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- Me llamo Daneska Fals, vivo en venezuela, valencia, tengo 13 años, signo leo, cumplo en 8 de el 8 (agosto) soy muy loca y rara segun mis amigos (ojo no soy anti-social sino lo contrario) pues yo prefiero leer a ver tv, dormir en ves de salir y cosas así que no van dentro de lo comun! XD.. adoro pasar tiempo con mis amigos y familiares. estar en la compu, leer y escribir, me fascina sobremanera cuando me llega una rafaga de inspiracion (mucha de ella basada en Edward o Jake XD..) gracias por visitarme y estar un rato en mi loka compañia! =)
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viernes, 2 de julio de 2010
A través del Océano
12:35 | Publicado por
DaneFals97♥ |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es una traduccion de Tatarata.
Capítulo 7: Vestido de Novia
Ahh Inglaterra, como te amo. Me has proporcionado no solo los mayores monumentos que he visto, sino también a los más bellos hombres con acento sexy. Si, definitivamente eres uno de los países más geniales en el mundo. Dios te bendiga. Ahora Rose y yo hemos estado en la nublada isla por unas pocas semanas. Hemos ido a un par de museos y visto todas las bellas casas alrededor de la ciudad que pudimos imaginar. Fuimos a ver una película después que Rose y yo superamos el desfase horario (la primera noche aquí, estuvimos levantadas súper temprano y decidimos escribir notas en todos los espejos y ventanas de Edward con un marcador de tablero blanco. Él se sorprendió cuando vio en el baño y tenía un monóculo y bigote encrespado, ¡hah!)
Esta mañana Edward y Emmett nos llevaban de compras a la calle Carnaby, la cual aparentemente nos ocasionaría un ataque cardiaco por la gran cantidad de compras que podríamos hacer.
Y casi lo hizo. Estoy bastante feliz de que Alice no estuviera aquí, aunque Rose y yo le hicimos un buen daño al surtido de la mayoría de las tiendas.
"Sabes," Dijo Rosalie una vez pasamos por una cafetería, nuestros brazos repletos con paquetes y Edward y Emmett cargando un par detrás de nosotras. "Aún no tenemos un regalo para Alice o Jasper. ¿Qué deberíamos comprarles?"
"¿Licuadora?" pregunté, causándonos el estallar en risitas tontas. Edward y Emmett hablaban felizmente tras nosotras y volteé mi cabeza para atraparlo mirándome. Él sonrió cuando nuestros ojos se encontraron y mi estomago revoloteó mientras me giraba de nuevo hacia Rose. Edward es realmente lindo, ¿vale? Y él es el hombre más encantador que he conocido en toda mi vida. Él es dulce, atento, divertido, pero aún increíblemente maduro y responsable. Él es todo lo que siempre pensé que sería, a pesar que es más alto de lo que imaginé. Lo cual es bueno.
Rose agarró mi mano, deteniendo mi camino. Reacomodé mi sombrero en mi cabeza y miré hacia lo que ella estaba mirando. La tienda era una boutique de boda. Ella se giró hacia me sonriendo. "¿Por qué no le compramos el vestido de novia?" ¡Y el traje de Jazz, incluso podríamos encontrar nuestros propios vestidos allí! ¡Eso cubriría todos los regalos y todo! Conozco todas sus tallas, no es gran cosa." Me giré hacia los chicos.
"¿Chicos, les importaría entrar con nosotras?" les pregunté gentilmente, esperando que ser arrastrados dentro de una tienda llena con vestidos de novia no los asustase. Ambos se encogieron de hombros e incluso le pasaron sus celulares a Rosalie cuando se los exigió.
Me paré cerca de los chicos, mirando los metros de encaje adornado y satín colgando alrededor nuestro. Era un poco intimidante para ser honestos. Rosalie incluso tuvo el coraje de llamar a Alice desde el celular de Emmett, contándole cuales eran nuestros planes para el regalo, y luego tomó una fotos de Edward y las envió al celular de Jasper (en manos de Alice) mientras los vendedores no estaban mirando. La podía escuchar gritando en el teléfono y le contó a Rosalie exactamente cual vestido quería y nos dejó el resto a nosotros. Los chicos estaban para ayudarnos con el traje de Jasper y nosotras podríamos escoger cualquier vestido que quisiéramos siempre y cuando estuviera dentro de cierto rango de concordancia. Rose regresó los teléfonos, una sonrisa estampada en su linda cara.
"Alice está bastante emocionada," dijo felizmente. "Estoy bastante contenta de que estemos haciendo esto por ella." Asentí, admirando el vestido sobre su brazo antes de buscar entre los vestidos de dama de honor.
"Ahora simplemente tenemos que encargarnos de las cosas para nosotros," dije entre dientes. Edward caminó a mi lado y sonrió hermosamente antes de empezar a buscar entre los vestidos. Mi corazón se detuvo por un momento antes de dispararse. Levante mi mirada hacia él por unos momentos antes de apretar mi respiración y comenzar a buscar. Rosalie y Emmett estaban un poco más lejos y ella ya tenía un par de posibilidades sobre su brazo.
"¡Bella!" ella me llamó. "Hay una señora camino a ayudarte. Creo que ustedes deberían pretender ser una pareja, bastante romántica y dulce, y así conseguirnos un descuento, ¿vale?" ¿Qué? La miré fijamente y Edward se tensó a mi lado. Emmett estaba riéndose de nosotros, tratando de ocultar su sonrisa.
"¿Por qué nosotros?" pregunté pasito, viendo a la mujer buscándonos. "¡Ustedes dos realmente han tenido citas, no puedo mentir!"
Rosalie se encogió de hombros, completamente indiferente y sonrió. "Habla francés," fue todo lo que respondió. Me paré derecha, mis mejillas de un rojo remolacha y mi cara blanca con miedo.
"¡Hola!" la mujer, cuya tarjeta de identificación decía Brigitte, dijo animadamente, viéndonos de manera amable. "¿Necesitan alguna ayuda?" preguntó. Salí de mi ensimismamiento por un momento. Si pudiéramos lograrlo, esto podría ser realmente divertido. Sonreí ampliamente y agarré la mano de Edward, sonriéndole cariñosamente antes de girarme hacia Brigitte.
"Ah, oui!" exclamé. "Vous pouvez nous aider à trouver quelques robes?" (-¡ah, si! ¿Puede ayudarnos a encontrar algunos vestidos?) Jaja… Brigitte se congeló por un momento, mirándome cuidadosamente.
"Discúlpeme, ¿qué fue eso?" preguntó ella. Apuesto a que juraba que yo había estado hablando inglés hace poco. Abrí mi boca para decir algo más cuando Edward me interrumpió.
"Ah, mon amour, est-ce que tu besoin de chercher des robes maintenant?" (Oh, mi amor. ¿Tenemos que buscar vestidos ahora?) Él preguntó. Sonreí y lo abracé, enredando mis brazos fuertemente alrededor de su pecho.
"Oui, parce que tu m'aimes, et tu besoin des vetements aussi." (Si, porque me amas y también necesitar ropa) Edward rió y me sostuvo más fuerte, dándome un tierno beso en la cima de mi cabeza. Los otros tres nos miraron curiosamente antes de girarse cara a cara cada uno, buscando un poquito de inglés.
"Voulez-vous choucher avec moi, ce soir?" (¿Quieres dormir conmigo esta noche?) Le pregunté con una pequeña sonrisa. Rosalie resopló. Ella entendía hasta eso, estoy segura que el resto de ellos también. Edward sonrió ampliamente y rió, poniendo su brazo alrededor de mi cintura y caminando hacia la chica, señalando varios vestidos para nosotros.
"Naturellement, comme chaque nuit," (Por supuesto, como cada noche) Il me dit. ¡OPS! Quiero decir, él me dijo. "Est il necessaire de parler en phrases qui faites de sens?" (¿Es necesario hablar oraciones que tengan sentido?) Me reí y lo empujé suavemente.
"Pas vraiment," (No realmente) Sonreí. "Je suis un pamplemousse qui danser toute le matin et toute l'après midi!" (¡Soy una toronja que baila toda la mañana y toda la tarde!) Edward se rió de nuevo y pasamos por alto el ponernos al corriente con los otros, quienes estaban hablando excitadamente, ignorándonos.
"Où danserez-vous après?" (¿Dónde bailarás ahora?) Preguntó él.
"Je ne sais pas. Peut-être... chez vous?" (No lo se, tal vez… ¿en tu casa?)
"Chez moi?" (¿En mi casa?)
"Chez nous!" (¡En nuestra casa!)
"Chez toi." (En tu casa)
"Chez il?" (¿En la casa de él?)
"Chez elle!" (¡En la casa de ella!)
"Chez nous." (En nuestra casa)
"D'accord." (Vale)
Me reí de nuevo y regresé corriendo hacia Rosalie quien tenía un par de vestidos. Ella caminó dentro del vestidor y se puso rápidamente uno de encaje negro que se le veía bien, pero ambas coincidimos en que no se vería muy bien en mí. Luego, entró con uno rojo que parecía ser de lana y que no se vería bien en nadie. Después de unos más, ella finalmente salió en un vestido fluido de seda azul rey con un escote en surcos y mangas que caían del hombro. La respiración de Emmett se atoró y Rose mi picó el ojo. El azul era un color que realmente me venía bien, y se veía grandioso con su cabello rubio y su complexión. Ella se cambió a su ropa, con su vestido y un segundo (de mi talla) listo. Brigitte tomó los vestidos de dama de honor y el de Alice sobre el mostrador, aún creyendo ciegamente que todo era para mi boda.
"Ahora necesitamos un traje para Jazz…" Dijo Rosalie con tranquilidad, mirando entre los varios chalecos y estilos de abrigos disponibles.
"Tal vez, ¿al novio le gustaría probarse uno?" Preguntó Brigitte, mirando a Edward como a un dulce. Por su puesto que ella lo haría. Cielos, échale un vistazo al chico en mi brazo. La miré curiosa y me giré hacia Edward, mi cara en blanco, casi inocente. Él miró hacia abajo, a mi, y sonrío cariñosamente.
"Tu es pas un bon-bon comme elle pense," (no eres un pedazo de caramelo como ella piensa) Dije seria y calmada. La cara de Edward se arrugó antes de resoplar de la risa y romper en ella. Comencé a reír también, viéndolo sostenerse su estomago riendo.
"C'est pour des choses comme cela que je t'aime," (es por cosas como esa que Te amo) dijo calmadamente y besó mi frente. Me sonroje como loca. Bueno tu sabes, él solo dijo que es por cosas como esa que me ama. Edward dio un paso dentro del vestidor, tomando el traje que Brigitte y Rosalie habían escogido. Rosalie dio un paso a mi lado.
"Es de la talla de Jasper, y estoy bastante segura que él y Edward son la misma. Puedo decir esas cosas. Buen trabajo con tu francés también." Me sonrió ampliamente.
"Merci beaucoup, mon ami. Mais, maintenant j'ai besoin de rigoler avec quelque chevaux." (Muchas gracias amiga. Pero ahora tengo que reírme con algunos caballos) Rosalie cabeceó sonriendo varias veces.
"¡Eso es increíble! ¡También estoy emocionada por tu boda, querida!" Escuché a Edward reírse en el pequeño cuarto. Fue momentos después que dio un paso fuera, usando el traje negro con faldones, un chaleco carbon plateado sobre una corbata negra como la boca de lobo elegantemente medita dentro.
"Mi Dios…" Murmuró Rosalie, captándolo. Mi boca estaba abierta.
"Mon Diey…" (Mi Dios…) Mascullé. Edward levantó la vista hacia mí por debajo de sus pestañas y me dio su hermosa sonrisa torcida a la que me había acostumbrado en los pasados días.
"¡Eso se ve fenomenal!" Dijo Brigitte emocionada, apurándose hacia adelante para arreglar su cuello y sus bolsillos, asegurándose que todo estaba en su lugar. La miré rayado antes de dar un paso hacia Edward para enredar mis brazos alrededor suyo.
"Ne touche pas," (no toques) Dije calmada, mirándole airadamente. Edward sonrió de nuevo y acarició mi brazo. Brigitte me miró curiosamente. ¿Esta chica no debería tener al menos algún conocimiento del francés?
"J'irais changé, d'accord?" (Me voy a cambiar, ¿vale?) Asentí y Edward regresó adentro, cambiándose rápidamente y pasándonos el traje. Todos nos acercamos al frente, Edward y yo balanceando nuestros brazos en medio. Decidí aprovechar el pedacito de amor, tal vez si Brigitte estaba ocupada con Edward probablemente nos daría un descuento.
"Oh, Edward, je ne peux pas attendre pour être marié!" (¡Oh Edward!, ¡no puedo esperar a estar casada!) Él sonrió y se rió a mi lado.
"Moi, non plus! Marriage à vous est comme un cadeau d'un Dieu!" (¡Yo tampoco! Casarme contigo es como un regalo de Dios.) Me reí de nuevo, cayendo en su pecho antes de enderezarme hacia el mostrador. Saqué mi tarjeta para pagar por el vestido y el traje mientras Rosalie pagaba por nuestros vestidos, pero Edward empujó suavemente mi mano lejos. Como Brigitte empacaba los regalos en sus cajas propias le di a Edward unas miradas. Él no podía pagar esto por mí. No le dejaría. El me miró enojado, en broma, pero al tiempo diciéndome que lo dejara pasar.
"Je te deteste," (Te odio) Dije tranquilamente y me giré. Edward se sacudió de la risa a mi lado.
"Je sais, mais c'est pas vrai, tu m'adores." (Lo se, pero no es verdad. Tú me adoras) Arrugó su cara y se inclinó para rozar su nariz con la mía. Rose y Emmett comenzaron a reírse, pero Brigitte de verdad nos hizo "ahhhh".
"Creo que voy a reducir esto un poco, ¿Cincuenta por ciento de descuento?" Ella se giró hacia nosotros, hablando alta y lentamente. "MOINS CHERE?" (¿Menos caro?) Jaja. Ella sabe esas palabras. Son útiles cuando compras en Francia, menos caro, oui oui.
"Vraiment?" (¿De verdad?) Exclamé. "Oh, fantastique! Merci, merci beaucoup!" (¡Oh, fantástico! Gracias, muchas gracias) Brigitte me sonrió ampliamente y tomó la tarjeta de Edward, quitando de golpe al menos unos cientos de dólares.
Caminamos fuera de allí muy campantes. Después de gastar probablemente la mitad de mis ahorros de vida anuncié que necesitaba regresar a donde Edward antes que le hiciera más daño a mi cuenta bancaria.
"Y te voy a pagar. No hay manera de que hayas gastado tanto dinero en la boda de mis amigos. Eso es un gran golpe para tu crédito." Edward se encogió de hombros y me ignoró, moviendo mis bolsas en sus brazos mientras fuimos por su carro.
"Lo mismo va para ti, Em." Siseó Rosalie. Emmett tampoco se quedó atrás y compró los vestidos de las damas, lo cual aún creo que para ellos fue insano. Lunáticos estos británicos. De alguna manera acomodamos todas las bolsas dentro del baúl de Edward y luego nos subimos dentro.
"Mi dulce Rosalie," Dijo Emmett, tomando la mano de ella entre la suya. "¿Te gustaría volver a salir conmigo esta noche?" preguntó. Rosalie chilló y sonrió, dando brincos y abrazándolo. Eran bastante lindos. Ellos ya habían salido en un par de citas y Rosalie estaba totalmente llevada por él. Estoy culpando al acento. Estos chicos han estado manipulándonos por todas partes con esas cosas.
"Edward, ¿Cuándo vas a invitar a salir Bella?" Rosalie reclamó. Tomé un color rojo vivo. La cara de Edward cambió con confusión.
"¿Una cita? Rosalie, querida, ¡Bella y yo hemos estad casados por eras! Cuando has estado casado por tanto tiempo como lo hemos estado nosotros, no sales en citas más, boba." Me reí y el solo se veía perfectamente serio. Rosalie rodó sus ojos y se recostó en el hombro de Emmett. Edward los dejó en el apartamento de Emmett antes de manejar a casa.
"Entonces, ¿qué vamos a hacer esta noche?" Le pregunte cuando él se detuvo dentro de la zona de parqueo. Edward se encogió, dando la vuelta para abrirme la puerta.
"Bueno, esposa mía, creo que deberíamos hacer nuestra normal y aburrida rutina de casados. Hacer la cena e improvisar," explicó. Simplemente sonreí y sacudí mi cabeza, recogiendo las cajas con los regalos de Alice y Jasper y siguiéndolo dentro del elevador.
Edward dejó caer mis nuevas compras en mi cuarto, antes de recostar su abrigo y sus llaves en la isla de la cocina. Fui a unírmele, sosteniendo las dos cajas en mis brazos. "Creo que enviaré estos hoy, ¿tienes alguna caja que pueda usar?" Él me sonrió y asintió, moviéndose hacia un cuarto fuera de la cocina volvió con una caja exacta para que las dos cajas encajaran en ella. La cubrimos con bolsas de plástico y periódicos antes de sellarla y yo garabateé la dirección de Alice en la cima, junto con la temporal mía, escribiéndola como Bella Cullen, simplemente para hacerla enojar.
"¿Quieres enviarla ya? La oficina está sólo unas cuadras abajo" Levanté mi mirada hacia él y asentí. Aunque yo estaba pagando por esto. Era gigante, era seguro que sería caro. Edward cargó la caja por mi bajando las escaleras y charló felizmente conmigo sobre el trajo mientras caminábamos, alcanzando la oficina de correos y pagando solamente una pequeña fortuna por enviar el paquete. Luego caminamos enérgicamente de regreso al lugar de Edward. Emmett llamó mientras estábamos enviando los regalos para dejarnos saber que iban saliendo y no los esperáramos despiertos.
"Uh oh," dije como Edward me guiaba dentro de un supermercado en el camino. "Rose no va a regresar a casa esta noche," dije suavemente. Edward dio una risita pero lo aceptó conmigo.
"Emmett es muy físico con sus relaciones," dijo él sin rodeos. "No me sorprendería si tratara de quedarse con ella por las siguientes semanas." Yo asentí.
"Rose es de la misma manera. Estoy bastante segura de que estaré durmiendo sola por un tiempo. Tomé un carro y me incliné en el, empujándolo detrás de Edward quien me guiaba dejando caer una variedad de cosas dentro. Él compró suficiente comida para lo que quedaba de mi viaje. Yo simplemente estaba agradecida de que el apartamento quedara cerca. Pudimos cargar nuestros brazos con las cosas y aún así fue una caminata rápida.
"¿haremos la cena juntos esta noche, querida?" Dijo Edward con una pequeña sonrisa satisfecha. Rodé mis ojos.
"Por supuesto, es lo que hago con mi maridito." Edward pateo la puerta para abrirla y dejó inmediatamente los comestibles en el piso de la cocina. Me puse a trabajar poniéndolos en su sitio y sacando algunas cosas, preparando algunos platos para hacer lasaña. Edward me dijo que iba a salir por un segundo para rentarnos una película para nuestra noche solitaria. Eso estaba bien conmigo. Me daba la oportunidad de trabajar sin ser distraída por su maravilloso, sexy y encantador ser. Tenía todo acomodado y en la cacerola, esperando que el horno terminara de precalentarse cuando Edward regresó, varias películas en sus manos. Vino a la isla y se inclinó cerca de mí. Podía oler el shampoo en su cabello y su esencia particular, una que me olía mucho mejor que cualquier otra cosa.
"Um, la cena estará lista dentro de poco, ahora sólo se tiene que cocinar," dije, inclinándome para ponerla en el horno. Edward se movió hasta su escritorio en la pared en medio de la cocina y la sala.
"Está bien," dijo. "Tengo que hacer estas notas por un idiota en el trabajo por lo que puedo esperar". Miré como se sentó y sacó un montón de papeles bien ordenados, sujetados con esos portapapeles de color dorado. Puse el temporizador y me senté en el sofá, esperando oírlo apagarse.
Por supuesto, cuando finalmente se apagó, Edward y yo estábamos tan metidos en lo que estábamos haciendo que ambos saltamos. Golpeé el control remoto desde el sofá y me caí al piso; Edward golpeó sus papeles, enviándolos a volar. Edward se levantó de un salto y me miró por encima el sofá, donde yo estaba recostada en posición fetal, el remoto clavándose en mi espalda.
"¿Estás bien?" preguntó preocupado, dando la vuelta para ayudarme a levantar. Me quedé sin aliento por el agudo dolor del plástico en mis espalda y el la frotó rápidamente, tratando de alejar el dolor. Estaba encorvada y él estaba tratando de sostenerme.
"Estoy bien" tartamudeé entre mis sollozos secos. Edward me sonrió, pero sus ojos tenían esa nota de "oh, tu" en ellos. (De alguna manera) logré soltarme de su agarre y me apuré a la cocina, sacando nuestra cena del horno y comenzando a mezclar una ensalada. Edward estaba recogiendo sus páginas, arrugándolas un poco en sus dedos. Las puso en su escritorio, dejándolas para luego organizarlas. Vino a la cocina, limpiando la barra de la isla de la cocina y alistándola para dos. Serví nuestra lasaña y dejé el tazón de la ensalada en el medio. Luego, cada uno con copa llena de agua, nos sentamos y comimos. Edward incluso encendió una vela enfrente de nosotros.
"Esto es lo que tenemos que esperar con impaciencia cuando estamos casados," dijo Edward con desanimo, tomando un bocado de su comida. Lo miré curiosa, esperando para ver su reacción. "Nos sentamos aquí, solos y tranquilos, y comemos sin las conversaciones listas que habríamos tenido si hubiéramos salido."
"Bueno, grato es que hayamos superado eso," dije, todavía mirándolo, llevando la comida atolondradamente a mi boca. De repente Edward miró hacia su tenedor y dio un satisfecho "mmm". Se giró hacia mí, una ceja levantada.
"Pensé que hacías tortas, no lasaña," dijo con picardía. Yo sonreí.
"Soy una mujer de muchos talentos, ten cuidado, puedo alimentarnos por el tiempo que lo necesitemos." Edward sonrió ampliamente y regresó a su plato. Esta era la primera comida que cocinaba para él. Desde que habíamos llegado salíamos a cualquiera de los muchos restaurantes en Londres, o íbamos a donde Emmett y ellos ordenaban pizza. Edward y Emmett cocinaban para nosotros o estábamos fuera hasta tan tarde que nos saltábamos la cena. Estaba contenta de poder hacer esto por él justo ahora. Quería probar que podía cocinar para mi esposo -er, novio -ER, conocido. Cielos.
Está bien, seré completamente honesta ahora mismo. Desde que hemos estado aquí, he desarrollado locos y fuertes sentimientos por Edward. Los tenía antes, estaba cautivada por él, no había duda alguna, él era todo lo que mi lista mental del chico perfecto me decía que quería. Luego, cuando lo conocí, no solo era encantador y dulce, ¡era tan perfecto! Tenía la altura perfecta, su cabello caía de la manera correcta, como se veía caminando cuando lo seguía (hah. Si, ustedes saben de lo que estoy hablando), pero todo junto, Edward era todo por lo que pude hacer pedido y más. Él era todo lo que quería y se que es de locos sentir esto por alguien que conocí por medio de una carta en una botella, pero no es totalmente loco. Estas cosas funcionan, no había duda en mi mente que el no era un loco asesino acosador. Él era normal. Y bueno, y tan atractivo. De modo que, lo admitiré, con Rosalie y Emmett saliendo oficialmente, consideré que lo correspondiente era que entre Edward y yo saliéramos, y ahora, él era mío. Pensaba que éramos una joven pareja, simplemente comenzando, y eso lo hacia inconsciente.
Edward y Bella. Simplemente encajaba. Entonces, luego me recordaba a mi misma que no podría ser porque no deberíamos. Pero quería. Tan desesperadamente. Tomaba cada pizca de autocontrol que tenía el evitar lanzármele algunos días.
Cuando terminamos, Edward y yo lavamos los platos juntos. Él también era un seguidor de la regla "déjalos en el aparador secándose y guárdalos luego", como yo. Por lo que cuando no pudimos decidir quién lavaría los platos, ambos metimos nuestras manos en el agua y comenzamos a lavar. Salté algunas veces, dondequiera que agarrábamos las manos del otro, pero nos estábamos riendo tanto que pensé que estaba cubierto. Mi estómago estaba dando grandes volteretas cuando nos tocábamos, incluso al solo pensamiento de su proximidad.
Ya que se estaba haciendo tarde, ambos fuimos a sentarnos en el sofá y pusimos una película. Edward dejó sus notas detrás, diciendo que las terminaría en la cama y ambos nos acomodamos para ver la película.
La película era interesante, pero yo estaba muy cansada para ponerle cuidado. Hice un movimiento. Tomé la sabana sobre nuestras piernas y me recosté en su pecho, usándolo como mi almohada. Nos cubrí con la sabana y me preparé para una corta siesta hasta que le película terminara. Estaba encantada con escuchar su corazón acelerado, pero el simplemente rozaba suavemente mi brazo con su pulgar. No me quedé dormida como planeaba. Mis ojos estaban a medio cerrar, pero estaba demasiado atenta en Edward como para ir a dormir. Por lo que cuando la película terminó, me levanté y me estiré, dejando salir un bostezo.
"Creo que ya me voy a la cama," le dije pasito, sonriéndole dulcemente. Edward asintió, respondiéndole a mi sonrisa con otra.
"Creo que yo también," él se levantó y apagó el televisor y las lámparas. Me mantuve de pie cerca de él mientras lentamente caminábamos por el pasillo, se detuvo para recoger sus notas y el escrito y luego nos movimos de nuevo, separándonos dentro de nuestros cuartos.
Media hora después aún estaba bien despierta. Había estado recostada en la cama girándome y cambiando de posición. Eso era completamente raro en mí. Yo era de los que apagan las luces y van directo a dormir. Y estoy bastante segura de que la razón principal por la que no podía dormir era porque no había nadie conmigo. Los sonidos de la calle no eran aterradores, me eran nuevos. Estaba acostumbrada al océano. Y cuando Rosalie estaba aquí, podía caer dormida rápidamente al escucharla hablar.
Se valiente, me dije a mi misma. Levanta tu almohada y entra. Dile que no puedes dormir. Respirando profundamente me puse de pie y me moví a mi puerta. Esta no era la mejor noche que pude haber escogido para hacer esto. Mi pijama normal se había ensuciado durante el desayuno, por lo que se estaba lavando. Estaba usando un par de pequeños shorts y una camisa de tiras gris que era sólo un poquito grande. Necesitaba ser cuidadosa. Mi cabello caía alrededor de mis hombros, escondiéndolos al girar la esquina y enfrentar su puerta entreabierta.
Edward estaba sentado sobre su cama, usando una agradable camiseta apretada de color azul. Sus piernas estaban cubiertas con el edredón y su portátil estaba abierto en su regazo, las notas y el escrito a su lado en el colchón. Su cara tenía una mirada de concentración, su cabello desordenado en la cima de su cabeza y estaba usando un pequeño par de gafas rectangulares.
¡Lindo!
Empuje la puerta lentamente. Esta crujió, protestando contra la bisagra, y Edward levantó la mirada, sorprendido de verme.
"Lo siento" dije en un susurro. "Pero es que realmente no puedo dormir." Él me sonrió cariñosamente y palmoteó el sitio vacío a su lado. Mis labios formaron una involuntaria sonrisa y me moví hacia él, lista para subirme.
"Estaré despierto por nos minutos más. Si quieres puedes coger algo para leer, tal vez te canses." Él señaló hacia el estante que cubría una pared entera de su cuarto, el espacio estaba compartido con una gran colección de CD's y libros. Mordí mi labio para mantener mi sonrisa a raya y salté hacia el, buscando en el lomo de los libros por un título que tal vez me fuera familiar o convincente.
Pede sentir los ojos de Edward en mi todo el tiempo. Estoy segura que esto era inesperado para él, al igual que para mi. Saqué uno de mis recientes favoritos, uno del que había estado hablando emocionada con quien me escuchara. Estaba sonriendo felizmente como caminaba alrededor de la cama de Edward y me subía, jalando sus perfumadas sábanas alrededor mío. Me apoyé de la misma manera que él contra el cabecero y abrí el libro.
Los dos hacíamos un buen par. Una hora después Edward bostezó y apagó su portátil, justo cuando yo iba a mitad de novela y mis ojos comenzaban a debilitarse. Marqué el libro con un pedazo de papel que él había dejado de lado y lo puse en la mesita de noche, apagando la luz y cayendo bajo los cobertores. Edward dio un cansado ay y puso su portátil en el piso. Recogió sus notas, colocándolas en orden y poniéndoles un portapapeles y luego las dejó caer en el piso. Poco después hubo un ruido seco de sus gafas y la luz se apagó.
Mi corazón detuvo su paso en un segundo. Oh, Dios, ¿por qué decidí meterme en su cama? Estaba temblando por estar tan frío, pero me dije a mi misma que me comportara y me estuviera lejos de él. Sólo tendría que tener debidamente en cuenta cuan rico olía su ropa de cama y cuan bien se sentía su presencia a mi lado. Ambos suspiramos, luego reímos. Me giré hacia él, justo como él hizo hacia mí. La luz de la luna (bueno, de los faroles) a través de la ventana golpeaba sus rasgos perfectamente, iluminándolo simplemente para que yo lo viera. Podía ver sus párpados cerrados, el arco de su nariz y la curva de sus suaves labios. Suspiré y mi cuerpo se sacudió por el frío.
"¿Estás bien?" preguntó gentilmente.
"Me estoy congelando," dije pasito y con una pequeña risa. Mis piernas se rozaron la una con la otra para tratar de sacar algún calor de ellas. Entonces lo sentí. Sus piernas se entrelazaron con las mías y me jalo hasta su pecho, envolviendo sus brazos alrededor mío. Mis brazos se movieron alrededor de su fuerte pecho e inhale profundamente, su olor era increíble.
"¿Esto está mejor?" Su voz era ronca y baja. No confiaba en mi misma para hablar. Mi corazón estaba fuera de control. Asentí y descansé mi cabeza contra él, justo como él recostó su cabeza en mi cabello y así caí pacíficamente dormida.
En la mañana pude sentir el pequeño frío en mi pecho. Estaba respirando por la boca, casi babeando toda la almohada de Edward, y tosí fuerte y de modo incontrolable. Mi nariz estaba caliente y tapada. No debí haber hecho tanto turismo. Escuché un crujido desde la puerta y miré para ver a Edward entrando, una bandeja en sus manos y una amplia sonrisa en su cara.
"Buenos días hermosa" dijo gentilmente. Me senté y él situó la bandeja en mi regazo. Había huevos, tocino, tostadas e incluso jugo fresco de naranja. Sonreí ampliamente y sorbí por la nariz. "Te dije que siempre te iba a llevar el desayuno a la cama, ¿cierto?"
"Gracias Edward," dije. Podía escuchar la congestión en mi voz. Sus cejas se arrugaron al verme.
"¿Te sientes bien?" me preguntó sentándose a mi lado y poniendo una mano en mi frente. Lo miré a los ojos mientras él miraba mi semblante seriamente. Mis ojos estaban centrados en sus labios, comencé a mirar fijamente. Eventualmente salí de mi ensimismamiento y comencé a comer.
"No estoy tan enferma Edward. Créeme. Puedo decir cuando mi cuerpo está en su límite." Expliqué. "Esto parece un resfriado normal, no debería durar mucho." Él me sonrío dulcemente y se movió para buscar algunas ropas en su armario mientras yo comía.
Fue unas pocas horas después cuando Edward y yo estábamos caminando hacia su carro, bien abrigados contra el enérgico viento de octubre. Él se veía simplemente despampanante en su camisa oscura y sin chaqueta, una bufanda alrededor de su cuello y su cabello volando desordenado en el viento. Me estaba llevando al trabajo con él para dejar el proyecto en el que había estado trabajando. Como era usual, miré fijamente los edificios que pasábamos mientras manejábamos, Edward estaba cantando con la radio.
"¡Hey, Edward! ¡No pensé que estarías aquí en tus vacaciones!" Dijo una chica una vez salimos del elevador.
"Hey Katie, créeme, no me corresponde," él sonrió. Yo le sonreí a la chica pero seguí de cerca a Edward. Ella estaba vestida con un suéter blanco, un chaleco negro encima, una falta negra y unos lindos zapatos de charol. Su cabello era café oscuro y caía sobre su hombro, la mitad atado en la base de su cuello. Ella me sonrió amplia y alegremente.
"Bella, ella es Katie McCarty, la hermana menor de Emmett," explicó Edward, señalándola como pasábamos.
"Hola," dije dándole la mano. "Es un placer conocerte. Tu hermano es todo un personaje". Ella se rió.
"No te preocupes, no soy como él," me aseguró. "He conocido a tu amiga, ¿Rosalie? Emmett está un poquito loco por ella," Sonreí.
"Rosalie está igual por él, estoy contenta de que haya conocido a tu hermano." Katie sonrió y Edward esperó por mi.
"Me había estado preguntando cuando te iba a conocer," dijo ella. "Edward casi se vuelve loco su último día aquí, todo lo que hizo durante la semana anterior fue hablar sobre ti."Me sonrojé de un brillante rojo y Edward rió entre dientes, agarrándome de la manga y jalándome con él. Nos movimos por un pasillo hacia una sofisticada oficina de metal y con vidrio borroso. Edward tocó suavemente la puerta antes de abrirla y entrar.
"¿Sr. Hann?" Tengo el escrito Goodman para usted," dijo Edward, caminando con confianza dentro de la oficina. Yo lo seguí nerviosa.
"¿El escrito Goodman?" ¿No se lo habíamos asignado a Michael?" Edward asintió, una expresión severa en su cara. Sorbí mis mocos y me quedé seguramente detrás de Edward.
"Él me abordó en mi último día y no me dejó otra opción que hacerlo," explicó Edward. La frente de su jefe se arrugó y hojeó las páginas de las notas.
"Tendré unas palabras con Michael sobre esto, te lo aseguro Edward. Recibirás lo que te corresponde, no te preocupes." Edward sonrió triunfante y se giró hacia mi, estirando su brazo par que me moviera dentro de el. "¿Imagino que esta el chica que llegaba y por la que estabas tan ansioso aquel último día?" preguntó. Pude sentir el calor en mis mejillas pero simplemente le sonreí.
"Si señor, Ella es Bella," dijo amablemente, mirando fijamente mi cara. Caminé hacia delante y le di la mano a su jefe.
"Es un placer conocerlo señor," dije, esperando que los nervios no fueran tan evidentes en mi tono. El Sr. Hann sonrió ampliamente.
"Puedo ver claramente por qué Edward estaba tan entusiasmado de que llegaras," murmuró él. Vi un rubor en las mejillas de Edward y sonreí para mi.
"Ha sido una larga estancia en Londres," le aseguré. Él nos deseó suerte en el resto de mi visita antes que nos giráramos y nos fuéramos, la mano de Edward en mi espalda. Había personas alineadas en sus puertas en el pasillo, saludando a Edward, pero él me susurró que estaban ahí solo para verme.
"¡Hey Ed!" una molesta voz llamó. Katie estaba parada cerca del comedor, sirviéndose un café y miró hacia arriba un poco sorprendida de vernos, o tal vez era porque la voz se dirigía hacia nosotros.
"Mike," siseó Edward, tratando de sonar civilizado. "Presenté tu escrito," dijo mordazmente.
Mike sonrió, pero me miró por todas partes, como si fuera un pedazo de carne. Edward achicó sus ojos y me puso más cerca. Me sonrojé. "Gracias por eso Ed. ¿Quién es esta que tienes aquí? ¿Nos presentas? Con la mirada furiosa que Edward le estaba dando, me sorprendió que él no se estuviera orinando en sus pantalones justo aquí, en el vestíbulo.
"Mike, ella es Bella, mi esposa. Justo nos estábamos yendo, de modo que adiós." Los ojos de Mike se abrieron de par en par como los míos antes que Edward me girara y nos moviera rápidamente hacia el elevador. Escuché a Katie riendo y diciéndonos adiós.
"¡¿Esposa? Pregunté ligeramente histérica mientras corríamos a su carro.
"Sip, siempre hemos dicho que estamos casados, pensé que era la forma más fácil de quitármelo de encima. Además, no quieres ser presentada como soltera ante Mike." Edward me mantuvo abierta la puerta, luego se apuró a su asiento, encendiendo el carro y sacándolo del parqueadero.
"¡Pero ahora toda tu entera oficina piensa que estamos casados!" Exclamé, Edward sonrió y se encogió de hombros. Se giró hacia mi, y el hecho que lo estuviera mirando brava sólo lo hizo sonreír más.
Por el resto del día Edward y yo nos sentamos en casa y él hizo todo lo que sabía para hacerme sentir mejor. Por la hora en que el sol se ocultaba casi no sentía que había estado enferma. Habíamos recibido una llamada de Rosalie diciéndonos que iba a quedarse fuera con Emmett y tampoco estaría en casa esa noche. Se estaba haciendo tarde, toda la ciudad estaba con las luces encendidas cuando Edward vino hacia mí, sentándose en el sofá, completamente vestido y listo para salir.
"Ponte tu abrigo," dijo dulcemente. "Se exactamente que podemos hacer, solo nosotros dos." Mis labios estaban sonriendo por si solos. No podía evitarlo si éste hombre ponía mi cuerpo involuntariamente eufórico.
Conducimos por unos pocos minutos a través de la ciudad, hacia el malecón. Una vez salimos, caminamos por un rato, Edward sostuvo mi mano y la puso en el bolsillo de su abrigo para mantenerla caliente. Mis mejillas estaban rojas, pero no sólo por el frío. Podía ver una gigantesca rueda de la fortuna blanca acercarse hacia nosotros. Eso me robó el aliento.
"¿Le temes a las alturas?" Preguntó Edward, el humor evidente en su voz. Me giré hacia él y rodé mis ojos.
"¿Qué es eso?" pregunté sin aliento.
"Eso, cariño, es el Ojo de Londres. ¿Te gustaría ir dar un paseo?" Mis ojos salieron disparados hacia su cara, bien abiertos por la emoción.
"¿Estas hablando en serio? ¿Podemos montar en esa cosa? Él simplemente se rió y tomó mi mano, caminando hacia el encargado. En cuestión de unos momentos estábamos dentro con otras pocas personas, haciendo nuestro ascenso hacia la cima. No puedo describirte en palabras la belleza de Londres desde esa altura. Había luces en todas partes. Podía ver la torre del Reloj, los edificios del parlamente, todo. La ciudad entera esta iluminada para que la viera, y una vez alcanzamos la cima, simplemente me robó el aliento. Quedé con la boca abierta y deje salir un suspiro, mis ojos deambulaban sobre todo lo que pudiera ver.
Edward dio un paso cerca de mí y enredó sus brazos a mí alrededor, mi corazón entró en horas extras.
"¿Te gusta mi cuidad?" él preguntó. Yo asentí y sonreí, colocando mi cabeza contra su pecho.
"Esta es una de las cosas más bellas que he visto, Edward. Gracias." Él sonrió y buscó mi cara por un momento. No puedo decir exactamente que estaba pensando, pero hizo bien a mi corazón verlo mirándome de esa forma, aquí arriba, en la cima del mundo.
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AWWWW!! CHICAS A QUIEN DE USTEDES LES PARECE HERMOSOO ESTE CAP? AWW ES UNO DE MIS FAVORITOS! EDWARD ES TAN ESPECIAL! LO AMOO! ♥
ESPERO SU COMENTARIO DICIENDOME QUE LES AH PARECIDO!
PERO BUENO LAS DEJO XQ TENGO QUE ALISTARME.. ¡¡¡VOY A LA PREMIER DE ECLIPSE!!!
WIIII.. SOY FELIZ! ♥ DESPUES LES CUENTO COMO ME FUE!
BESOS Y QUE TENGAN UN LINDO DIA! ♥
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A través del Océano
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No soy como tú el desenlace
6:12 | Publicado por
krlitalabeba |
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Bueno ayer se estreno despues de Crepusculo el segundo y ultimo capitulo de no soy como tu aunque no recibio mucho apoyo aqui se los dejo para quien quiera verlo =)
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No soy como tú
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Otra nominacion El Momento más Sorprendente"
6:10 | Publicado por
krlitalabeba |
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The Vampire Diaries
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Nueva stills de Jasper
6:09 | Publicado por
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Eclipse
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Robert Pattinson saluda a sus fans en LONDRES
6:08 | Publicado por
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Gracias a TwiBritneyFan les presentamos este video, donde Robert Pattinson envia un mensaje para todas las fans en la Premier de Eclipse en Londres.
Video de "Making Off" de ECLIPSE
6:06 | Publicado por
krlitalabeba |
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En está ocación es la escena donde Taylor graba con su traje de Spandex y como veran más adelante, Kristen Stewatr lo acaricia.
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Eclipse
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jueves, 1 de julio de 2010
Gracias a Carol por los premiosss ♥
15:06 | Publicado por
krlitalabeba |
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Gracias al Blog hermano por darnos este premio y Carol nuestro primer premio =) y nos sentimos orgullosas por eso y queremos agradecerle mucho espero que pasen por su blog es super fabuloso ♥
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Reglas del Premio.
*Decir un autor que te guste.
- Alyson Noel
- Stephanie Meyer
- Claudia Gray
- J.K Rowling
- L.J. Smith
- Richelle Mead
- Y entre otras...
*Nombrar un autor que detestas.
Por ahora ninguno
*El Libro que más te ha gustado es:
Todos los de la saga de academia de vampiros amoo esa saga especialmente a DIMITRI y ADRIAN ♥
*¿Que te emociona siempre?
Las sorpresas... Y los conciertos que pueda ir claro xD
*Algo que odies.
Las mentiras, las personas hipocritas el engaño
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Premios recibidos
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Capitulo 1X02 "What Lies Beneath"...
14:52 | Publicado por
krlitalabeba |
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Chicas aqui les traigo el segundo capitulo de esta serie comenten que tal les parece???
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The Gates
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El elenco de eclipse en LONDRES
14:51 | Publicado por
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Eclipse bate record
14:49 | Publicado por
krlitalabeba |
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Ayer fue el estreno en varios paises de la tercera parte de la saga Twilight: Eclipse
La tercera película recaudó un estimado de $ 68,5 millones, superando la marca de días de apertura de todas las películas jamás lanzado, con excepción de Luna Nueva.
Para un analista de taquilla, no hay misterio en qué Eclipse no pudo eclipsar a su hermano mayor.
"Honestamente," 'dijo Jeff Bock Relaciones Expositor hoy, "la única razón que no logro mas que Luna Nueva es que el estreno de Eclipse se dio un miércoles en lugar de Luna Nueva que fue un viernes".
La película supero Transformers 2: La Venganza de los Caídos, que con 62 millones, era la que tenía el récord hasta ahora.
Supuestamente producido por menos de $ 70 millones, Eclipse deberían superar las 100 millones dólares de hoy en general. Al final del domingo, que podría tener en cualquier lugar de $ 160 millones a $ 175 millones o más en el banco nacional.
Bock dijo: "Eso es taquilla como nunca hemos visto antes".
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Video de Metric “Єclιρѕе (All Yours)”
14:48 | Publicado por
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GRACIAS A IRIS POR SU LINDO PREMIO! ♥
7:42 | Publicado por
DaneFals97♥ |
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HOLA IRIS TENGO ENTERADO DE QUE NO CONOCES A TODAS LAS ADMINISTRADORAS DEL BLOG! BUENO LA VERDAD NO HAY MUCHO QUE CONOCER, JEJE
SOLO SOMOS KRLITA Y YOP DANII, MUCHAS GRACIAS POR TU LINDO PREMIO Y TU BLOG ES GRANDIOSO AUN NO ME EH PUESTO AL DIA CON LAS HISTORIAS PERO POCO A POCO! BESOS Y QUE TENGAS UN LINDO DIA! ♥
SOLO SOMOS KRLITA Y YOP DANII, MUCHAS GRACIAS POR TU LINDO PREMIO Y TU BLOG ES GRANDIOSO AUN NO ME EH PUESTO AL DIA CON LAS HISTORIAS PERO POCO A POCO! BESOS Y QUE TENGAS UN LINDO DIA! ♥
Reglas:
1. Agradecer a quien te lo dio.
MUCHAS GRACIAS IRIS TU BLOG ES LINDISIMO.
2. Que te gusta de su blog.
SU LIBERTAD PARA EXPRESARSE Y ORIGINALIDAD.
3. Otorgarlo a cinco blog.
ESTE PREMIO SE LO DAMOS A:
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Premios recibidos
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¿Acaso esto es el amor?
6:29 | Publicado por
DaneFals97♥ |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de AnneHilldweller.
Capítulo 2:
Hechos inesperados
Al día siguiente llegaron los Vampire Dreamers a los estudios de MTV después de su sesión de fotos, los hicieron pasar a un camerino mientras llegaba la hora para que empezara el programa TRL, entonces Edward aprovechó para llamar a su novia.
TANYA– Bueno.
EDWARD– Hola mi amor, ¿cómo estás?
TANYA– Vaya hasta que te acuerdas de que existo.
EDWARD– Estoy trabajando mucho corazón, no te enojes, sabes que te amo.
TANYA– Sí, tienes una manera muy peculiar de demostrarlo, ¿cuándo regresas?
EDWARD– En dos días y te prometo que lo primero que haré será visitarte.
TANYA– Eso espero porque ya no recuerdo ni tu cara.
EDWARD– No exageres amor, además siempre puedes mirar mis fotos, cuando yo te extraño miro la tuya.
TANYA– Pero a una foto no la puedes besar, ni abrazar, ni hacerle el amor.
EDWARD– En dos días estaré contigo y aprovecharemos el tiempo al máximo, ya lo verás – mintió para sorprenderla.
TANYA– Ojalá, cuántas veces me has dicho lo mismo y te sale un compromiso de último momento.
EDWARD– Te prometo que en esta ocasión no corazón, ya tengo que irme recuerda que te amo, te mando muchos besos.
TANYA– Yo también, bye baby.
EMMETT– Reportándote con la novia?
EDWARD– No me estoy reportando, sólo hablándole para ver como está.
JAMES– Aja, así se le dice ahora, cuándo dejarás de ser mandilón?
EDWARD– No soy mandilón, tú que no tomas a nadie en serio.
JAMES– No me gustan las ataduras.
CHARLOTTE– Bueno, ya basta de charla, es hora de que entren al foro.
El programa comenzó y en las afueras del estudio había miles de fans con carteles y gritando entusiasmadas, en ese preciso momento Rosalie y sus amigas pasaron caminando por ahí y se molestaron por el tumulto.
ROSALIE– Ay, esto es lo único que me choca de Nueva York, que cierren las calles sólo porque cualquier artista se presenta aquí.
RENATA– A mí igual, ¿de quién se tratará esta vez?
HEIDI– Un grupo llamado Vampire Dreamers, ¿los conocen?
ROSALIE– La verdad no, aparte ¿qué clase de nombre es ese?
RENATA– Pues ni idea.
Al mismo tiempo se encontraba Alice con sus amigas viendo el programa por televisión, estaban emocionadas gritando, cantando y comentando sobre lo que los chicos respondían a las preguntas que les hacían, la cámara enfocó a Edward y entonces Alice grito a todo pulmón diciendo que le encantaba.
Por su parte, Victoria estaba con sus amigos contándoles que no podría ir con ellos a recorrer el país en moto porque tenía que irse a un curso durante el verano, lo cual la disgusto más porque ellos le recordaron que tampoco iría al concierto de Iron Maiden.
Horas más tarde los chicos iban platicando en la camioneta de regreso a su hotel después de la entrevista en una famosa estación de radio. Charlotte iba en la parte de adelante en silencio, absorta en sus pensamientos mirando por fuera de la ventanilla, cuando un comentario de James la hizo reaccionar y poner atención a la plática.
JASPER– Estoy muerto, pensé que este día nunca acabaría.
CARLISLE– Yo también, lo único que deseo en este momento es dormir – dijo mientras bostezaba.
EMMETT– A mí me duele un buen la mano, no tengo idea de cuantos autógrafos firme, creo que perdí la cuenta después del ¿250?
JAMES– Míralo por el lado bueno, vimos a muchas chicas guapas.
EMMETT– Eso sí, me encanta esto de la fama.
JAMES– Yo hasta cita tendré esta noche, miren esto – agrego mostrándoles un papel – el teléfono de una chica preciosa que desea hacer un sueño realidad conmigo.
EDWARD– No te atreverás James.
JAMES– Ay porque no?, entonces de que sirve la fama si no es para divertirse.
CARLISLE– Pero se trata de una fan y seguro es menor de edad, eso podría traernos problemas, recuerda que no estás solo en esto.
JAMES– Ya relájense, como me choca que ustedes dos sean tan moralistas, el único que me entiende es Emmett, verdad amigo?
EMMETT– Pues si ella quiere y a ti te gusta yo no le veo lo malo, además no serías el primero ni el último.
CHARLOTTE– Yo tampoco lo veo apropiado, aunque otros cantantes lo hagan.
JASPER– Tranquilos, aún no pasa nada, no hay razón para que se alarmen.
JAMES– Exacto, no voy a hacer algo que ella no quiera, pero tampoco me voy a negar a lo que me pida, como dicen por ahí, a quien le dan pan que llore.
CARLISLE– Está bien, confiaremos en tu raciocinio, pero al menos usas condón, no quiero que después te anden demandando por una pensión alimenticia.
JAMES– Prometo que me cuidaré papá.
Todo estallaron en risas, Carlisle se había ganado a pulso que en ocasiones lo llamaran así por su gran sentido de la responsabilidad, además de que procuraba siempre aconsejarlos debido a que era unos mayor al resto del grupo. Charlotte movió la cabeza pero ya no quiso agregar nada más, James era así, cuando se proponía algo siempre lo cumplía, sobre todo en cuestiones que tuvieran que ver con chicas, tanto él como Emmett eran unos mujeriegos, al contrario de Edward que le era totalmente fiel a su novia y de Jasper que estaba esperando conocer a la chica perfecta para él.
Entre tanto Bella se encontraba platicándole a su amiga Angela que estaba nerviosa por irse a otro estado y con chicas totalmente desconocidas, su amiga trataba de darle ánimos diciéndole que conocería otro sitio y que siempre podían estar en contacto por el celular, eso le infundo tranquilidad a Bella, abrazo a su amiga y siguieron jugando memoria mientras escuchaban música.
Al día siguiente, muy temprano en la mañana llegaron los Vampire Dreamers a Orlando, tendrían libre ese día y se fueron al departamento que todos compartían. Charlotte también vivía en ese edificio, en el departamento contiguo así que en el pasillo se despidió de ellos y les aconsejo que disfrutaran de ese día porque al siguiente tendrían una presentación en Los Ángeles.
En cuanto Edward se termino de bañar y arreglar se fue a visitar a Tanya. Serían como las 8 de la mañana cuando llego a su departamento y entro, todo estaba en silencio y sonreía feliz pensando en la gran sorpresa que le daría, así que camino sigilosamente a la habitación y la abrió lentamente pero el sorprendido fue él porque Tanya se encontraba dormida en los brazos de otro hombre y ambos estaban desnudos.
EDWARD– ¡Tanya! – gritó despertando a los dos que lo miraron desconcertados – ¿qué demonios significa esto?, y no te atrevas a decirme que no es lo que parece.
TANYA– Cálmate sí Edward, no tenemos porque hacer un escándalo, y espérame en la sala, por favor.
EDWARD– ¿Cómo me pides que me calme cuando te acabo de descubrir con otro?
TANYA– Pues tú tienes la culpa – dijo en tanto se levantaba y se ponía una bata – me has tenido muy abandonada y yo necesito sentirme amada, ¿hace cuanto no pasamos una noche juntos? – agregó mientras salía del dormitorio y cerraba la puerta.
EDWARD– ¿Amada?, ¿le llamas amor al acostarte con un tipo que no es tu novio?, ¿cómo fuiste capaz de engañarme y en la misma cama que has compartido conmigo?
TANYA– Ay por favor, no me vengas ahora con moralismos, ¿o qué piensas que no he visto la tele cuando cualquier niñita se cuelga de tu cuello y te besuquea?, ahora me vas a salir con que nunca me has engañado.
EDWARD– Por supuesto que no, eso es muy diferente, es mi trabajo, son mis fans y jamás pensaría en meterme con una y mucho menos en engañarte, yo te amo.
TANYA– Ay pues yo no y ya es hora que lo sepas, sí me encantas y me fascina el buen amante que eres pero de eso a estar enamorada de ti hay una gran diferencia, yo nunca he creído en esas cursilerías.
EDWARD– ¿Cómo puedes decirme eso?, ¿cómo pudiste fingir todo este tiempo?
TANYA– Ya déjate de dramas, sí?, y ve a que te consuele tu amiguita Charlotte, que de eso pide su limosna.
EDWARD– ¿Cómo puedes ser tan cruel y cínica?
TANYA– Porque ya me canse de esta situación, yo no nací para estar en segundo plano y si a ti te importa más tu grupito pues quédate con ellos.
EDWARD– Pero si quería triunfar era por ti, para que estuvieras orgullosa de mí.
TANYA– Ah pues muchas gracias, ya lo estoy, además no creo que lo hicieras sólo por mí, te gusta demasiado la música, así que ya vete por favor.
Desilusionado, Edward salió del departamento, no entendía como no se dio cuenta antes de cómo era ella en realidad, había fingido muy bien, en su mente recordaba los momentos vividos juntos y no había el menor abismo de mentira, ella siempre lucía feliz y radiante. Los ojos se le cubrieron de lágrimas por la impotencia que sentía. Se subió a su auto, se recargó en el asiento y dejo que las lágrimas fluyeran sin control.
En otro lugar estaba Esme contándole a su tía que ya se había inscrito en la escuela de verano, estaba muy emocionada porque el temario estaba muy variado, habría actividades deportivas, culturales, musicales y artísticas, pero de cualquier manera se sentía un poco triste por dejarla sola con su mamá, su tía la abrazo y le dijo que no tenía que preocuparse por nada, que ellas estarían bien y que lo más importante era su educación.
Edward estaba totalmente devastado platicándole a sus amigos lo que le había pasado con Tanya, no daban crédito a sus palabras hasta que James intervino.
JAMES– Perdón, pero a simple vista se le veía que era una zorra.
CARLISLE– ¿Cómo puedes decirle eso en estos momentos?
EDWARD– Déjalo Carlisle, la verdad es que James tiene razón, yo fui el único idiota que no se dio cuenta de eso.
JASPER– Pues yo tampoco lo hubiera imaginado, a todos nos tomo el pelo.
EMMETT– No te agobies mi Edward, al fin lo que sobran en el mundo son mujeres, no vale la pena que te pongas así por una cuando hay miles que te adoran.
EDWARD– No voy a andar con alguien por despecho y mucho menos con una fan.
JAMES– Yo opino lo mismo que Emmett, hay muchísimas mujeres, pero lo que ahora necesitas es distraerte, así que salud mi hermano – exclamo poniendo una botella de vodka sobre la mesa y varios vasos.
CARLISLE– Pero, ¿cómo se te ocurre darle alcohol justo ahora?
JAMES– Es lo que necesita, desahogarse, no seas aguafiestas Carlisle y tú también tómate un trago – respondió entregándole un vaso.
EMMETT– Si Charlotte se entera nos va a matar.
JASPER– Pues aprovechemos que fue a visitar a su mamá y quien sabe a qué hora regrese – agregó tomando un vaso y sirviéndose un poco.
EDWARD– Salud amigos, por ellas aunque mal paguen – dijo y se tomó de un solo trago el contenido de su vaso.
Y así siguieron brindando y cantando hasta que se acabaron la botella, cada uno empezó a contar experiencias tristes de su pasado para darle un poco de consuelo a Edward de que no era el único que había pasado por una situación así. Después Emmett empezó a contar chistes para tratar de alejar la tristeza y lo consiguió porque todos estaban risa y risa, hasta que se abrió la puerta y entro Charlotte.
CHARLOTTE– ¡Qué bonito espectáculo!, bola de irresponsables, mañana tienen que tomar un vuelo temprano – exclamó furiosa cerrando la puerta tras ella.
EMMETT– No… te… enojes y tómate… una copita… con nosotros – dijo con dificultad mientras la abrazaba.
CHARLOTTE– ¿Se puede saber qué demonios les paso?
EDWARD– La culpa es mía… no los regañes a ellos… es que – la abrazo fuertemente – Tanya me engaño… la encontré con otro hombre.
CHARLOTTE– ¿Qué?, maldita zorra descarada.
JAMES– Te lo dije mi hermano… hasta Charlotte se dio cuenta que era una zorra… hasta a mí me coqueteo pero yo no le hice caso… primero son los amigos.
CHARLOTTE– Mejor cállate James, que seguro tú fuiste el que saco la botella.
EDWARD– Shh… te dije que no los regañes… es toda mi culpa… James es inocente.
JAMES– Inocente sí… todos los somos… la culpa la tienen las mujeres.
CARLISLE– Sí, las mujeres… yo me porte muy bien con ella… todo un caballero y para qué?… después del verano jamás volvió a llamarme.
CHARLOTTE– No puedo creer que hasta tú estés borracho Carlisle.
CARLISLE– También tengo sentimientos, no todo el tiempo puedo ser Sr. Responsable.
JASPER– Yo te apoyo hermano… y tú Charlotte ya déjate de sermones… y tómate algo que tú también sufres por amor… no te hagas.
CHARLOTTE– Está bien, me voy a tomar una, dios, nos va a matar Aro si se entera, se supone que yo soy la responsable de ustedes.
EMMETT– Ni tiene porque enterarse… nuestro querido representante… ninguno se lo vamos a decir… verdad muchachos? – todos negaron con la cabeza – ya ves?… tú tranquila… salud mi querida Charlotte… la mejor asistente del mundo.
Siguieron bebiendo hasta que se terminaron otra botella, Charlotte ya estaba un poco mareada y dijo que ya se iba a su departamento, a pesar de sentirse igual o quizá peor que ella Edward se ofreció a acompañarla. Cruzaron el pasillo y ambos entraron al departamento, Edward la abrazo y le dio las gracias por ser su amiga y apoyarlo siempre, se abrazaron durante largo rato y cuando se separaron ella no pudo reprimir el impulso y le dio un pequeño beso en los labios.
____________________________________
HUUUY! HOLAAA CHICAS, DIGANME USTEDES, QUE CREEN QUE PASARA CON EDWARD Y CHARLOTTE? QUIEN ODIA A TANYA EN ESTE MOMENTO? TODO ESTO Y MUCHO MAS EL PROXIMO JUEVES A LA MISMA HORA EN EL MISMO CANAL Y...
BUENO TAMPOCO ASI! JAJAJA
SOLO DIGANME QUE TAL! BESOS! ♥
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¿Acaso esto es el amor?
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miércoles, 30 de junio de 2010
Los Reyes Cullen
12:14 | Publicado por
DaneFals97♥ |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Dayan Hale.
Capítulo 3
- Bella, hoy vino conmigo la princesa Alice – la señora Weber miró a Bella con algo de reproche.
- Yo…lo lamento…no volverá a ocurrir – se disculpó Bella nerviosa por que le quitaran su nuevo empleo en el castillo.
- De hecho, me pidió que te hablara de la posibilidad de servirla a ella también – la señora Weber le dijo a Bella – sus dos sirvientas se encargarían de su habitación, pero quiere que tú la ayudes a vestirse y a peinarse – continuó la señora Weber – claro que seguirías limpiando la habitación del príncipe Edward.
- Claro, me encantaría – respondió la chica – puedo encargarme de ambas cosas señora Weber, lo prometo
- Bien, ahora sube que la princesa te espera en sus aposentos.
Bella subió las escaleras a toda prisa y, como siempre que corría, se cayó. Llegó a la habitación de la princesa e hizo una reverencia.
Alice estaba feliz de que Bella hubiera aceptado servirla a ella también, conocía a Edward y sabía que no perdonaría ninguna imperfección en sus aposentos. La chica debía ser lo suficientemente buena para mantener a Edward contento y aparte servirla a ella, aunque en realidad no la quisiera como sirvienta, quería que fuera su amiga.
- Bella me alegra que hayas aceptado
- Es un placer para mí servirle su alteza – la chica replicó.
- Y lo primero que quiero que hagas es que dejes de llamarme "su alteza" – le pidió Alice y Bella la miró con los ojos muy abiertos – Bella si hay una razón por la que pedí que fueras mi sirvienta es porque quiero una amiga.
Bella no podía creerlo ¿una princesa quería ser su amiga? Debía de estar soñando, pero vio en los ojos que Alice no mentía. La princesa era muy inocente y en realidad necesitaba a alguien que la escuchara y la comprendiera. Pero Bella sabía que estaba mal, no podía ser amiga de una princesa, ella era solamente una sirvienta.
- Bella no sabes como me hace falta una amiga, es lo único que yo te pido, que me escuches, sólo eso – dijo la princesa al ver la vacilación en los ojos de la chica – nadie me escucha y en serio necesito a alguien que me apoye – sus ojos se llenaron de lágrimas – no tengo quien me escuche y esta soledad me está poniendo muy mal.
Si algo podía conmover a Bella, eran las lágrimas. Y se notaba que la princesa se estaba ahogando en tristeza, así que Bella decidió que si podía hacer algo por aquella princesita, lo haría.
- Claro que sí, su…
- Sólo Alice, por favor Bella
Eso iba a estar más difícil para Bella, decirle Alice a la princesa.
- Bien…Alice – dijo Bella vacilante y la princesa sonrió.
- Gracias Bella, no sabes cuanto necesito desahogarme
- Puedo darme cuenta, pero me pregunto que la pone tan triste si tiene todo en este mundo – Bella le dijo.
- Es que a veces siento que todo mundo me ignora y más el príncipe Jasper – Alice le contó y a Bella se le encogió el corazón.
La princesa sufría porque el príncipe Jasper no le hablaba y Bella sabía que el príncipe se divertía con una de las sirvientas. Bella no sabía que hacer, si decirle o no, de por sí Alice ya estaba muy triste así que decidió que lo mejor sería no decírselo. Quizá se lo diría cuando Alice se sintiera mejor.
Así fue como Alice le abrió su corazón a Bella, le contó lo mucho que le dolía sentirse alejada de todo, pero sobretodo, le contó lo mal que la ponía la indiferencia del príncipe Jasper.
- No sé que hacer Bella, Jasper me mira como si fuera una cucaracha – Alice le confesó a la chica
- Pero no lo es, Alice no eres ninguna cucaracha y no puedes creer que lo seas – Bella se enfadó, no con la chica sino con lo que había dicho – créeme después de estar ocho años trabajando aquí ni yo me considero una cucaracha, tú menos tienes que sentirte así. – Bella se inspiró tanto que comenzó a tutear a la princesa sin siquiera notarlo – No puedes dejar que las personas crean que eres una cucaracha porque sí las dejas, te conviertes en una.
Alice se le quedó mirando a Bella, la chica sí que tenía razón, cuando Bella hablaba, hablaba con su corazón. No estaba equivocada, Bella iba se iba a convertir en su mejor amiga con mucha facilidad.
Cuando acabó su discurso, Bella se dio cuenta de que había comenzado a tutear a la princesa y que le había gritado. Se comenzó a poner roja y bajó la vista avergonzada.
- Lo lamento su alteza no quería…
- Creo que quedamos en que no ibas a decirme "su alteza" – le recriminó Alice – además lo que me dijiste es muy cierto y te agradezco que me hayas dicho lo que me dijiste, eso es justamente lo que yo quería y esperaba de ti Bella, gracias.
- Pues de nada – respondió la chica sonrojada.
Por la noche Bella regresó a su pequeño cuarto, se acostó en la cama y se quedó dormida casi al instante.
Los días pasaban con calma en el castillo. Alice había mejorado mucho su estado de ánimo y ya no se molestaba tanto cuando Jasper le era indiferente, la amistad de Bella estaba ayudándole mucho.
La mañana de un sábado Bella estaba haciendo la cama del príncipe Edward. Se le había hecho tarde por haberse quedado dormida así que se apresuró lo más que pudo, sin embargo, no lo suficientemente rápido como para que el príncipe no lo notara.
Edward había ido a cazar temprano por la mañana, ahora sólo deseaba acostarse unos momentos en su cama. Al entrar a sus habitaciones vio a la chica haciendo su enorme cama.
- ¿Hasta ahora empiezas a hacer mi cama?
- Lo lamento su alteza pero me levanté tarde y…
- Claro, ahora resulta que los sirvientes se pueden levantar tarde y no atender a sus obligaciones – Edward le dijo a la chica.
- Lo lamento su alteza no volverá a ocurrir – se disculpó la chica.
- Más te vale, sino te vas del castillo – la amenazó Edward y salió de su habitación.
Bella terminó la habitación de Edward lo más rápido y bien que pudo, luego fue rápidamente a la habitación de Alice, pero la princesa ya no estaba ahí.
Alice había ido a buscar a Rosalie unos días antes y la chica la había ignorado monumentalmente… otra vez. Alice sólo quería que Rosalie le ayudara a conquistar a su mellizo, pero ella no le dijo nada.
Ahora Alice se disponía a conquistar al príncipe por sus propios medios. Caminó hasta la habitación de su prometido y no escuchó nada, tal vez sólo estuviera leyendo o no haciendo nada. Alice abrió la puerta un poco y eso bastó para romperle el corazón. Jasper estaba con una chica, por el uniforme tirado en el piso notó que era una de las del servicio.
- ¡Jasper!
- Ay Jessica, ojalá mi prometida fuera como tú, y no tan tonta e ingenua – Alice oyó a Jasper decir.
Alice salió corriendo a su habitación. Al llegar ni siquiera notó que Bella estaba ahí, se tiró a la cama y comenzó a llorar. Bella no sabía que hacer, se asustó mucho al ver a Alice así. Temerosa se acercó a la princesa, se sentó junto a ella y comenzó a acariciarle el cabello suavemente intentando consolarla.
- ¿Bella tú crees que soy tonta e ingenua?
- Claro que no Alice, eres la persona más dulce y tierna que he conocido – le dijo Bella dulcemente – no eres tonta ni ingenua, lo que pasa es que eres inocente Alice y muchas personas creen que ser inocente es ser ingenua ¿por qué dices eso Alice?
- Jasper…Jasper estaba con una chica del servicio y le dijo que ojalá yo fuera como ella, y no tan tonta e ingenua.
Así que Alice ya había visto a Jasper con Jessica. Bella no dijo nada y se limitó a acariciar el cabello de la princesa suavemente. Alice tenía un gran problema, ella veía el mundo desde una burbuja de inocencia y ternura, por eso el mundo real la desgastaba tanto.
Bella se quedó acariciándola hasta que se calmó, deseaba decirle que no se preocupara ni llorara por ese imbécil, pero daba la casualidad que ese imbécil iba a ser su esposo y no había manera de evitarlo. Esa era una de las cosas que a Bella más le molestaba del mundo de la realeza. No poder escoger con quien vivir el resto de su vida.
- Alice, no eres ingenua y no eres tonta, solamente eres una niña, tus sentimientos están cambiando para convertirte en una mujer y créeme que cuando seas una mujer completa, Jasper no volverá a decir que eres una tonta.
- ¿tú crees?
- Claro
Y Alice escuchó y le creyó a Bella. Esa misma tarde Alice fue a la biblioteca y encontró ahí a Rosalie. Alice decidió ignorarla e ir a buscar un libro con el que pasar el rato. Cuando se sentó en una mesa, Rosalie se sentó frente a ella.
- ¿Alice quieres que te dé un consejo? Olvídate de mi hermano, deja de ser tan niña y madura, diviértete, acuéstate con cuantos hombres quieras, has lo que quieras, sé libre – Rosalie le dijo – créeme no hay cosa que te haga sentir mejor que eso.
Alice tenía 16 años, una edad difícil en la que puedes cometer los mayores errores de tu vida y te dejas influenciar por las otras personas. Alice no era la excepción a la regla. Pero mientras Rosalie le decía todo esto, Alice notó que Emmett estaba por ahí. Era raro ver a Emmett en la biblioteca, Alice se preguntó si su hermano sabría leer.
Al llegar a su habitación por la noche, Bella ayudó a Alice a deshacerse los nudos de su vestido, del corsé y la despeinó. Cuando le puso el camisón y la arropó en la cama, se fue.
En la habitación de Rosalie todo estaba iluminado por una simple vela. Rosalie estaba sentada en su silla frente al tocador cepillándose el cabello.
Una sombra cruzó la habitación y la vela se apagó. Rosalie sonrió al sentir aquellas manos sobre su cuerpo y esos labios sobre los suyos.
Al día siguiente Bella se levantó temprano y fue a hacer la habitación de Edward rápidamente, sabía que el príncipe cumpliría con su palabra de correrla si no lo hacía. Bajó a desayunar con Jessica y Angela y subió a atender a Alice.
- Buenos días Alice ¿cómo estás esta mañana? – preguntó Bella mientras sacaba el vestido que Alice usaría ese día
- Mejor Bella gracias ¿qué tal tú?
- Mejor que ayer, esta vez no me paré tarde y pude asear la habitación del príncipe Edward antes de que él regresara – le contó Bella mientras le ayudaba a Alice a colocarse el corsé.
Cuando Bella terminó de arreglar a Alice, la chica fue a su habitación.
Edward fue a su habitación después de haber entrenado toda la mañana. Se iba desabrochando la camisa, ya había ordenado que le subieran un baño, abrió la puerta y entró a su habitación, las cosas estaban en orden, la chica definitivamente había entendido a ser puntual y dejar todo en orden. Eso creyó hasta que vio que una camisa había quedado tirada en el suelo
- No puede ser – suspiró – esta chica es una verdadera tonta
Se aproximó a la puerta que comunicaba con la habitación de su sirvienta y la abrió sin tocar ni nada. Bella estaba acostada en su pequeña cama leyendo cuando la puerta se abrió de golpe.
- Tú de veras eres una inepta, ¿es qué acaso no puedes dejar la habitación impecable? – Edward le gritó a la chica cruelmente.
- Su alteza yo…
- Tú nada, eres una inútil ¿no puedes hacer nada bien?
Si algo había en Bella, era valentía y si algo le había enseñado la mujer que la crió fue jamás dejar que las personas la trataran como basura. Haciendo acopio de ambas cosas se levantó de la cama mirando al príncipe fijamente.
- Con todo respeto su alteza, no tiene ningún derecho a hablarme así, sí, soy una sirvienta, sí, trabajo para usted, sí, no tengo la misma educación que usted y sí, no soy de la realeza ni gozo de sus privilegios, pero soy una persona al igual que usted y así como usted merece respeto, yo también lo merezco, porque aunque mis labores no sean tan importantes como las suyas yo me aseguro que usted tenga sus cosas en orden – Edward la miraba despectivamente, pero ni eso iba a acobardar a Bella – no puedo ser perfecta su alteza, lo lamento tengo defectos como todo el mundo y sí, lo incluyo en todo el mundo porque es usted una persona cruel y egoísta que no se molesta por los demás – las lágrimas amenazaron con salirse de sus ojos – cometo errores su alteza, como todos los hemos cometido alguna vez y le he pedido disculpas humildemente y usted no hace más que insultarme.
Edward no daba crédito a lo que sus oídos escuchaban, jamás una sirvienta le había hablado así y nadie en este reino se había atrevido a reprocharle nada. El valor de la chica le impactó y sus palabras le llegaron al corazón. Esa chica hablaba con el corazón en la mano, no importaba lo que los demás fueran a pensar de ello.
- ¿Sabes? Podría hacer que te colgaran por lo que acabas de decirme
- Entonces hágalo su alteza, mándeme colgar por ser honesta y por defender mi condición de humana – la chica le dijo con la barbilla en alto.
- Ordené que me subieran un baño, cuando acabe quiero que te deshagas del agua y lleves la ropa a la lavandería – Edward le ordenó y salió de la habitación.
Bella seguía parada en el mismo lugar, aún sin poder creer que hubiera podido decir lo que había dicho en ese momento. Se sentó en la cama y exhaló profundamente. La puerta volvió a abrirse y su corazón se paró en ese instante.
- ¿Cuál es tu nombre?
- Isabella, su alteza – respondió la chica.
- Acepto tus disculpas, Isabella.
- Me aseguraré de que su habitación quede en orden nuevamente después de su baño su alteza – replicó Bella sorprendida por la actitud del príncipe
Edward cerró la puerta y en ese momento entraron tres sirvientes cargando cubas con agua tibia que vaciaron en la bañera que el príncipe tenía en su vestidor (N/A: eso es verdad, los reyes y príncipes tenían una bañera en sus habitaciones).
Acabado el baño, Edward se fue a la biblioteca a estudiar con su profesor. Bella entró a las habitaciones del príncipe, tiró el agua de la bañera, la secó y se llevó la ropa del príncipe a su habitación para luego bajarla a la lavandería. De uno de los bolsillos de una camisa salió un pedazo de papel
Gracias por facilitarme la vida, Isabella
Se sorprendió mucho ante esa nota, ¿el príncipe Edward agradeciéndole a ella? Bajó la ropa a la lavandería y la señora Weber la mandó llamar. Bella suspiró, había ido mucho a esa oficina últimamente.
- Bella, este fin de semana hay baile otra vez – la señora Weber le informó a la chica – sólo que esta vez vendrán las princesas españolas y bueno, creo que sabes como son, quieren mínimo a tres sirvientas por cada una y necesitamos a Angela y a Jessica ¿podrías encargarte de las habitaciones de los tres príncipes tú sola?
Bella ahogó un suspiro, tres habitaciones, una princesa que la quería de amiga, un príncipe con el que tenía que irse con cuidado y tratar con otros dos príncipes ¿podía esto ponerse peor?
Pero Bella sabía que no podía negarse, vivía en el castillo, no tenía a donde más ir, no podía arriesgarse a perder el techo que la cobijaba, aunque eso implicara más trabajo para ella.
- Claro que sí señora Weber, cuente conmigo – le respondió la chica con una sonrisa.
- Nos caíste del cielo Bella, en serio – la señora Weber se quitó un peso de encima con la aceptación de la chica.
Bella regresó a su habitación y Angela y Jessica se reunieron con ella.
- No es justo, cómo te envidio – le dijo Jessica a Bella – esas cuatro son las peores princesas que puede haber en este mundo, ni Rosalie es así de molesta.
- Y que lo digas – se quejó también Angela.
- Oigan chicas ¿Jasper y Emmett son tan…enojones como Edward? – quiso saber Bella, mejor ir conociendo para quien iba a trabajar.
- No, con Emmett mientras tengas su cama tendida no tienes problemas, suele ser muy lindo conmigo – respondió Angela – cuando entra y yo estoy haciendo su habitación me saluda y me pregunta como estoy
Bueno, eso ciertamente le restaba una preocupación a Bella. Pero el que le preocupaba era el príncipe Jasper, Bella era una chica que valoraba su trabajo y quería complacer a los príncipes, pero ella no se acostaría con el príncipe Jasper.
Bella tenía poca experiencia con los hombres…mejor dicho, su experiencia era nula, no había experiencia. No había salido con ningún hombre, era virgen y sus labios jamás, jamás habían sido besados.
Y ciertamente el príncipe Jasper no iba a ser el primero en besarla y mucho menos en acostarse con ella.
- ¿Qué hay de Jasper? – preguntó Bella a Jessica.
- Bueno…al principio, no lo veía casi nunca, suele levantarse temprano y no regresa a su habitación hasta la noche, por lo que no creo que te lo encuentres, pero sería una verdadera lástima, el príncipe Jasper es un amante…per- fec- to
Menos mal, podría arreglar primero esas habitaciones para evitar encontrarse con el príncipe Jasper, mientras menos lo viera mejor.
Cuando Angela y Jessica se fueron Bella se quedó dormida pensando en como administraría su tiempo para que ninguno de los príncipes quedara inconforme con su trabajo.
____________________________________________________
Pequeño adelanto del próximo capítulo:
- Alice, ¿qué te pasó? – Bella caminó hasta la cama. - ¿Qué ocurrió anoche?
- No…no lo sé… - la princesa respondió entre sollozos. – no recuerdo nada de lo que pasó anoche y …
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AHHH! SE PONE INTERESANTE LA HISTORIA NO? ESPERO QUE LES GUSTE!
SOLO DIGANME QUE LES PARECE SI?
BESOS! ♥
Etiquetas:
Los Reyes Cullen
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1 comentarios
Ella Marca La Diferencia
12:04 | Publicado por
DaneFals97♥ |
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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Sorciere-Rouge.
Capitulo 3
Nuestros labios se separaron a causa de una tímida sonrisa por parte de Alice, evitando mi mirada, una imagen tan dulce solo podía producirlo ella. Exhale un suspiro inconsciente pidiendo en mis adentros que no se hubiera dado cuenta pero una parte de mi me dijo que no me preocupara, después de ese beso estaba creciendo en mi un sentimiento desconocido, llenando rápidamente mi cuerpo de calor… ¿extraño verdad? Pensé para mis adentros.
-señorita Alice- dije muy bajo para no romper el aura que se había creado en nosotros ajeno a cualquier cosa de este mundo.
Entonces me miro- Jasper, no me digas señorita, solo soy Alice- frunció el ceño.
-lo hice para que pudieras mirarme Alice- sonreí satisfecho cuando pude percibir que se relajaba.
-si Jasper. Tú fuiste el primero en besarme- me sorprendí, ¿habría visto eso en alguna visión?
-¿en serio?, es usted…disculpa, tu eres una mujer muy hermosa Alice- me sentí tímido, pero era verdad, su belleza me cautivaba cada segundo más. Ante esta afirmación sonrió cálidamente y se sentó en la cama y me hizo señas con la cabeza para que la acompañara, a la cual obedecí, lentamente rodee su cintura con mi brazo y coloque su cabeza en mi regazo respirando el aroma que provenía de su cabello negro. Me sumergí en mi vida antes de ella, el único aroma que me había importando antes era el de la sangre humana y sentir su esencia era algo totalmente nuevo…
-gracias Jasper-
-creo que es hora de conocernos mejor- le dije- las damas primero- ella simplemente asintió con un movimiento rápido en su cabeza.
-la verdad es que no recuerdo nada de mi vida antes de convertirme en vampiro Jasper. No sé quien me convirtió, ni porque, mis recuerdos empiezan con el dolor de la transformación. Fue muy duro a partir de ese momento entender todo lo que era yo, aunque siempre conté con mis visiones- sonreía, aunque no la veía sabía que así era y el calor volvió a mi cuerpo- cada paso que daba estaba más cerca de ti, eso lo sabía, pero el tiempo se me hizo muy lento, no podía esperar para verte, para vivir todo lo que teníamos que vivir…- ella me esperaba, cuan solo había estado y ella me buscaba, ese pensamiento choco en mi cabeza, si ella solo supiera lo errante que había estado mi vida cuando ella me buscaba… no… negué con un pensamiento más firme que el llamado conciencia aplastándolo. ¡No! me volví a repetir, ella no iba a saber jamás quien era yo.
-pero porque yo…- se me escapo de los labios en un leve susurro.
-no lo sé, creo que tenemos toda una vida para averiguarlo ¿verdad?- entonces me abrazo, guarde la respuesta para mi, ella lo sabía y sin muchas explicaciones sabia que estaría donde ella estuviera, no necesitaba decírselo, la respuesta hubiese sido un poco ilógica si saliera de mis labios, un simple si no expresaba con claridad el tiempo que quería estar con Alice.
-y ¿Qué te gusta hacer además de ver el futuro?- ella sonrió. Con un rápido chequeo comprobé que se sentía en confianza, con ella no hacía falta dominar las emociones.
-me gusta ir de compras, me encanta la ropa. ¿Y a ti Jasper?-
-mmm…-pensé lo que antes hacía era satisfacer las necesidades de María con su ejército de neófitos para poder recibir la recompensa de sangre. Ese recuerdo me incomodo. María- pues contigo de mi lado las apuestas, creo que ganaríamos mucho y te podrías comprar toda la ropa que te guste-
-estoy segura que disfrutaras haciendo apuestas con Emmett. Pero Jasper cuéntame más de ti- inevitablemente me tense, trate de mantener la calma a mi alrededor-ya sabes que no tengo pasado, cada vez que trate de ver en mis visiones algo referente a tu historia se me era imposible-
-Alice-
-vamos cuéntame- en su inocencia no podía percibir mi rechazo e incomodidad, ella no lo estaba haciendo con mala intensión, no era su culpa que su camino estuviera ligado a alguien como yo…
-siempre quise saberlo todo Jasper, todo de ti- su voz se hizo ausente. Un huracán de recuerdos llegaron a mi cabeza… las guerras…la sangre de humano…neófitos…Peter huyendo…María. La imagen de mujer de piel muy pálida con facciones marcadas mexicanas y cabello negro y largo me miraba con esos ojos llenos de odio. Al siguiente segundo estaba en la esquina de la habitación, observando el recuerdo de María en mis parpados, estaban grabados como un horrible fuego. Observe a Alice tenia los labios delicadamente entreabiertos, su mirada traducía sorpresa y cautela, busque rápidamente controlar mi emociones para ayudar a mejorar el ambiente, pero no, no podía concebir la calma, su recuerdo nunca había sido tan vivido como en ese instante, no era miedo a ella lo que sentía, era miedo al pasado que ella me arrastraba.
Alice, pensé, solo me observaba como una estatua y sentí miedo por primera vez desde que había estado con ella ¿es que acaso me tendría miedo? No pude mirarla por más tiempo, baje mi cabeza y me senté en el suelo, buscando autocontrol, María… tantos años habían pasado y precisamente cuando conseguía tranquilidad su recuerdo se avecinaba con ganas de destruirlo todo, tan característico de aquella mujer.
No me di cuenta cuando ella se acerco y puso su mano en mi cabeza, su leve tacto, me envolvió con una descarga a mi cuerpo. Se arrodillo con esa gracia hasta que su rostro quedara a la altura del mío, pero yo seguía mirando el suelo avergonzado quizás inquieto.
-disculpe señorita Alice- solo me atreví a decir eso- no fue mi intención asustarla. Solo fue...- entonces me interrumpió en silencio negando con un leve movimiento de su cabeza.
-Jasper, hay que seguir, esta apunto de llover y tenemos que llegar con los Cullen, es hora. Además los humanos han decidido regresar y no quiero ponerlos en peligro-tomo mi mano derecha y me empujo suavemente hacia adelante se puso un abrigo que estaba en el armario y dejamos la cabaña. Mire una última vez la cabaña donde Alice y yo nos besamos. Ojala pudiera dejar también hay el recuerdo de mi pasado, por un momento desee ser como Alice sin pasado y yo en cambio con uno que me pesaba tanto en estos momentos.
No me había dado cuenta cuando el clima había cambiado. Efectivamente el cielo nublado, estaba a punto de que se precipitaran las gotas de lluvia, caminamos con velocidad por el bosque, demasiado verde. Alice seguía tomando mi mano y por otra parte sentí la necesidad de apretarla, no quería que escapara, no quería yo escapar de ella, alejarme… mi mente deambulo hasta dar con el problema… Alice era el problema, había enterrado mi pasado tanto tiempo que al llegar a mi vida todo se removió, era cuestión de tiempo para que las cosas se salieran de control, o le contaba mi pasado todo lo que había hecho o terminaría creando miedo en ella por reacciones sin justificación alguna. Ninguna de las opciones me eran aceptables, igual la perdería, cualquiera que fuera su sentimiento por mi se habría desvanecido antes de que termina de contar mi historia. Solo quería estar con ella, solo eso. Qué pensaría de mí en estos momentos. Pose mis ojos en su cabello negro aun danzando para mi, su piel blanca, cerré los ojos y aspire su aroma, desee tocar su piel perfecta, busque sus labios rosados y delicados, los había probado, ¿Cómo iba a separarme de ella? La idea me produjo dolor físico en el pecho, mi corazón no latía y no había forma de entender pero simplemente como todo lo que había traído Alice a mi vida encajaba en un orden que solo ella conocía.
Había empezado a llover mientras seguía el silencio, ella sabía exactamente a dónde íbamos porque giraba de vez en cuando y cruzaba en alguna dirección, su mano pequeña seguía hay como muestra de que ella existía. Alice simplemente estaba en paz, tal vez no la había asustado, tal vez… se lo iba a preguntar.
-Alice-dije y ella volvió a parar, estábamos casi llegando a una montaña aunque no tenía idea de donde nos encontrábamos. Poso sus ojos dorados en mi y ahí fue donde me contuve para besarla en ese mismo instante, pues tenía que decirle que sentía.
-esto tiene que ver con lo que hablamos en la cabaña- eso no fue una pregunta, el fuerte viento se llevaba sus palabras con violencia- Jasper-bajo su mirada- entiendo que tu pasado sea complicado-
-pues, así es Alice- solo me atreví a decir eso, eso era lo único que podía confesarle sin perderla, mi conciencia me hablaba con un tono más alto de lo habitual y me decía claramente egoísta.
-¿necesitas tiempo?- pregunto.
-si Alice-
-¿pero me lo dirás algún día?- ¿había sido esa una pregunta o una afirmación escondida? Pero no tuve valor suficiente para preguntar. Valor algo que nunca había faltado en mí, me reí de mi mismo con sarcasmo.
Levante su cara, el viento hacia que su corto cabello negro estuviera mas desordenado que de costumbre, simplemente adorable. Quería besarla, cada parte de mi cuerpo se sentía atraído por sus labios, a sus ojos enigmáticos. Mi mano se tenso.
Nos miramos por unos segundos que tal vez fueron horas, o minutos, estar bajo su mirada me hacia querer siempre estar junto a ella, pero ahí estaba el problema… ahora tenía miedo de perderla.
-¿puedo besarla señorita?- dije sabiendo que mi control no duraría mucho tiempo más. Y para mi alivio ella sonrió.
- si señor Jasper, tiene permiso para besarme- la tome nuevamente en mis brazos, la distancia física antes de llegar al beso se me hizo larga, pero de nuevo desde el despertar de mis miedos estábamos juntos. Su sabor embriagante era ahora mío, me sentí protector de cada parte de su cuerpo, me sentí dueño de su piel, la quería para mi… egoísta decía nuevamente mi conciencia, pero apague mi mente cuando la abrace con mas fuerzas. Me sentía ansioso en sus brazos, queriendo probar cada parte de su boca, de sus labios, su lengua bailaba para mí dulcemente y mis manos tocaban su cuello con delicadeza, su piel tersa y suave.
-tuya- me dijo con un tono de voz tan bajo que casi pensé que lo había imaginado. Quise gritarle que era de ella, yo, Jasper Whitlock era solo de Alice y que ninguna otra mujer podía hacerme sentir como ella. Pero una vez más las palabras eran pequeñas, se volvían nada bajo su mirada y nulas comparadas con mis sentimientos crecientes hacia esta hermosa mujer.
Volvió a tomar mi mano, derrochaba felicidad aunque no tanto como yo. Aceleramos el paso, sus piernas eran rápidas, me atrevería a decir que mucho más que las mías, sonreí, con nuestras manos entrelazadas camino a nuestro encuentro con la familia Cullen. Confiaba en Alice, no por su facultad para ver el futuro, más bien por todo lo que ella estaba representando para mí. Si ella se sentía emocionada al aproximarse el encuentro con los Cullen a cada paso, yo por mi parte estaría más que feliz por verla sonreí…
______________________________________
CHICAS DISCULPEN POR TARDAR EN SUBIR CAP ES QUE EH ESTADO UN POQUITO ATAREADA PERO BUENO, ESPERO QUE LES GUSTE!
BESOS! ♥
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Ella marca la diferencia
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