 (agosto) soy muy loca y rara segun mis amigos (ojo no soy anti-social sino lo contrario) pues yo prefiero leer a ver tv, dormir en ves de salir y cosas así que no van dentro de lo comun! XD.. adoro pasar tiempo con mis amigos y familiares. estar en la compu, leer y escribir, me fascina sobremanera cuando me llega una rafaga de inspiracion (mucha de ella basada en Edward o Jake XD..) gracias por visitarme y estar un rato en mi loka compañia! =)
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martes, 21 de septiembre de 2010
Ella marca la diferencia
7:14 | Publicado por
krlitalabeba |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge
-Capitulo 13-
Ya era hora, baje las escaleras con gran lentitud, buscando serenidad en mi, cosa que era totalmente una ridiculez, estaba ansioso y nervios. Conseguí que mis pies se anclaran en el altar y a mi lado estaba Edward y el juez, un hombre regordete y mayor, quien parecía hipnotizado con los Cullen. Por primera vez me sentí encajar en el momento y en el ahora. Mire hacia las sillas donde estaban el resto de mi familia, Rosalie y Emmett aferrándose uno a otro, añorando tal vez sus propios matrimonios, una mescla de felicidad y amor, que me tranquilizaron un poco. Observe a Esme y Carlisle, este daba pequeños besos a su compañera en la palma, ellos eran los eternos novios y a la vez tan maduros para ser independientes, tal vez a eso se refería Carlisle cuando dijo que se complementaban de manera diferente a Alice y a mí.
Y ahí estaba bajando las escaleras mi hermosa Alice, parecía un ángel con aquel vestido blanco, su sonrisa deslumbro el lugar cuando llego al final de la escalera, el vestido enmarcaba su cintura y dejaba los hombros al aire, estos eran rozados por el velo largo. ¿Había visto algo más hermoso en mi vida? No, y estaba completamente seguro que nada lo iba a superar.
Carlisle tomo la mano de mi futura esposa y la acompaño hasta mí, sus ojos dorados y su sonrisa cálida me devolvió a la realidad, ella era mi realidad. Tome su mano y sentí los guantes, no podía dejar de verla.
-gracias- le susurre, sin entender en ese momento porque se escapo esa palabra de mi boca, un acto involuntario pero al pensarlo era totalmente certero, tenía tantas ganas de darle las gracias por haber aparecido en mi vida y no solo eso, tenía que agradecerle que me amara tanto como yo a ella.
El juez empezó la ceremonia pero mis ojos y mi atención están con Alice y yo no podía dejar de sonreír, pero Edward me dio un leve codazo y me despertó de la ensoñación, era el momento de entregarle el anillo para luego firmar nuestra acta de matrimonio. Con manos temblorosas tome entre mis manos los dos anillos que Edward me había entregado.
-tu marcas la diferencia Alice…-fue lo único capaz de decir, y coloque en su dedo anular los dos anillos, ella me miraba con ojos radiantes, conmovida, me incline para besarla pero el juez se aclaro la garganta y me detuve, las risas de mis familiares estallaron en el lugar, seguida por la de Alice y la mía. Alice tomo mi mano e introdujo un anillo en el dedo anular, un anillo liso sellando así nuestro compromiso ante nosotros.
-habiendo leído el acta, sobre los derechos y deberes de los conyugues, por favor firmen aquí- que lejos estaba el juez de lo que realmente era el matrimonio para mí con Alice, no era un pedazo de papel pero me dispuse a firmar, tome el bolígrafo y escribí mi nombre en el papel, Jasper Whitlock y luego Alice firmo, sentí pánico por segundos al pensar que se arrepentiría en el último momento, pero nada más ajeno a la realidad, firmo y mi cuerpo se lleno de euforia.
-con el poder del estado de Washington me otorga, los declaro marido y mujer- las palabras del juez sonaron ajenas, observe a mi Alice y la atraje junto a mí, levante el velo que cubría su rosto y la bese, nuestro primer beso de casados y de haber sido posible hubiese llorado en ese momento.
Edward se acerco a mí y me dio un abrazo energético- felicidades Jasper- dijo. Las felicitaciones siguieron por todos los Cullen y cuando por fin me acerque a mi Alice le di un beso en la mejilla- hola esposa- le dije en el oído.
-hola esposo- sonrió. Su cuerpo irradiaba felicidad.
-veo que estas feliz, aunque no tanto como yo- susurre aferrándome a su mano.
-eso ya lo veremos. Ven Edward nos tiene un regalo- y en ese momento la habitación se lleno de una dulce melodía de piano. Observe a Edward quien deslizaba sus manos en las teclas y atraje a Alice al centro de la habitación. Con una mano tome su cintura y con otra su mano.
-¿me concede una pieza esposa?-dije.
-todas las que quieras- comenzamos a bailar al compas de la canción de Edward, un regalo maravilloso debía admitir, Alice era una experta bailarina coloco su cabeza en mi pecho y susurro-gracias a ti-
La melodía termino pero Edward siguió tocando otra un tanto más movida, Emmett se nos acerco-hermano, tienes que prestarme a la novia- dijo y se dispuso a bailar con Alice, la observe reírse de algo que había dicho Emmett y fui a donde estaba Esme.
-¿quieres bailar Esme?- le ofrecí. Ella sonrió y empezamos a bailar.
-gracias Esme por ser tan buena con nosotros-vi pasar a Carlisle y a Rosalie quienes estaban dando una vuelta.
- de nada hijo. Son ustedes maravillosos, ¿Cómo no ser buena?, además se ganaron nuestro cariño- hay esta otra vez Esme con su mirada maternal.
-de todas formas debo darte las gracias, todo en esta boda es magnífico y sé que ayudaste mucho a mi Alice-
-no te preocupes Jasper, fue un placer, ahora viene una vida junto a tu esposa, pero no olvides que también junto a los Cullen- antes que pudiera seguir hablando Carlisle se nos acerco.
-¿me prestas a esta bella dama?- dijo él y empezó a bailar con Esme.
Después de unos cuantos bailes mas y observar a mi bella esposa disfrutar de nuestra boda sabía que era momento de partir, Carlisle quien abrazaba a Esme hablo ante nosotros-ya es momento que vallan a su luna de miel hijos- Emmett iba a decir algo pero Rosalie le pego en las costillas- esperamos que les gusten nuestros regalos de bodas-
-gracias por tan bella melodía Edward-dijo Alice.
-y gracias por todo lo que hicieron, por ayudarnos a preparar la boda y por sus regalos- dije.
-bueno ya, no esperen mas, vallan a su luna de miel, acá los estaremos esperando- dijo Esme. Alice me tomo de la mano y llevo hacia afuera de la casa. Un automóvil nuevo nos esperaba. Observe a los miembros de mi familia quienes nos sonreían mientras nos subíamos al automóvil, también tenía que darles las gracias, tome las llaves del auto y hice contacto, Alice se despida energéticamente por el vidrio.
Apreté el acelerador y nos introdujimos en la carretera, atrás las luces de la casa y mi familia.
-te amo Alice- me puse un poco nervioso cuando se lo dije pero lo hice, ella se recostó en mi.
-y yo te amo a ti Jasper-
-¿disfrutaste la boda?, o ¿ya la habías visto?- ente esa pregunta Alice rio, como me gustaba su risa.
-pues la verdad, vi un poco, pero no vi el anillo, o debo decir los anillos ni a donde nos dirigimos- bese su frente.
-pues, ya sabes las limitaciones que tenemos como vampiros y quería algo intimo para nuestra primera- entonces me sentí incomodo ante lo que iba a decir.
-quieres decir que quieres algo intimo para nuestra no-noche de bodas- Alice trato de hablar con naturalidad pero sabía que estaba más nerviosa que yo.
-y el automóvil es para recorrer algunas ciudades juntos, las que quieras-sonreí al sentir su cambio de ánimo, estaba feliz y sorprendida.
-ese Edward, escucho mis pensamientos ¿verdad?-dijo y deposito un beso en mi mejilla.
-si, lo mande a escuchar tus pensamientos las 24 horas del día, tú no eres la única que hace trampa- manejamos por varias horas hasta llegar al sitio donde pasaríamos nuestra primera noche juntos.
-pero Jasper- dijo Alice bajándose del automóvil- esta es la cabaña donde nos besamos por primera vez- susurro.
-lo sé cariño y la cargue hasta la parte de adentro de la cabaña.
-¿Cómo lo has conseguido?-pregunto sorprendida.
-Emmett me ayudo, debo decir que a pesar de que no está en venta, logramos que los dueños me la alquilaran por varios días-
-me encanta Jasper- y se aferro una más a mí, todavía en mis brazos la lleve hacia la habitación principal, que estaba decorada con pétalos de rosas en la cama. La deposite con sumo cuidado en la cama y la mire a los ojos.
-bienvenida esposa mía- dije- buscare tus cosas- me aleje aun cuando mi cuerpo luchaba para que me quedara con ella, sabía que tenía que darle espacio y además debía de cambiarse. Busque las maletas en el auto y fui hacia la cabaña, la luz de la luna se colaba por las ventanas, Alice ya estaba en el baño y cuando me escucho venir me hablo desde el.
-Jas, ¿me podrías traer la maleta azul pequeña?- tome la maleta indicada y ella entreabrió la puerta. Me tiro un beso desde el baño y volvió a cerrarla. ¿Estaba nervioso? O ¿ansioso? O ¿tal vez excitado? Me acosté en la cama tratando de parecer normal, aunque nada se sentía normal dentro de mí. Espere a Alice un rato, tratando de relajarme pero cuando la puerta del baño se abrió, el autocontrol se fue al piso.
La mujer que amaba estaba caminando hacia mí con escasa ropa, la diminuta y transparente ropa interior blanca se acercaba a mí, todo el cuerpo de Alice desbordaba sensualidad y el aroma más exquisito que hubiera sentido, aun más delicioso que el de la sangre, sus caderas se movían mientras caminaba y su pecho bajaba y subía, al igual que el mío. Sentí la inferior de mi cuero tensarse ante sus curvas.
¿Que iba a ser?, me pregunte por un segundo, ¿Cómo debía actuar? Y mande todo al diablo. Me camine hacia ella y la bese, nuestro beso fue nervioso al principio hasta se podría decir que inexperto pero paso a ser des bordador y apasionado, sus manos viajaron hacia mi camisa y desabotono con manos expertas. El beso se rompió, tome su mano sin dejar de mirar esos ojos dorados y la acosté en la cama, quería mirarla. Un escalofrió recorrió su cuerpo. Mis manos actuaban de manera involuntaria y sin querer rompí el brasier blanco y semi-transparente que tenia- lo siento-dije apenado pero ella solo se rio. Y entonces caí en cuenta, sus senos redondos habían escapado de la tela y me vi más que tentado en acariciarlos. Un gemido se escapo de la boca de mi esposa cuando toque la cumbre de su seno y supe que podía continuar, bese sus labios rojos y fui bajando lentamente dejando un rastro de besos en mi camino, su cuello quien dulcemente mordí, ella era mía, solamente mía. Sus labios se acercaron entonces a mi cuello y lo mordió, la ponzoña de unos segundos produjo placer, yo también era de ella. Seguí mí recorrido hasta el valle de sus senos y sabía que ya no había marcha atrás.
Con mi lengua acaricie uno de sus senos, con tanta delicadeza como me era posible, no quería asustarla, pero ella tocaba mi espalda aferrándome y rozaba sus caderas contra las mías, movimientos que me estaban dejando extasiados Seguí saboreando sus senos y el aire se lleno de mi nombre y deseo. Con mi mano libre viaje acariciando su piel y llegue al tope de sus caderas, rompí la tela que cubría su entrepierna y la mire a los ojos. Sus ojos ya no tenían ese color dorado común, en estos momentos estaban oscuros como la noche, y sabía que los mismos debían de tener el mismo color, el color del deseo. Toque su humedad intacta con suma delicadeza, mientras que se abría para mi, el calor que emanaba era delirante, explore con mi dedo mientras que Alice gemía y sus caderas bailaban para mí, me sentí incapaz de soportarlo por más tiempo, tenía que estar dentro de ella.
Arranque la ropa que quedaba de mi y la observe-eres hermosa esposa mía- su cuerpo desnudo estaba completamente a mi merced, aquel cuerpo perfecto y virginal que yo iba a poseer.
-Jasper-gimió viéndome desnudo y tan cerca de ella-ven a mí-
Bese sus labios mientras habría camino en ella, tan compacta y estrecha era mi Alice que se me hizo difícil, ella clavo sus uñas en mis hombros.
-siento mucho el dolor que te estoy causando- dije pero su cadera se acerco mas a mí, rompiendo por fin la barrera de la virginidad. La sensación que llego a cada parte de mi cuerpo casi me hace perder el control, quería que Alice disfrutara su primera vez. Aun dentro de ella comencé a moverme lentamente.
- Alice- susurre. Nuestros cuerpos estaban empezando a moverme más deprima, yo buscaba la forma de sentirla mas y mas, y con imponencia Alice se detuvo y sentó sobre mi y trajo consigo el panorama perfecto: mi esposa al compas de nuestros cuerpos moviéndose cada vez más rápido, sus senos parecían bailar para mi mientras que sus ojos cerrados y sus labios abiertos me tentaban a llegar al clímax.
Toque la cintura de mi Alice, quien de ser una mujer tímida pasó a ser toda una mujer. Mil y una sensaciones viajaban mi cuerpo pero yo quería algo mas intimo con ella, algo más que la unión de dos cuerpos. La atraje hasta mi, aun moviendo nuestras caderas y la mire a los ojos – te amo Alice- y la bese con furia y pasión, ella respondió ante mí y corto el beso.
-y yo te amo Jasper- pase mi lengua por su piel desnuda y blanca, y acaricie sus senos fue entonces cuando la embestí sin mucho cuidado pero con mucho amor. Era nuestro clímax, podía sentir nuestros cuerpos llegando al abismo y nuestros sentidos ahogados de placer, nos abrazamos aferrando las sensaciones y nuestras respiraciones empezaban a normalizarse.
Aun sin separarnos la acosté sobre mí. Ya no había palabras para este momento, ni formas de decirle cuanto la amaba, nada absolutamente nada podía expresar la felicidad plena de un momento así. La mire a los ojos y quite un mechón rebelde de su cabello. Sus ojos cambiaron del negro al dorado habitual y ni ella ni yo pronunciamos palabra alguna. Bese con fervor sus labios dulces y interrogue con la mirada si estaría dispuesta a hacer el amor conmigo otra vez, ella sonrió complacida y feliz. El haría el amor todos los días de mi vida, jamás imagine que se sentiría tan completo estar dentro de ella. Mi mujer apasionada y dulce, entre mis brazos la mujer perfecta, la mujer que amaba, la mujer que había marcado la diferencia.
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Chicas disculpen pero este es el capitulo final de la historia pensaba que habia un extra pero no :( pero bueno cada historia tiene su final y yo creo que este final es hermoso la verdad que valio la pena publicar esta historia gracias a Sorciere-Rouge por traernosla :) Y a ustedes por seguirlaaa
XOXO
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martes, 14 de septiembre de 2010
Ella marca la diferencia
10:44 | Publicado por
krlitalabeba |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge
-Capitulo 12-
Alice me atrajo así ella y he hizo que apoyara mi cabeza en sus pechos. Tocaba mi cabello con suaves caricias, estaba muy avergonzado para pronunciar palabra y no quería que Alice se alejara, quería quedarme ahí por siempre, con ella y como quien pronuncia un veredicto me miro. Sus ojos llenos de tristeza, primera vez desde que la conocía se sentía así-no puedo creer todo lo que has sufrido Jasper-
-¿te parece que soy yo el que ha sufrido?-quise gritar pero no, no a Alice. Jamás le faltaría el respeto.
-si, tu has sufrido y lo peor de todo es que tienes que perdonarte Jasper-me hablaba con toda la compasión y entendimiento que en su alma pudiera existir.
-¿Alice?, ¿Cómo crees que puedo perdonarme?, ¿escuchaste la historia?, mi historia-sentí mis manos temblar tratando de controlarme-no solo mate humanos Alice, mate a los míos y eran inocentes. Nunca tuvieron la oportunidad que tengo, de conseguir a alguien a quien querer. Soy el único culpable de que su existencia no valiera nada Alice. Soy un monstro- hablaba con calma fingida y Alice lo sabía.
-no vuelvas a decir que eres un monstro Jasper. No quiero escucharte nunca mas en toda la eternidad que eres un monstro- sus labios estaban tensos formando una línea.
-pero Alice…-dije pero me interrumpió.
-debes perdonarte, tienes que hacerlo, siempre estarás perturbado Jasper y no importa todo lo que te dé a tu vida, siempre sentirás que no lo mereces y no es verdad. Mereces perdonarte y sobretodo mereces esta oportunidad. Cambiaste Jasper- la miraba a los ojos, dudando pero queriendo creer todo lo que decía, la carga seguía siendo muy grande para borrarla de la noche a la mañana.
-cambie porque llegaste a mi vida- susurre, tocando un mechón rebelde en su mejilla.
-eso no es verdad. Tu sabias en el fondo que matar estaba mal, sabias que esa no era la mejor manera de vivir, lo sentías y aunque nadie te dio otra opción, estabas combatiendo con todo lo que habías pensado que era una realidad. Fuiste capaz de abandonar a tu creadora, al único vinculo que tenias en el todo el mundo, fuiste capaz de evitar alimentarte de humanos aun ignorando que había otra forma de subsistir. Fuiste capaz de creer en mí y de seguirme, sin titubear y decidiste que esta seria tu vida desde ahora, alimentándonos de animales. No soy yo quien cambio tu vida Jasper, tu decidiste que fuera así-puso su pequeña mano en mi pecho lleno de cicatrices-tu eres un hombre admirable y no puedo estar mas orgullosa de que estés a mi lado. Tú no tuviste a Carlisle, un guía lleno de amor y compasión como los demás, no tuviste mis visiones para saber cuál era la mejor forma de vivir. Pero a pesar de todo lo que habías vivido fuiste capaz de abandonarlo, sin saber el futuro, sin tener a alguien a tu lado diciéndote que está bien y que está mal- la mire a los ojos incapaz de poder decir algo. Estaba sorprendido, me sentí en estado de shock, sus palabras resonaban en mi cabeza mientras que el calor volvía a mí. Alice, había podido perdonarme de manera inmediata y me había comprendido mejor de lo que yo lo había hecho en toda mi existencia.
-¿deseas estar conmigo toda la eternidad?-pregunto acurrucándose en mi pecho una vez mas.
-todo lo que queda de mi existencia y más-susurre. Y sonreí, desconocía esa forma de hablar en mí. Pero decirlo me lleno de felicidad.
-entonces tienes que perdonarte Jasper. Recuerda nuestra nueva vida juntos está empezando-
-lo hare, pero dame tiempo Alice. Acabo de asesinar a un humano… todavía recuerdo el cuerpo sin vida-dije y ella me abrazo fuertemente.
-se que lo harás Jas-el aire que expulso al pronunciar las palabras me hizo cosquillas. En ese momento caí en cuenta de que mi pecho estaba desnudo pero no me molesto, la cercanía del rostro de Alice hizo que todo en mi despertara, me sentí en llamas en ese mismo instante, tenía que besarla. Tome su rostro en mis manos y la bese lentamente, mi ansiedad de sentir sus labios se calmo por unos segundos, pero necesitaba sentirla mas. Ella rodeo mi cuello con sus brazos demandando nuestra cercanía y la fricción de nuestros cuerpos me estaba volviendo loco, aparte mis labios de los de ella y bese lentamente su cuello tratando de volver nuevamente en si, pero el aroma del cuello de Alice solo hizo que me pusiera peor. Era excitante pasar mis labios por su delicado cuello, aspirando el aroma de su piel. Involuntariamente empecé a desabotonar su camisa blanca lentamente, y cuando la parte superior de su cuerpo quedo sin la prenda me quede boquiabierto, todo mi cuerpo estallaba, tenía un brasier azul y sus senos bajan y subían a causa de su innecesaria respiración agitada. No podía dejar de mirarla.
-eres lo mas bello que he visto-se me escapo. La bese con dulzura mientras ella me aferraba cada vez más a su cuerpo. Y en el momento en que sentí sus senos presionando mi pecho, gemí. La tome entre mis brazos y la acosté en el sofá, quería tocar la perfección de su cuerpo, ver mas allá del sostén, de la falda que tenía todavía puesta, respire tratando de controlarme, pero todo era inútil. Al parecer Alice percibió mi alto porque sus delicadas manos buscaron el botón de mi pantalón desabrochándolo y todo mi cuerpo vibro. Estaba haciendo todo lo posible para no quitarle lo que quedaba de ropa y hacerla mía, esto era una verdadera tortura.
Acaricie su cintura dirigiéndome al valle de sus senos y pude ver el cuerpo de Alice estremecerse ante mi tacto-Jasper…-musito Alice sensualmente provocando nuevamente descargas en mi.
-Alice si pronuncias mi nombre tan sensualmente no podre esperar hasta la noche de bodas- susurre cerca de su oído y acariciando su rostro dulcemente.
-tal vez no sea necesario esperar-me dijo tímidamente mientras sus ojos brillaban de manera hipnotizan te.
-Alice, escucha- mi garganta se secaba y a pesar de su vergüenza hice que me mirara a los ojos- son muchas las ansias que tengo de sentirte, de besar cada rincón de tu cuerpo, de sentir que eres mía y que yo tuyo, de querer sentirme dentro de ti, no te imaginas lo difícil que es para mí que mi cuerpo no reaccione a tu sonrisa, que no despierte ante tu cercanía, a toda tu sensualidad y a la perfección de tu cuerpo. Alice mírame por favor- dije ante el titubeo de su mirada-te deseo de una manera que me es difícil de controlar pero te quiero y te respetaré. Yo podre controlarme, y seré todo un caballero ante ti. Disculpa si mi cuerpo te ha presionado, si yo te he presionado para que estemos juntos. Si, no lo puedo evitar, pero te respetare, disculpa pero tus besos me vuelven loco- la bese lentamente- tu piel me hipnotiza- mis dedos se deslizaban por su hombro y pude ver como sus ojos se cerraban, disfrutando del tacto.
-¿piensas que no quiero estar contigo Jasper?-dijo ella.
-no quise decir eso, Alice, es que no quiero presionarte-dije incomodo.
-tu no me presionas, siente mi cuerpo como reacciona ante ti-tomo mi mano y beso la palma, me quede inmóvil y muy sorprendido- siénteme Jasper. Yo no tengo miedo de ser tuya-
-alic..-trate de hablar pero ella puso su dedo índice en mi boca para que guardara silencio.
-tengo miedo de no ser suficiente mujer para ti-hablo de la manera mas dulce y virginal que había visto en mi vida, me conmovió una vez mas.
-Alice, ¿es que no ves lo que produces en mí?, tú eres toda una mujer. No puedo luchar contra tu sensualidad, no sabes todo lo que hago para respetarte. Y debo admitir que nunca me había sentido tan atraído por cómo me siento por ti. Eres la mujer más sexy que he visto en mi vida. Tus labios rojos me tienen embobado, todos y cada uno de tus detalles son perfectos. Pero Alice, ¿es realmente lo que quieres?, ¿quieres que nos entreguemos hoy? Respetare tu decisión, aun si es antes o después de la boda. Pero quiero decir que contigo quiero hacer todo como es debido, pero sobre todo Alice, quiero hacerte feliz- su brillante sonrisa apareció de nuevo en su rostro, pude haberme quedado mirándola por siempre.
-tienes razón Jas, haremos todo como es debido- dijo dándome un pequeño beso en los labios.
-hablando de la boda Alice, necesito pedirte algo-
-claro dime Jas-
-¿podrías no ver el anillo con tu capacidad?, es que quiero sorprenderte y es bastante difícil- Alice y yo nos reímos.
-si Jas, claro, tratare de hacer mi mayor esfuerzo-
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Lo había conseguido todo, el anillo, el viaje, la sorpresa, a la mujer de mis sueños con quien me casaría en la próxima hora y una familia, estaba totalmente nervioso y hacia un esfuerzo extra para no expandir el aura a los demás.
Estaba en la sala, donde ya no quedaba rastro de lo que era, debía admitir que habían hecho un excelente trabajo con la decoración: habían quitado los muebles y los sofás y los habían remplazado por una alfombra roja en el piso que llegaba al altar, todo el camino estaba alumbrado por pequeñas velas y rosas rojas, las pocas sillas que habían estaban decoradas con un lazo rojo y el altar estaba en la esquina de la habitación, una pequeña mesa blanca, detrás de ellas miles de velas. Todo parecía irreal, bajo la luz tenue de las velas y más porque dentro de poco iba a casarme con Alice, con mi Alice.
Camine nervioso cuando vi a Carlisle entrando a la habitación.
-valla, este lugar quedo perfecto- dijo Carlisle admirando la decoración.
-si…-
-vamos Jasper, disfruta tu boda, no estés nervioso. El juez está por llegar-dijo dándome unas palmadas en la espalda.
-si, tienes razón Carlisle, es que no lo puedo evitar-mi garganta se secaba-¿algún consejo para el matrimonio?-
-mmm…pues debo decir que el matrimonio se trabaja todos los días, pero estoy seguro que ya lo sabes- dudo un momento y luego continuo- ¿puedo hacer una observación en vez de un consejo?- espero que afirmara con la cabeza y luego continuo- Alice y tu son tan íntimos, se complementan de una forma muy diferente a como somos Esme y yo. Tú eres la mitad de Alice y Alice es tu mitad, tienen un mundo aparte del nuestro sin necesidad de aislarse. No había visto jamás una pareja así, ustedes se comunican con las miradas, con roses con sonrisas y parecieran que tuvieran un siglo conociéndose. No necesitan demostrar su amor a cada momento y eso me parece una de las cualidades más especiales de ustedes como pareja, el entendimiento y protección que se dan. Y su felicidad es completa hijo. Y aunque no tuve la oportunidad de conocerlos antes de que se enamoraran, puedo determinar sin miedo a equivocarme que su mundo no seria el mismo si faltara el otro- sonreí, las palabras de Carlisle describieron a la perfección como veía mi relación con Alice, era verdad, Alice y yo éramos la mitad de cada uno.
-gracias Carlisle-y le estreche la mano- Tu y tu familia han sido mas que generosos con nosotros. Es un placer y un honor pertenecer a los Cullen-
-vamos hijo no hay nada que agradecer- sonrió y en ese momento tocaron el timbre, debía ser el juez. Di un último vistazo a la sala donde en pocos minutos me casaría con Alice, solo podía ser obra de ella, cada detalle cada adorno me recordaban a ella, a sus labios rojos, a su delicadeza, a la perfección de su belleza, si… estaba muy enamorado.
Camine hacia la habitación de Edward donde me había cambio de ropa, me mire al espejo. Emmett y Edward habían hecho un excelente trabajo conmigo, un traje negro con una sencilla camisa blanca, con cortes clásicos y sin corbata me hacían sentir cómodo, mi cabello rubio un poco mas ordenado de lo normal, claro, había sido a petición de Esme, sonríe ante la idea de que todos habían ayudado con la boda.
Gracias a Emmett y Edward había conseguido un anillo de oro blanco con un diamante grande en él y otro anillo sencillo y liso que encajaba a la perfección con él mas grande, eran diferentes pero a pesar de eso de una extraña manera se complementaban al igual que Alice y yo, ella siempre seria mi diamante y yo seria siempre su mitad.
Tocaron la puerta y salí de mis pensamientos- adelante-dije pero me quede pasmado al ver que era Rosalie quien se asomaba por detrás la puerta. Todo su cuerpo estaba tenso, ya estaba vestida y maquillada para la boda.
-¿puedo hablar contigo?-
-si adelante Rosalie- permanecí parado observando el duelo que tenia Rosalie en estos momentos para aclarar sus ideas, realmente le estaba costando mucho hablar conmigo.
-Jasper-Empezó- hay muchas cosas en las cuales no concuerdo contigo, realmente somos muy distintos, pero a pesar de todo eso, quiero decirte que estoy feliz de tu unión con Alice- hizo una pausa mientras tomaba una bocada de aire-Alice, en poco tiempo ha aprendido a ganarse el cariño de todos y quiero pedirte que la hagas muy feliz, Jasper, por favor-
-gracias Rosalie por tus deseos-dije tratando de salir de mi asombro, yo sabía que detrás de esas palabras frías lo que realmente estaba diciendo era que por fin me aceptaba en su familia. Evite sonreír para no ponerla nerviosa- y todos los días hare muy feliz a Alice, eso te lo prometo-
-se que lo harás, puedo ver en ti, la misma mirada que tengo cuando veo a Emmett, ellos nos hacen sentir vivos- susurro y bajo la cabeza.
-después de todos no somos tan diferentes Rosalie. Gracias de verdad por ayudarla con los preparativos de la boda y por preocuparte por mi Alice- asintió. Sabía que no había nada más que hablar entre nosotros. Salió de la habitación dejando un aura de paz consigo misma. Otro motivo por el cual este iba a ser el día más importante de mi vida.
Pase mi mano por mi cabello caminando con ansiedad, solo faltaban minutos que se hacían eternos, aun para un vampiro. Estaba repasando cada detalle de mi vida con Alice, desde la primera vez que la vi, todo había sido tan maravillosamente rápido y ahora el principio de una nueva vida. Como había cambiado desde que apareció esa tarde lluviosa. No había tenido la oportunidad de decirle en las dos últimas semanas que la amaba, a causa de los preparativos, las extenuantes visitas a la cuidad, las constantes cacerías para que me acostumbrara mas rápido a la dieta de sangre de animales y el poco tiempo que nos veíamos. La última vez que pudimos estar solos fue aquella noche, donde le hable de mi pasado, donde por segunda vez Alice me había salvado de mi mismo. Ya estaba anocheciendo, el crepúsculo llegaba a su fin.
Sentí a Edward caminar hacia mi y la música pre-nupcial a invadir la casa. La voz de Edward sonó detrás de la puerta- Es hora Jasper-
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Bueno chicas aqui esta otro capitulo más de esta linda historia :) y la verdad que me encnata como ustedes ver este punto de vista d eesta dos pareja ♥ son tan tiernass..
Y le tengo malas noticias ya solo faltan 2 capitulos más para que termine :(.. Bueno espero que hallan disfrutado el capitulo
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martes, 7 de septiembre de 2010
Ella marca la diferencia
9:52 | Publicado por
krlitalabeba |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge
Capitulo 11
Sabia que había momentos en que las miradas hablaban mejor que las palabras pero ese momento necesitaba ardientemente su respuesta. Sus ojos brillaban y pude ver como un escalofrió recorrió su cuerpo ante el silencio. Sus labios cerrados y rojos, se me hizo demasiado tentador seguir viéndolos pero conforme pasaban los segundos empezó la intranquilidad.
-pensé que ya era momento de decirte lo que siento-susurre-
-yo te quiero- sus palabras eran suaves y tranquilas pero su sonrisa era radiante, nunca imagine que las palabras llenaran tanto como esas. La abrace y la apreté junto a mí. Una increíble felicidad creció en mi interior como fuego expandiéndose desde el centro de mi pecho hasta mis extremidades. No sabía que se sentía ser querido tal y como era. Mire una vez más esos ojos dorados tan llenos de vida y la tome por la mano y deposite un beso en ella.
-creo que ya es hora de contarte todo mi pasado y esta será nuestra gran prueba- mire al piso esperando reacción pero ella solo se sentó en mis piernas con ojos tranquilos, acomodo su cabeza a mi regazo esperando el comienzo de la historia.
Me sentí cayendo desde una gran altura. Acababa de decirle por primera vez que la quería aunque sabía que la expresión se había quedado pequeña para mis sentimientos hacia esta mujer tan maravillosa y lo mejor de todo es que ella también lo había hecho, me había sentido vivo con una sola oración, pero ahora estaba cayendo y no solo eso me sentía a punto de ser arrastrado hacia mucho mas profundo. Iba a contarle toda la verdad y sabía que era el momento preciso, el miedo quería dominarme una vez más pero sabía que debía hacerlo, era el momento justo y exacto.
-entenderé si después de esto quieres cancelar…-empecé a decir pero corto mis palabras depositando su delgado y pequeño dedo en mis labios, cerré mis ojos el tacto de su piel con mis labios parecía haberme hecho olvidar lo que estaba a punto de hacer.
-no iré a ninguna parte-me dijo de manera muy seria, esta era mi Alice toda una mujer decidida.
-no sé por dónde comenzar sin sentirme avergonzado- le susurre mas que para ella para mí. Las imágenes se movían como un tornado hasta que una se quedo fija en mi mente. Los ojos rojos de María me estaban arrastrando de nuevo… si sabía que la historia debía de empezar con ella.
-mi vida como humano fue tan fugas y simple como cualquier otra, vivía en Houston con mi padre, un hombre justo y muy educado-mis recuerdos de humano se veían opacados por un velo translucido y aun buscando la imagen de mi padre en mi cabeza se me hacía imposible recordar algo mas, pero sentía el recuerdo de su cariño hacia mí, sonreí , tenía tiempo sin pensar en mi vida como humano, tan básica y sencilla- en 1861 cuando tenía 17 años me uní al ejercito confederado, apoyado por mi padre, por supuesto que debía tener 20 años para ingresar pero mentí, tenía tantas ganas de comerme el mundo que la edad no me iba a detener- Alice observaba emocionada.
-mi brillante carrera militar fue corta pero por mi carisma había logrado ascender en rango rápidamente, mi padre rebozaba de orgullo, su único hijo era el Mayor mas joven de todo Texas que había participado en el pequeño encuentro de la batalla de Galveton y ni siquiera sabían que era mucho mas joven. La última vez que vi a mi padre fue cuando le dije que iba a partir a evacuar a los civiles, me dio un abrazo y me fui, su sonrisa me dio confianza. Ahora que lo pienso nunca había vuelto a ver una sonrisa que llenara tanto como esa hasta que te conocí- mi garganta se empezó a secar porque ya sabía lo que se avecinaba en mi historia y el velo de mis recuerdos se disolvió, recordaba perfectamente esa noche- después de asegurarme de que los civiles estaban a salvo galope de vuelta a Galventon, pero fue ahí donde todo sucedió- me estremecí y cerré los ojos, no quería ver a Alice a partir de aquí, me negué también la posibilidad de sentir sus emociones, fuera lo que fuera a pasar lo averiguaría al final- me encontré con tres mujeres a kilometro y medio de la cuidad, fui inmediatamente a ofrecerle mi ayuda, pues pensé que se habían quedado atrás la evacuación pero en el momento que las vi me quede petrificado, eran las tres damas mas hermosas que había visto en mi vida, pero su tez era tan blanca, pálida y perfectas que aun la de cabello negro que claramente era mexicana reflejaba una piel de porcelana. Mi mente trabajaba a millón por segundo. No, me dije, ellas no se habían extraviado del grupo, nunca hubiese olvidado a damas así, sabía que nadie podría hacerlo jamás.
-y entonces empezó el juego para ellas. "Se ha quedado sin habla" dijo la de cabellera rubia con voz de campanas en el viento, la segunda con cara de ángel me observo y aspiro mi aroma pero solo dijo "embriagador" pero fue la mas menuda la que me aferró por el brazo y hablo con intenciones de cortar a la rubia con cara de ángel "céntrate Netti" le dijo y supe desde ese momento que María, la morena, que tenia mas autoridad que las otras dos. "es bien parecido, joven, fuerte, un oficial…y hay algo mas… ¿lo sienten?...es persuasivo" María hablaba como si no importara que escuchara mas tarde entendería la razón-
-Después de un pequeño conflicto con Netti, María se concentro. Mi instinto me decía que estaba en extremo peligro, el vello de la nuca se me erizo. Cuando las damas rubias se alejaron me dieron la impresión que volaban con gracia hacia la cuidad. Llegue a pensar que eran fantasmas a pesar de mi incredibilidad hacia esos mitos. Después de preguntar mi nombre me convirtió… tan horrible y doloroso como imagino que te sucedió a ti, pero el infierno para mí apenas comenzaba. Fue esta mujer, María la que me arrastro hasta más no poder. Una mujer despidida, llena de ganas de vengarse y odio hacia cualquier ser viviente la que me entreno, me formo, yo solo hacia lo que ella decía, consumido por la sed hacia cualquier cosa con tal de sus recompensas, devoraba a los humanos como si nada, mientras que sufría al sentir sus emociones, negué por mucho tiempo que era un monstruo. María decía que teníamos que alimentarnos, que era parte natural del ciclo pero fue después de dejar de ser neófito cuando las cosas se complicaron para mí- me levante la camisa que tenía en esos momentos dejando mi cuerpo lleno de cicatrices, aun tenía los ojos cerrados, negándome a observa a Alice, el pudor invadió mi cuerpo pero me aferre a mostrar todas y cada una de las marcas. Alice deposito un beso en mi pecho, entendí que quería que continuara con mi historia.
-mi don y mi propia naturaleza como Mayor hacia que tuviéramos un pequeño ejército, María se encariño demasiado conmigo, confiaba en mí, pero ella deseaba algo mas que mis dotes como Mayor de su ejército de neófitos. Me deseaba a mí, podía sentir claramente sus ojos, sus emociones cambiaban cuando estaba presente, en ese momento no me importaba, solo tenía sed y ganas de arrasar en las batallas que venían, entrenando a mis hermanos. María cada ves era mas insistente hacia sus deseos, me hablo que quería un compañero y que sabía que yo podría satisfacerla, pero no. Nunca mire a María con esos ojos y eso hacía que a pesar de cumplir mi labor excelentemente creciera cierto resentimiento-
-yo maneja a los neófitos a mi parecer, no me importaban, había perdido el respeto hacia la vida, tal y como María me había enseñado hacerlo, no me importaba nada mas, eran títeres, eran peones sin mucho significado y cuando pasaba…-se me hizo un nudo en la garganta, tome aire para darme fuerzas y continúe a pesar de que escuchaba mi voz quebrarse- el año y dejaban de ser neófitos los liquidaba, sin emoción, sin preocupación, sin sensibilidad- pude ver en mi mente los rostros de los neófitos que había asesinado, sin opción alguna, sin poder defenderse de mí. En ese momento no entendía el daño que hacia pero ahora todos esos rostros pesaban toneladas en mis hombros. Yo no me perdonaba.
Peter me estaba ayudando con la purga esa noche pero se encontraba muy agitado cuando trajimos a Charlotte me di cuenta de sus sentimientos hacia ella, le grito que escapara y el la siguió. Sabía que podía haberlos atrapado y matado a los dos pero me molestaba la idea matar a Peter, pero aun mas me perturbaba ese sentimiento presente en Peter hacia Charlotte, me pregunte incontables veces que demonios era eso. Un sentimiento tan grande para arriesgar su propia existencia por otra persona. Después de cinco años de mucho pensar, una gran desmotivación y de sobretodo entender que por culpa de mis continuos rechazos María planeaba liquidarme, así que ya estaba armando todo un plan para eliminar a la única maestra que había conocido. Pero Peter regreso y con pocas palabras me explico que habían otras formas de vivir, sin matar a nadie y sin luchas, imagina el alivio que sentí por no tener que matar a nadie mas en mi existencia pero como creció el odio hacia María por nunca habernos dado otra opción- sentí mi rostro arrugarse por tan solo recordar ese sentimiento, odio- Entendí que solo había sido usado, se me había negado otras opciones, me había convertido en los títeres y peones que tanto había matado- respire, y debía recordar que aquello ya habia pasado pero la ola de dolor después de contar todo eso seguía presente en mi cuerpo, como si mutilaba cada centímetro de piel pero debía de continuar.
-acompañe a Peter y a Charlotte, ya no habían guerras, no estaba María, no habían neófitos que asesinar pero yo solo seguía cayendo en depresión, fue Peter quien se dio cuenta de esta situación. Yo empeoraba cada vez que casaba- palabra tras palabra sentía como me encerraba en una habitación que cada vez se hacía mas pequeña- fue ahí cuando comprendí que habia perdido todo lo que me quedaba de humano, entendí hay que era ese gran monstro que detestaba, me habia convertido en María, revivía en cada una de mis cacerías mis propias emociones pero también las de mis victimas, era Jasper pero también era María, era el asesino y el asesinado. Podía ver a los humanos eclipsados por mi belleza pero un momento después el miedo y dolor que producía. Me aleje de Peter y de Charlotte. Sabía que debía dejar de alimentarme de humanos, pero el solo pensarlo me resultaba imposible, inconcebible. Habia perdido toda esperanza… y cuando ya no habia nada por lo cual vivir, resignado a una existencia vacía decidí ir a Filadelfia-
Intente abrir los ojos pero el pánico se apodero de mi, Alice me observaba inmóvil- esa es mi historia, tienes todo el derecho de alejarte de mí. Sé que soy todo un monstruo.
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Buenoo chicas aqui les dejoo otro capitulo de esta hermosa historiaaa me siento feliz que ah muchas les guste porque la verdad me encantan estas dos parejas Jaz es tann tierno... GRACIAS POR AL APOYOOO
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miércoles, 1 de septiembre de 2010
Ella marca la diferencia
11:38 | Publicado por
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge
Capitulo 10
El aroma dulce bailaba para mi, me embriagaba, me endulzaba, mis ojos se agudizaron por el desespero, la necesitaba, ardía mi garganta, no solo ardía también mi voluntad, la imagen de Alice se volvió pequeña ante tan seductora situación. Alice…su nombre resonaba en un eco apagando mi fuerza de voluntad. Solo un poco, nada más un poco me dije, solo necesitaba probarla.
La calle debía de estar a oscuras, pero no necesitaba luz para conseguir a mi presa, mi alimento, olfatee como hace tanto que no hacía y hasta se me olvido caminar como humano, fui buscando hasta que lo encontré. Parecía que mi vacio corazón daba vuelcos y ahí a solo tres pasos estaba mi víctima, mi presa, mi sangre. Mi mirada se agudizo, una pequeña cortada en el brazo hizo de aquel hombre produjera semejante olor, percibí que estaba bajo los efectos del alcohol pero no hizo que eso afectara su aroma, las gotas de sangre bajaban a su antebrazo seduciéndome. Me aferre lo mas que pude a su cuello, era tan suave, tan caliente, tan delicioso, me sentía como respiraba de nuevo. Su sangre bajaba eliminando el ardor en mi garganta. Sus emociones se filtraban con las mías, tome y tome, sentí sorpresa, angustia y después el vacio demasiado inquietante, ya no había sangre en su cuerpo. Que había hecho…
El cuerpo inerte del hombre yacía bajo mis pies, por supuesto que físicamente me sentía totalmente fuerte y renovada pero realmente estaba destrozado. Observe aquel hombre incapaz de haberse defendido, sus ojos huecos y sin vida me miraban, otra víctima de mi incapacidad por controlarme. ¿Quién era aquel hombre?, maldije en lo bajo. Seguro tenía todo una vida por delante y yo simplemente se la arrebate. Y Alice…ya debía de saberlo para estos momentos, un dolor casi físico me perforo el pecho, no controle mis emociones y se juntaron como un torbellino, angustia, rabia, decepción, tristeza, dolor, odio… no sabía que sentía. Apreté mis puños contra mi estomago. Me empecé a odiar nuevamente, las luces de la cuidad se veían ahora pagadas, cai arrodillado en el cuerpo del desconocido, robe todo lo que tenía en su futuro y seguro que estropeé el mío con Alice y los Cullen.
Las palabras de Edward y Emmett sonaban lejos y tuve las ansias incontrolables de correr, si tan solo hubiese podido llorar, pero no, los vampiros no lloramos, si tan solo no me hubiese creído tan capaz de soportarlo, ¿Qué estaba pensando? Iluso.
Edward me levanto mientras que Emmett tomo el cuerpo y se alejo por el callejón oscuro.
-vamos Jasper, yo comprendo- por fin volvía a tener audio. Pero seguían distantes. Lo había arruinado todo- no Jasper, esto ya ha pasado, Carlisle sabrá que hacer- ven llamaremos, quédate en el auto Jasper-
Me subí ausente, con la imagen de ese hombre grabado en mi ojos, con su sangre en mi cuerpo, después de haber llamado a Carlisle desde el teléfono del Casino, Edward y Emmett subieron conmigo al auto. Y solo yo corte el silencio-¿y el cuerpo?-
-Carlisle se encargara de todo Jasper , llegando allá te lo explicaremos-dijo Edward mirando la ventana.
-¿y Alice?- mi voz se rompió al pronunciar su nombre.
-te está esperando Jasper- el silencio era doloroso al menos para mí, pero no para ellos, era de total comprensión, no era vergüenza lo que sentían, era compasión.
Las luces del camino se movían en un tiempo indescriptible, no quise saber a qué velocidad íbamos, tal vez muy rápido tal vez muy lento. El dolor en mi estomago se incremento cuando empecé a reconocer el camino a la casa, solo hace dos horas que había llamado esa casa un nuevo hogar y seguro ahora perdería todo.
Emmett estaciono el auto y bajo dedicándome una mirada tranquilizadora. Edward solo movio sus labios diciendo que todo iba a estar bien. Sus palabras no me hicieron sentir mejor.
Baje del auto y la vi, me pequeña Alice, su rostro lleno de preocupación, corrió a abrazarme y el dolor se incremento, ¿Cómo había podido defraudarla?- la abrace fuertemente, no quería soltarla, sentía que la perdía, que la perdería. Me tomo de la mano fuertemente y vi a Carlisle y a Esme.
-entra hijo-me dijo Carlisle.
-si señor- aunque sus palabras no sonaron como una orden fue lo único que salió de mi. Vergüenza solo una condición me habían pedido para permanecer hay y ya la había roto. Nos sentamos en la sala, aun cuando no había necesidad, Rosalie estaba al inicio de las escaleras, no necesite sentir sus emociones su mirada indicaba repugnancia. Alice seguía a mi lado, muy cerca, sentí un segundo de alivio cuando pude sentir su aroma pero la agonía se apodero cuando recordé lo que había pasado.
-Jasper, ya Alice nos conto lo que paso-empezó Carlisle con ese tono paternal- aunque cuando lo vio fue demasiado tarde- baje la cabeza. Sentía las miradas de los demás en mi nuca.
-¿y el cuerpo?-fue lo único que salió de mi boca.
-tuvimos que-el rostro de Carlisle se torció-hacer parecer que fue un animal quien dio muerte al hombre. Ya nos encargamos de todo-quise decir lo siento, pero me parecía que las palabras quedaban pocas para lo ocurrido.
-no te sientas así Jasper-dijo Edward desde un rincón- a todos nos ha pasado-
-a casi todos querrás decir-por fin Rosalie se digno a hablar.
-pero ese no es el punto Rosalie, es muy difícil luchar contra el olor de la sangre, Jasper apenas acaba de cambiar su dieta, debemos ser pacientes y comprender-dijo Carlisle.
-también fue culpa nuestra-intervino Emmett con un tono muy serio que no era propio de el- no debimos haberte dejado solo-
-no Emmett, yo tengo toda la culpa, fui un incrédulo al pensar que me controlaría, ni siquiera deberían de estar hablando conmigo-
-Jasper todos hemos pasado por esto y sabemos cómo te sientes, no es la primera vez, compartimos la misma debilidad y también somos parte de la misma familia, por favor no hables así- hace tanto tiempo que no escuchaba una voz tan maternal como la de Esme.
-Jasper, tomaremos nuevas medidas cuando vayas al pueblo y yo estaré vigilando tu futuro para ver si estarás expuesto-dijo Alice.
Toda esa comprensión me hizo sentir peor, aunque no estaba seguro de que sentir al respecto. Débil, sí, yo me sentía débil.
-siempre que quieras quedarte hijo eres bienvenido, por favor recuerda que esta es tu familia y que todos hemos pasado por esto- Carlisle me toco el hombro y se fue con Esme hacia lo que yo creía era arreglar todo el desastre que había causado pero no podía dejar que solucionara mis errores.
- Carlisle, quisiera poder ayudar con algo, esto lo cause yo y siento que tengo al menos la responsabilidad de contribuir-dije en un susurro de hilo
- Jasper estoy seguro que deseas ayudar, pero por ahora es mejor que valla yo solo, o si no podría ser sospechoso, iré a hablar con el forense y Esme te mantendrá informado si deseas-
-entiendo. Muchas gracias Carlisle y Esme, no saben cuánto siento todo esto- me disculpe y al decir eso me dedicaron una mirada de total comprensión pero mi carga seguía siendo muy grande para ignorarla. Después Emmett y Rosalie abandonaron la sala hacia el bosque, seguro tendrían demasiado que hablar.
-Jasper se cómo te sientes, todos nos hemos sentido asi, pero entiende que cuentas con nuestro apoyo-Edward también se fue hacia su habitación. Alice me aferraba a su brazo no había dejado de mirarme desde que llegue.
-ven, vamos hablar- subimos hacia nuestro cuarto, tenía la ventana abierta y una suave brisa la hacía parecer casi mágica. Me abrazo fuertemente e hizo que me acostara con ella en el sofá-vi todo cuando era demasiado tarde Jasper. Sé que fue repentino-
-Alice, yo … lo siento, no quería defraudarte-mi voz se corto por el dolor.
-yo lo sé Jas, pero no me has defraudado-
-¿Alice?, ¿Cómo puedes decir eso?, lo único que me dijeron que no hiciera y lo hice en mi primera salida-
-deja de torturarte Jas-de haber podido llorar lo hubiese hecho en ese momento-no es tu culpa. Yo vengo, aparezco en tu vida y te pido algo que siempre has hecho, nuestra única debilidad. Yo tuve mucho tiempo para asimilarlo pero tu no. Es mi culpa Jasper…-la abrace fuertemente.
-nunca vuelvas a decir eso Alice, tú no tienes la culpa de nada, ni de mi debilidad y mi falta de control, tu lo único que has hecho es darme paz-
-pero sigue siendo mi culpa-
-no Alice, no hables así, me duele más que digas eso que todo lo que ha pasado-
-Jas, por favor vamos a olvidar esto, prometo estar contigo siempre que nos expongamos a los humanos. Y he visto en tu futuro que lo harás muy bien- ¿sería eso verdad? O me lo decía para hacerme sentir mejor- es en serio Jas- y entonces le creí.
-si estoy contigo estoy seguro que podre controlarme más-le dije acariciando su delicada mano.
-lo sé Jas. Dime qué puedo hacer para que dejemos esto atrás-me susurro en el oído y eso hizo que todo se borrara en un segundo.
-pero es que… Alice, me siento impotente, todos parecen manejarlo demasiado bien y yo no. Quiero tener autocontrol-llene mis pulmones de aire- quiero dejar de ser un monstro-
-¿es que acaso no lo ves Jas?, tú no eres un monstro, eres la persona a quien espere por tanto tiempo. Sinceramente Jas, vamos mírame por favor- y levante la mirada hacia esos ojos dorados que tanto me fascinaban- tendremos épocas difíciles y otras maravillosas, lo importante es que superemos todo, contamos con los Cullen y pudiste observar que todos te apoyan-
-no Rosalie y creo que es la única sensata- dije con amargura.
-tú y Rosalie tardaran un tiempo en llevarse bien pero al final lo harán- me dijo sonriendo- es solo que ve las cosas desde un punto de vista diferente-
-entiendo…-y sin previo aviso me beso con ese ímpetu que la caracterizaba, mi cerebro se apago, no habían rastros de lo que había pasado, se fue alejando de mi conciencia pero estaba seguro que volvería a torturarme más tarde. Le devolví el beso con la misma energía pero muy delicadamente. Aferro sus brazos hacia mí y me acorralo entre la pared y su cuerpo, su mirada tierna me indicaba que quería que me sintiera mejor y lo estaba logrando.
-¿realmente te merezco Alice?-susurre.
-más de lo que tú crees-y me beso como si no existiera mañana, sus manos iban y venían por mi cuerpo y la sorpresa se apodero de mi, sabía que la línea del control se rompería en cualquier momento, rompí el beso inconscientemente y la mire a los ojos.
-te quiero- se me escapo.
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Bueno chicas disculpen por publicar hoy y no ayer es que estuve ocupada todavia Danii sigue enferma asi que de neuvo le traigo el capitulo y diosss tan bella la historiaaaa no puedo con ellos dos y su amor tan lindo... Espero que les guste muchooo ♥
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jueves, 26 de agosto de 2010
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge
Capitulo 9
Con que esto es estar enamorado...pensaba tontamente, incapaz de poder parar un segundo a pensar en otra cosa que no sea Alice, enamorado…la palabra resonaba en mi cabeza incapaz de que ese eco finalizara, debiera estarlo, si no estaba enamorado de Alice no imaginaba poder sentir algo tan fuerte. Era como adrenalina corriendo en mis vacías venas, era ver el mundo desde otro punto, increíble, era como si por fin después de casi un siglo estuviera respirando. Sabia por algunas historia que María me conto que cuando los vampiros se enamoran es para siempre, no como en los humanos que suele ser un sentimiento pasajero mesclado por la sensualidad y acabado por la lujuria y olvido. Por primera vez pensé en que ser vampiro era algo maravilloso, nunca moriría, nunca podría acabarse ese sentimiento por Alice, no existía miedo a nada y María… María simplemente se estaba alejando como un mal sueño.
Íbamos en carro, camino al centro de la cuidad yo en la parte de atrás mientras que Edward y Emmett hablaban quien sabe de que, no importaba. Salimos de esa selva verde que crecía incontrolablemente, a pesar de que era temprano el sol estaba escondido, aun no llovía pero sabía que sucedería.
-vamos tortolo despierta, así que Alice te tiene así- era Emmett con su tono alegre.
Sonreí apenado-si, es que puedo decir no me había sentido así-
-si… lo mismo me pasa a mí, Rosalie…uff… ya sabes-hizo un gesto de forma insinuante pero al final fue la reacción de incomodidad de Edward la que me mostro a que se refería Emmett. Emmett me miro un tanto dudoso por mi silencio, no podía confesar que no había tenido intimidad con Alice aparte de eso, si hubiese sido así no se lo hubiese dicho de todas formas.
-exactamente Jasper- sonrio Edward a mi pensamiento- Solo Emmett acostumbra hablar y PENSAR abiertamente de su intimidad-
-hay vamos chicos, es muy normal, y no puedo creer Jasper que no allá pasado nada con Alice, pero esas miraditas…-
Debí haberme enojado, pero ese era Emmett sin ánimos de ofender, simplemente estaba siendo él, hasta me dio un poco de risa su ocurrencia, ¿seria tan obvio?. Edward y Emmett siguieron hablando, sus risas y bromas seguían en el aire, mientras yo planeaba y rebuscaba alguna manera original de sorprender a Alice, que difícil se me iba hacer, quería regalarle algo con mi esfuerzo, aunque sabía que tenía que esforzarme tanto para conseguir las cosas que quería, ese era otro punto a favor de ser vampiro, podría darle todo lo que Alice quisiera. Conseguir el dinero no se me iba hacer problema, siempre que necesitaba algo de dinero, ya sea para aparentar o para conseguir algo de ropa iba algún casino cercano y apostaba. Simplemente bastaba con percibir las emociones de mis rivales en la mesa de cartas. Y todo listo… sabría cuando podía apostar y cuando engañarlos con falsas esperanzas. Bueno eso ya era la primera parte del plan. Me imagine que estaría viendo Alice en mi futuro en este momento…
-¿Aquí en la cuidad hay algún Casino?-
-¿te gustan las apuestas?- pregunto Emmett entusiasmado.
-pues, si. Soy bastante bueno-
-ja. Por fin un compañero con quien apostar. Hoy después de comprar las cosas necesarias para la boda, deberíamos de ir al Casino que está en la cuidad próxima. ¿Tu qué opinas Jasper?, así vemos que tan bueno eres- su sonrisa de niño me entusiasmo.
-realmente me gustaría, además acabo de pensar que con el dinero que gane le comprare una sorpresa a Alice-
-¿y como estas tan seguro que ganaras?-me reto Emmett pero su sonrisa juguetona no mostraba ninguna amenaza.
Me reí- bueno entonces veremos Emmett que tal te va perdiendo contra mí. Y tu Edward, ¿te animas?- pregunte.
-mmm…bueno… no sé, es que me es aburrido ganarles siempre, pero si jugare contra ustedes- los tres nos reímos, claro que seria interesante jugar contra Edward, tendría que estar pensando a cada momento en otra cosa que no sean mis cartas.
-bueno al menos ya tienes una estrategia Jasper, aunque no me gustan las apuestas se que será un juego muy emocionante-
Seguimos por la vía al centro de la cuidad, nos bajamos del carro y empezó a llover. Inútilmente nos refugiamos cerca de la tienda más cercana, las gotas caigan desde mis cabellos hasta mi piel y recordé a Alice en cada una de ellas. La había conocido en un día así, de lluvia, ese día cambio toda mi existencia en un solo instante. Que vulnerables somos al odio, a la rabia y al rencor pero hoy aunque nunca lo allá dicho en voz alta estaba enamorado de Alice y era tres mil veces más vulnerable a su belleza, a ese sentimiento que no me atrevía a confesar (claro era totalmente estúpido no hacerlo, me iba a casar con ella, pero como todo lo que hacía Alice tenía un orden preciso y sabia que pronto podría decirle mirándola a los ojos que estaba enamorado de ella.
Observe la cuidad bajo el manto de la lluvia… estaba enamorado de Alice, tenía que decírselo.
Edward me hizo señas para que cambiara un poco más rápido, claro, hablando humanamente, y ahí fue cuando caí en cuenta de que estaba rodeado de humanos. Aspire inconscientemente buscando el aroma de cada uno de ellos, buscando la delicia que venía de su sabor, apreté mis puños tratando de controlarme y Edward me miro de reojo. Si Edward es una gran tentación pero tranquilo todo está bien, el solo asintió pero pude ver que su espalda se tensaba cada vez más.
Nos acercamos a una tienda un tanto elegante, pero bastante oscura para mí gusto. Un olor a Canela inundo mi olfato y el sonido de un violín llenaba el ambiente. Interesante me dije. Me encantaba el sólido del violín, con sus bajos y altos, era totalmente sorpresiva su melodía, era alegre y seguro pero también era dulce y triste a la vez. Nunca le había preguntado a Alice cual era su melodía favorita y en verdad yo no tenía ninguna.
Un caballero de unos 40 muy bien vestido y totalmente reluciente de pies a cabeza salió de la parte de atrás del mostrador, nos dedico una sonrisa tensa-buenos días Caballeros, ¿en qué puedo servirles? Ah, son ustedes señores Cullen, ¿Qué tal le fue en su boda señor?- estaba bastante nervioso pero aparentaba muy bien. Tenía un acento levemente italiano.
-¿Como está usted señor Luigi?, queremos contratar tus servicios nuevamente, mi cuñado-me señalo Edward, se casara dentro de poco y dado a que hizo un espectacular trabajo con Emmett quisimos que fuera usted el que arregla el Esmoquin-
-vino al lugar ideal señor…-
-Jasper, por favor-
-señor Jasper. Déjeme tomar sus medidas primero que todo para después hablar de que estilo le gustaría.
Tomo mis medidas de manera rápida y eficaz, siempre trataba de no tocar mi piel pero podía escuchar el palpitar de su corazón, amenazante y delicioso. Edward solo miraba de reojo pero también sabía que no haría nada, solo estaba, digámoslo de un modo en Alerta.
Después el señor Luigi me mostro una cantidad enorme de trajes, no tenía idea que habían tanto estilos y cortes, en ese momento es que Edward y Emmett me aconsejaron. Unas cuantas veces se rieron a mis costillas, me hicieron probar trajes que eran de cuando yo era humano, unos tantos horribles y varios que me gustaron. A pesar de todo el tiempo que estuvimos en la tienda la pase muy bien con ellos y empecé a entender un poquito a Alice, ya sabía porque tardaba tanto. Pero realmente quería lucir bien para ella ese día, quería que fuera su día, el nuestro.
Seguía lloviendo en la cuidad. Ya tenía algo adelantado, el traje, ahora faltaba un anillo, la planificación de la luna de miel y además de eso mi sorpresa. Sabía que faltaban dos semanas, pero exactamente sabía que dos semanas no eran nada de tiempo para nosotros, ni mucho menos para mí.
Para evitar las sospechas entramos un café y ordenamos inútilmente tres cafés, olía delicioso mesclado con las personas refugiadas hay por el frio. Mi garganta ardía cada vez más pero antes de que Edward se empezaba a impacientar le hice señas de que todo estaba bajo control.
-la primera vez es muy difícil Jasper, a mi me costó demasiado-dijo Edward jugando con una cuchara y llenándola de azúcar.
-si, pero tengo que hacer todos estos esfuerzos por Alice- dije- no quiero defraudarla, y tampoco ustedes que se han comportado excelente conmigo, tratándonos como si fuéramos de la familia-
-es que lo eres Jasper, me divierte tener un nuevo hermano y una nueva hermana- Emmett sonreía-es muy difícil acostumbrarse, yo creo que no nos acostumbramos a desear y no poder probar la sangre de humanos pero eso nos hace ser mejores-ahora si se estaba poniendo serio- Carlisle nos dio una oportunidad por rescatar la parte humana que queda en cada uno de nosotros, ser vampiros no fue una elección pero no por eso debe ser una carga. Por ejemplo tu has encontrado el amor y ahora una familia, siempre hay algo bueno en todo-
-gracias Emmett- no me imagine que Emmett pudiera hablar de esa manera pero sus palabras me llegaron. Era verdad tenia a Alice y ahora una familia.
-y sabes me cae muy bien la enana así que no le hagas daño Jasper- dijo Emmett- es una mujer muy agradable.
-si ella es increíble…-
-tienes que escuchar sus pensamientos, jamás le haría daño a Alice- me sentí incomodo pero era verdad jamás le haría daño a Alice. Solo deseaba que fuera feliz.
-cambiando un poco de tema, no tengo ni la menor idea de donde llevare a Alice en la luna de miel-
-tiene que ser un lugar muy especial y romántico por que será su primer…- Edward interrumpió a Emmett con la mano- ¿Qué?-puso cara de niño inocente- iba a decir que iba a ser su primer viaje juntos-solamente reí, pero sabía que Emmett estaba en lo cierto, ese iba a ser nuestro primer encuentro juntos, claro que lo deseaba más que nada pero me estaba empezando a sentir un tanto nervioso.
-bueno yo te puedo ayudar con eso, buscare en sus pensamientos si quiere ir a algún sitio especial, ahora debemos ir a buscar el anillo-los tres nos levantamos y salimos del café.
Recorrimos casi la cuidad entera en busca de un anillo perfecto, quería uno que contara una historia parecida a la que Alice y yo vivimos, pero ninguno me terminaba de gustar del todo. Era mucho más complicado de lo que yo esperaba, siempre que veía uno bonito me imaginaba la pequeña mano de Alice y como contrastaría eso con ella. La verdad es que ninguno encajaba del todo, yo sentí que Alice era demasiado bella y que su belleza opacaría cualquier anillo o simplemente era que no había llegado el correcto.
Ya como a las 6 de la tarde Emmett nos recordó que deberíamos de ir a la cuidad próxima a jugar unas horas en el Casino. Después de una tarde sin Alice y llena de aroma a humanos lo único que quería era besarla de nuevo, me sentía incomodo pero a la vez disfrutaba mucho las ocurrencias de Edward y Emmett.
Cuando dije que seria en otra ocasión Emmett me reto a ganarle y yo como un niño caí en su engaño. Bueno tardaría un poco más en ver a Alice pero tal y como Edward me hizo ver que seria bueno dejarlas realizar todos los preparativos para la boda, que si íbamos Rosalie, Esme y Alice se sentirían un poco incomodas con nuestra presencia. También me explico que Rosalie era sumamente estricta con los preparativos y que nunca dejaba que los hombres supieran cual seria la decoración.
Entonces, nos subimos en el carro y al termino de dos horas ya estábamos en la cuidad, esta era tres veces más grande que la anterior. Llena de luces y se notaba que tenía mucha vida nocturna. Nos bajamos y entramos al Casino. Como era temprano no estaba tan lleno de humanos y eso me hizo sentir mejor, realmente cuando llegara debía de ir a cazar, me sentía sediento, la garganta me ardía a no más poder pero todavía había control en mi.
Fuimos directamente a la mesa de póker, y nos sentamos los tres a jugar un buen rato. Edward aprovechaba sus habilidades para ganarnos a Emmett y a mí, pero mientras tanto yo estudiaba sus emociones, dejaría que se sintieran seguros y después les ganaría.
Me había salido un mano muy mala, cartas bajas y en la mesa oportunidades de póker, los dos estaban eufóricos. La mano se estaba volviendo personal. Yo me retire inmediatamente dejando a Edward tratando de leer a un Emmett que hacia todo lo posible por no pensar en sus cartas.
-quien gana esta mano, gana todo, y además se gana el puesto de padrino de bodas de Jasper- dijo Emmett.
-si Jasper está de acuerdo, me parece una excelente apuesta que perderás Emmett-
-a mi me parece una excelente idea-sonreía divertido, no se me había ocurrido poner padrinos en la boda, no creía que Alice se enojara y a ella le tocaría elegir a la madrina.
-y aparte quiero apostar la billetera de cuero que te dio Carlisle para navidad, Emmett-
-es trato hecho-Emmett ni siquiera titubeo. Mostraron sus cartas y Edward había ganado. Tenía un póker de 7. Edward estaba más que feliz, dio un salto y celebraba mientras que Emmett que había perdido se ponía las manos en la cabeza.
-te lo dije Emmett, sabía que ganaría, ahora dame mi billetera nueva por favor-dijo con suficiencia y alegría Edward.
-está en el carro- Emmett sonría aunque estaba un poco desilusionado-yo quería ser padrino de bodas- tome las llaves y fui al carro a buscar la billetera de Emmett, en realidad ahora era de Edward, tenía el símbolo de los Cullen sobre el cuero negro.
Y hay, sin Alice, sin Edward, sin Emmett, en plena calle sentí el aroma de la sangre…
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Bueno y como les prometi tb les traigo el capitulo de esta historia super bella yo la verdad adoro esta pareja porque Jasper es super lindoooo ♥... Bueno disfruten el capitulo chic@s y disculpen de nuevo por tanta demoraaaaa... Esperemos que Danii regrese pronto... Saluditos y gracias por el apoyo
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viernes, 30 de julio de 2010
Ella Marca La Diferencia
18:08 | Publicado por
DaneFals97♥ |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge
Solo asentí muy torpemente, ¿Qué mas podía hacer?, ¿negarle a mi futura esposa la oportunidad de saber con quien realmente se casaba?.
-Jas- me miro preocupada- aun no te has decidido en contarme tu vida-
-es bastante complicado, yo no…yo no- me sentí estremecer, el miedo se hizo presa de mi completamente.
-no me perderás Jasper Whitlock, ¿es que no entiendes que desde que tengo memoria has estado tu?-sus ojos brillaban con angustia, sus puños apretados y su delicado cuerpo tenso-¿es que no entiendes lo que significas para mí?-
-Alice yo…-me acerque para abrazarla pero se negó.
-escúchame Jasper, por favor-
-quiero que seas tú quien lo haga, que me cuentes, que me expliques, no me importa lo que hallas hecho o lo que tuviste que hacer-respiro buscando aire que no necesitaba, quería moverme pero mis pies estaban pegados al piso y siguió hablando con un hilo de voz- solo dame la oportunidad, confía en nuestro futuro, en lo que vamos a tener- se quedo en silencio mirándome a los ojos, lo sabia estaba dolida- entiendo que es muy rápido para todo esto. Hace solo pocos días que nos encontramos, pero sé lo que sientes por mí, aunque no lo digas en una frase. Pero Jas, en serio, dame la oportunidad de demostrarte que puedes apoyarte en mi, que puedes confiar en mí y si no te sientes preparado todavía para confiar en mí, al menos dale una oportunidad a todo lo que vamos a vivir-
Quise responder de alguna manera pero su argumento me desarmo, sus palabras resonaban en mi cabeza como gritos, ella tenía toda la razón, me iba a casar con ella y tal vez mi miedo no me dejaba ver el panorama general, ella mi compañera se merecía la verdad y no solo eso, tenía que darle una oportunidad, quise trabajar en mi mente una forma coherente de decirle que era mas que un asesino, que me dedicaba a matar vampiros neófitos, por una mujer que lo único que me enseño fue amargura, como le explicaría con palabras todo el mal que había hecho. Tal vez era por eso que no me creía todavía que ella fuera de verdad, por eso tal vez me aferraba cada vez más a su cercanía. Después de todo lo que había hecho, Alice llegaba a mi vida para ponerle fin a todo ese pasado. Nunca iba a tener la oportunidad de poder contarle mi historia sin restarme culpa y responsabilidad. La observe pero ella se merecía la verdad antes que todo. Pero…tal vez entendería mejor que yo mis actos, para mi ese pensamiento era inaceptable pero Alice, mi Alice, lo haría. Porque sobre todas las cosas que habíamos compartido ella era opuesta a mí, tal vez ella me ayudaría a conciliar el olvido que tanto quería de mi pasado. Me sorprendí a mi mismo pensando de manera positiva.
-tienes razón Alice, lo hare-entonces sonrió y lleno de calor mi cuerpo. Me abrazo fuertemente y como ella era bastante más baja de estatura que yo, su cabeza quedo inclinada a mi pecho- ¿quieres que sea en este instante Alice?- la idea me aterro pero tome toda la valentía que tenia para buscar palabras para un comienzo.
Pensó por unos instantes- no, lo harás en nuestra noche de bodas- precisamente no quería pasar mi primera noche como esposo de Alice hablando de mí, me sonreí pícaro al tener ese pensamiento.
-¿eso lo acabas de ver?-
-si, Jas-
-mmm…y ¿Qué mas puedes ver de esa noche?- la tome en mis brazos y la bese, sin pensar en nada, liberado, feliz, completo…si esa era la palabra, me sentía completo en sus brazos, ella en los míos. Me sentí en casa.
-Jas, tendrás que esperar y vivirlo- me sonrió pícaramente, nos tomamos de las manos y bajamos a la sala íbamos a anunciar nuestro compromiso.
-familia-dijo Alice con su increíble voz de soprano- hay un anuncio que queremos hacerles- bajo Carlisle y Esme, seguidos de Edward quien por su puesto ya sabía de que se trataba el anuncio, seguidos por Emmett y Rosalie, con la cual ni siquiera había tendió la oportunidad de dirigirle la palabra.
-esperamos no haberlos molestado-dije-pero queríamos decirles, que Alice acepto ser mi esposa- esas palabras salían de mi boca y no las podía creer, eran tan irreales. Todos en la habitación sonrieron.
-¡felicitaciones!- Esme y Carlisle fueron los primeros en acercarse, los dos nos abrazaron, después Edward y Emmett, aunque Rosalie fue la única que no se acerco mucho a mi, igual me dedico una sonrisa y felicitaciones.
-bueno, hay que planear la boda desde este momento- dijo Esme-¿tienen fecha?-
-si, pensamos para el día 12 de Septiembre-dijo Alice extremadamente alegre. Yo por mi parte no dejaba de sonreír.
-eso será dentro de 15 días, hay que empezar en este momento con todo- dijo Rosalie, me emocione al pensar que le agradaba Alice, aunque sabía que me tenia cierto recelo, a mi no me importaba, siempre y cuando mi futura esposa estuviera feliz todo lo demás se me hacia secundario.
-tengo unas ideas, además ya vi como va a quedar todo, ¡les encantara!- y diciendo esto Alice se marcho con Rosalie y Esme. Por supuesto todos los detalles de la boda iban a ser un secreto para mi, tal y como ella lo había decidido. Pero por mi parte quería sorprenderla, quería colaborar aunque sea con algunos detalles para la boda y hacerla aun mas especial para ella. El problema sería en como haría para que no me descubriera.
-Jasper- dijo Emmett sacándome de mis pensamientos- tenemos que ir a buscar un traje- sonreía- yo me he casado muchas veces, así que te puedo ayudar con algunas cosas-
-hijos apenas amanezca lleven a Jasper a la cuidad a conseguir todo lo que necesite. Yo tengo que marcharme dentro de una hora al hospital-
-claro padre, nosotros nos encargaremos-dijo Edward. Alice se acababa de marchar y ya sentía que algo faltaba, su sonrisa brillante, su piel, su aroma. Por un momento olvide que Edward leía mis pensamientos y había prometido no ser tan grafico. El solo se rio, haciéndome entender que no me preocupara.
-Carlisle, ¿puedo hablar un momento contigo?-le dije.
-claro acompáñame- salimos de la casa, un cielo sin estrellas y luna estaba ante nosotros, alrededor de la casa crecía el bosque verde y hermoso, solo se escuchaba el murmullo de Alice, Rosalie y Esme. Realmente estaba muy emocionada.
-Carlisle, realmente quería tener tu bendición para la boda, no queremos abusar de tu hospitalidad. Es más, estamos agradecidos por todo lo que están haciendo. Aceptar a dos desconocidos en su casa, tratarlos con tanto respeto y amabilidad y aparte de todo eso, ahora nos ayudaran con los preparativos de la boda-
-puedo hablar en nombre de todos los miembros de esta familia- dijo mirando a la casa-que estamos muy felices por su boda. Y debo repetirte Jasper que ya tú y Alice son parte de los Cullen, desde el momento en que llegaron fueron parte de esa casa. No te sientas cohibido de ninguna forma, vive tu boda, solo te casas una vez con esa persona especial-
-una vez más Carlisle, gracias por todo-me sentí apenado y feliz a la vez, Alice tenía razón, los Cullen eran una gran familia.
-de nada, y ¿ya tienen pensado a donde van a ir de luna de miel?-
-no Carlisle, es que, ya sabes, con Alice no puedes decir de una vez, quiero sorprenderla y con su don-sonreí- es un poco difícil-
-si, puedo entender, pero podrías preguntarle a Edward, el te puede ayudar a decidir a donde le gustaría ir a Alice de luna de miel-
-esa es una gran idea, gracias Carlisle-
-como quisiera que Edward pudiera sentir eso también por alguien, pero debo de entender que ella llegara a su debido tiempo-
-es verdad, lo he sentido, Edward se siente muy solo. He tratado de no incomodarlo con mis pensamientos, pero está rodeado de tres parejas, será un poco más difícil a partir de ahora. Aunque debo admitir que yo pensé que siempre iba a estar solo. Fue Alice la que cambio todo, estoy seguro que en algún momento llegara esa persona para Edward-
-tienes toda la razón Jasper, algún día llegara y la felicidad de mi hijos será completa- cuando dijo hijos de miro directamente. Sentí un gran cariño y un respeto por Carlisle, el mismo que sentía él en ese momento.
-Jasper, hay algo que me gustaría pedirte, bueno, no pedirte, quisiera que escucharas y trataras de comprender-
-por su puesto Carlisle, lo que quieras-
-bueno hijo, quisiera que le des más tiempo a Rosalie para que sea adapte, no quisiera que hubiera mucha distancia entre ustedes, pero ella siempre ha tenido un carácter difícil. Son por cosas de su vida como humana, hay que darle solo tiempo-
-no hay ningún problema Carlisle, puedo entender perfectamente, además parece estarse llevando muy bien con Alice y eso me alegra mucho-
Seguimos hablando hasta que Carlisle tuvo que ir a trabajar, entonces me despedí de él y subí a mi habitación, me iba a cambiar para poder ir con Edward y Emmett a buscar el anillo, el traje, planear la luna de miel y además la sorpresa para mí futura esposa, mi estomago dio un vuelco, supuse que era por la emoción o tal vez estaba asimilando todo esto de la boda.
Para mi sorpresa cuando entre en la habitación estaba Alice, observando la puerta, me estaba esperando y le sonreí- Alice, voy a ir al centro de la cuidad a comprar lo necesario para nuestra boda-
-Jasper hoy lloverá y no te preocupes, estaré bien, hay millones de cosas que hacer-
-¿eres feliz Alice?- pregunte, no quería que se estresara con todo esto, pero sonrió y se acerco a mí.
-mas de lo que te imaginas- diciendo esto tome su mano y deposite un beso en ella, no quería despedirme de Alice, pero escuche los pasos de Edward y Emmett, me estaban esperando-pensare en ti- le dije un poco cohibido.
-y yo en ti-di media vuelta y con cada paso que me alejaba el frio volvía a apoderarse de mi cuerpo. No, no podía irme así, me regrese y cruce el corto tramo con mucha velocidad, la tome en mis brazos y la atraje con un poco de mas fuerza de lo común, sus labios entre abiertos, su aliento en mi rostro, sus ojos brillantes y dorados, ella era mucho para mí. No quería hacerle daño en ningún momento y aunque sabía que no era posible que eso pasara, la bese con fuerza, con rapidez, con desespero, la necesitaba y en ese momento mi cabeza dejo de funcionar como siempre que estaba con Alice. Sentí sus piernas alrededor de mi espalda, sus manos aferradas a mi cuello, su lengua dentro de mí con el mismo ímpetu que la mía, la sentía mía. Su cuerpo tan cerca que podía sentir sus senos presionando mi pecho y aun así la lucha interna por perder el control seguía. Metí mi mano debajo de su blusa para tocar su espalda suave, seguí subiendo hasta que me quede justo en el broche del brasier, mis manos temblaban, sabía que perdería el control, sabía que iba a ser presa de mis instintos pero la voz de Emmett me freno:
-tortolos… ya dejen eso para mas tarde, hay que hacer muchas cosas para su boda-
Por un segundo maldije la interrupción, pero sabía que si no pasaba eso me iba arrepentir, mire a Alice con un poco de vergüenza.
-ya bajo Emmett. Nos vemos mas tarde Alice- le volví a dar un beso en la mano, aun calmando las sensaciones que acaba de sentir y que había sido saboteadas por Emmett. Y Alice se acerco y me dio un suave y lento beso debajo de la oreja, ¿Qué quería matarme?, produjo mil y una sensaciones en todo mi cuerpo.
-nos vemos Jas- y sonrió pícaramente. Me aleje con esa sonrisa en mi cabeza, ese beso que evite borrarlo inútilmente frente a Edward y con toda la emoción de que Alice iba a ser mi esposa.
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